La enfermedad cardiovascular (ECV) es un término amplio para problemas con el corazón y los vasos sanguíneos. Estos problemas a menudo se deben a la aterosclerosis. Esta afección ocurre cuando la grasa y el colesterol se acumulan en las paredes del vaso sanguíneo (arteria).
Esta acumulación se llama placa y, con el tiempo, se puede estrechar los vasos sanguíneos y causar problemas en todo el cuerpo. Si una arteria resulta obstruida, esto puede llevar a que se presente un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.
La ECV es la principal causa de muerte y discapacidad femenina en el mundo y en Uruguay, no fue la excepción, ya que provocó 4.162 fallecimientos en 2023, el 23,9 % del total de muertes. Por otra parte, una encuesta del Comité de Cardiopatía en la Mujer de la Sociedad Uruguaya de Cardiología (SUC) en 2020 reveló que solo el 18 % de las mujeres identifica esta enfermedad como su mayor amenaza de salud.
Curiosamente, los hombres tienen mayor percepción del riesgo de la enfermedad vascular cerebral y la cardiopatía isquémica, a pesar de que ambas lideran las causas de muerte y discapacidad en ambos sexos.
Si bien las ECV afectan a toda la sociedad, las mujeres tienen ciertos factores de riesgo. Entre ellos, el tabaquismo, el sedentarismo, la ansiedad, la depresión, el estrés crónico y los antecedentes familiares juegan un rol clave. Además, hay complicaciones exclusivas como las alteraciones en la menarquia, partos prematuros, insuficiencia ovárica precoz, tratamientos para el cáncer de mama e hipertensión gestacional.
Luego de la menopausia, la probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular se incrementa notablemente: aumentan los niveles de colesterol, la presión arterial y la acumulación de grasa abdominal, mientras que la resistencia a la insulina y la prevalencia de diabetes se vuelven más comunes. En general, las patologías cardíacas en mujeres se presentan entre 6 y 10 años más tarde que en los hombres, aunque con consecuencias más severas para su bienestar. La Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular en Uruguay analizó la distribución porcentual de principales causas de muertes y reveló en un trabajo de investigación tasas de mortalidad por regiones dentro de Montevideo. La regionalización se realizó agrupando barrios según incidencia de la pobreza, conformando tres regiones (desde mayor incidencia a menor incidencia).
Entre los principales aspectos, se destaca que la población que reside en la región de mayor incidencia de pobreza experimentó un aumento en las tasas de mortalidad por ECV durante el período analizado. En el caso de las mujeres, este aumento es más pronunciado. Los resultados presentados concuerdan con lo observado a nivel internacional: si bien las tasas ajustadas de mortalidad por ECV han disminuido globalmente, las desigualdades socioeconómicas en la carga de enfermedad han empeorado, especialmente en los países de bajos ingresos.
El Ministerio de Salud Pública recomienda los controles médicos frecuentes, ya que son cruciales para una detección temprana en caso de sufrir alguna enfermedad cardiovascular.

