En el marco del certamen internacional «Talento Sin Límites 2025», una plataforma que promueve la inclusión social a través de las artes destacando que el talento verdadero no reconoce barreras, la noticia tocó a su puerta desde su correo electrónico. Kim, un joven de Carmelo, departamento de Colonia, había sido seleccionado para representar a Uruguay. Para este artista y persona autista nivel 1 de apoyo, esta designación representó mucho más que un logro personal. «Como artista del interior y como persona autista, significó una oportunidad no sólo de visibilizar el arte local, sino que también mi comunidad a nivel internacional».
El arte, para Kim, siempre fue un salvavidas: » Viví mucha exclusión en espacios sociales. En el ámbito educativo, fue terrible, sufrí muchos maltratos/bullying y no tenía muchos espacios ni oportunidades para expresarme cómodamente o hacer amistades genuinas». En ese contexto, la música emergió como su lenguaje natural: «Desde chico, la música era mi medio de comunicación, es algo que naturalmente forma parte de mi, y siempre supe que quería vivir por esto».
Sin embargo, su camino no fue convencional. «La música que me gustaba sin embargo no era muy popular al menos entre mis pares, y mis composiciones en inglés le resultaban extrañas o ajenas a muchos. Soy una persona muy inclinada al pop internacional y también me gusta mucho la música de antes (los oldies, de los 80-90s)». El punto de inflexión llegó a través de dos vertientes: la música nostalgia y la mexicana.
«Por lo tanto, el nexo conector entre la audiencia y yo fue esto, lo cuál me permitió salir al mundo cómodamente, sin recurrir a forzarme a estilos o géneros que no fueran mi preferencia. Así, pude llegar a transmitir a la gente mi amor por lo que hago y a disfrutar de un momento y conexión juntos. Eventualmente, y gracias a mi madre, lo mismo me sucedió con la música mexicana. Las rancheras, en particular de Juan Gabriel y algunos clásicos de Vicente Fernández.

Esta experiencia le enseñó una verdad profunda: «Más allá de los idiomas, la conexión a través del arte es de lo más humano que he vivido. Con la música, la gente solo quiere disfrutar, es un lenguaje que trasciende las palabras y llega al corazón, creando unión. Cuando canto, no existe esa dolorosa separación que viví por tanto tiempo, sino que todos somos uno, en la misma sintonía». Hoy, fusiona todas sus influencias pues está trabajando sus propias canciones tanto en inglés como en español, con el fin de que puedan disfrutarlas tanto aquí, como en otras fronteras.
Kim, quien además conforma el Consejo Asesor Honorario del Instituto de Derechos Humanos, reflexiona: «Siento que desde la Federación de Organizaciones de la Discapacidad, hemos construido un gran camino juntos. Al principio puede dar un poco de miedo hablar desde las dificultades propias, que otros sepan que eres autista, etc. Reunir la confianza y seguridad para hacerlo dentro de mí fue una forma de reivindicación que me llevó a este concurso, y aunque implique una gran responsabilidad, te sientes seguro después de tanto camino recorrido».
Su mensaje para quienes dudan en seguir sus talentos es contundente y claro: «Sé distinto. No tienes que ser igual a nadie. Tienes que ser tú mismo, y como tú, eres increíble. No hay defecto ni error en quién eres o lo que ames hacer. Tu talento es tu camino, es tu don, es tu puerta y tu nexo conector al mundo». Y ofrece un consejo práctico y lleno de esperanza: «Si te sientes inseguro, sigue, ve de a poco, pero nunca dejes de avanzar, de intentar, de hacerlo. Eventualmente, podrás remontar vuelo, y cuando lo hagas, no sabrás cómo lo has logrado, tal vez ni era tu plan hacerlo de la forma en que lo hiciste, pero estarás orgulloso de todo el camino recorrido. Eres totalmente capaz y tienes el mismo derecho que los demás. Tú puedes. Abraza la incertidumbre y el miedo, hasta creer y tener fe por encima de ellos. Tal vez hoy no sepas a dónde vas a llegar, pero si sabes lo que amas, no importa que camino tomes, sin lugar a dudas, vas a llegar».
Aunque los contratiempos logísticos impidieron su viaje a México, estuvo presente mediante un video filmado por el artista Fernando Moreno lo que hizo de esta experiencia intercultural algo único. Asimismo, agradeció el apoyo de la Embajada de Uruguay en México, lo que permitió sentirse integrado a pesar de la distancia».
El camino hasta allí no estuvo exento de obstáculos. «La discriminación, el prejuicio social («sos raro» o «tus gustos son raros», o simplemente indiferencia), puertas cerradas porque soy un artista diferente que hago algo distinto; canto música de antes, compongo canciones en inglés y español y además, soy del interior». La centralización también representó una barrera: «Mucha distancia entre la capital y yo, todo está muy centralizado y el dar con un estudio de grabación accesible fue muy difícil».
Asimismo, considera que los artistas emergentes merecen más apoyo y oportunidades para dar a conocer su quehacer: «Uruguay también debe hacer accesibles espacios puntualmente para artistas en situación de discapacidad, y para honrar nuestra lucha y camino. Necesitamos más oportunidades y más apoyo para nuestro crecimiento».

Entre sus mayores apoyos, destaca a su familia.
Al definir su sello artístico, Kim se describe como un artista «tal vez extraño para unos, o curioso para otros». Su formación diversa que incluye programación neurolingüística, coaching de vida y reiki enriquece su perspectiva. Refiere que se encuentra muy cómodo con la diversidad en su vida, y cree que esa misma diversidad, le facilita conocer mejor a los demás y poder estar de forma activa con ellos. De igual manera desea crear espacios para intercambiar y poder hacer lo que ama llevando un mensaje poderoso al momento de hacerlo.
Para otros jóvenes que comienzan su camino, su consejo es sabio y práctico: «Respeten y honren a sus pares, que no los frene no contar con todos los medios aún y sigan adelante, siempre va a haber una persona allí para apoyarlos».
Y enfatiza: «La educación es un privilegio, un derecho y un regalo, hay que valorarla. La cultura también, la hacemos nosotros. Si no tenemos medios, los inventamos, pero nos merecemos tenerlos. Deben advocar por ellos en su camino y usar los que ya tienen para mostrarse al mundo. Debemos ser insistentes y tercos con los sueños. No hay otro tiempo, u otra vida como esta, es hoy».

