León XIV será intervenido por un nódulo pulmonar y suspendió sus audiencias hasta el 20 de octubre. La gira por Uruguay, Argentina y Perú sigue prevista para noviembre, pero su exigente itinerario abre interrogantes sobre la recuperación.
La operación a la que será sometido el papa León XIV introduce incertidumbre sobre su próxima visita a Uruguay y la continuidad de su gira sudamericana. El pontífice mantiene su intención de viajar del 6 al 17 de noviembre por Uruguay, Argentina y Perú, según informó Reuters, aunque todavía debe atravesar la intervención y el período de recuperación.
El ingreso al Policlínico Agostino Gemelli de Roma está previsto para la mañana de este martes 13 de octubre. La intervención tiene como objetivo extirpar un nódulo pulmonar detectado durante controles médicos de rutina. El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, informó que la hospitalización posterior se estima en aproximadamente una semana.
El propio Papa comunicó la situación al finalizar el Ángelus del domingo. Explicó que el nódulo fue identificado en una fase temprana y que decidió operarse siguiendo el consejo de sus médicos. La información difundida no permite establecer un diagnóstico definitivo sobre la naturaleza de la lesión.
La primera consecuencia concreta fue la cancelación de todas las audiencias hasta el martes 20 de octubre. También se modificó su participación en el encuentro sobre Amoris laetitia: la misa del miércoles 14 será presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle. Estos cambios corresponden a la agenda inmediata del pontífice y no constituyen un anuncio de suspensión del viaje sudamericano.
La principal incógnita es cómo se combinará la recuperación con las exigencias del recorrido. Associated Press describe un itinerario con una docena de vuelos, dos desplazamientos en helicóptero y cambios importantes de altura en Perú. La agencia señala que todavía se desconoce si la cirugía obligará a modificar ese programa.
Especialistas consultados subrayan que la recuperación depende del alcance de la cirugía; algunos consideran imposible retomar actividades en pocas semanas.
Estas opiniones externas aportan contexto, pero no sustituyen la evaluación del equipo que atiende al Papa. Tampoco permiten afirmar que el Vaticano ya haya considerado inviable la gira o calificado oficialmente su agenda como demasiado extenuante.
Para Uruguay, el dato central sigue siendo que la visita permanece prevista. La incertidumbre está en las condiciones en que podrá concretarse y en los posibles ajustes del recorrido. Por ahora, hay una intervención anunciada, una agenda inmediata suspendida y un viaje que el pontífice desea mantener. La evolución posterior a la cirugía será la información decisiva para despejar las dudas.

