Lee Tamahori, director de cine

A los 75 años falleció Lee Tamahori, el aclamado director neozelandés cuya obra maestra Once Were Warriors (1994) no solo rompió récords en su país natal, sino que se convirtió en un hito global sobre la identidad maorí y las luchas urbanas. Nacido el 22 de abril de 1950 en Wellington, Nueva Zelanda, como Warren Lee Tamahori, el cineasta era hijo de Piripi Tamahori, de ascendencia maorí (Ngāti Porou), y Patricia, de origen británico.

Su trayectoria profesional comenzó en los años 70 y 80 como operador de sonido, asistente de dirección y director de comerciales. En 1986, cofundó la productora Flying Fish, especializada en anuncios televisivos, lo que le permitió pulir su estilo visual dinámico y emocional. Pero fue su debut en largometrajes lo que lo inmortalizó: Once Were Warriors, adaptación de la novela de Alan Duff, retrata con brutal honestidad la violencia doméstica, el alcoholismo y la desintegración de una familia maorí en los suburbios de Auckland. La película, financiada con dificultad, se convirtió en la más taquillera de la historia neozelandesa, superando incluso a blockbusters de Hollywood en taquilla local, y fue elogiada por críticos como los de Time y The Village Voice como una de las mejores del año.

Su cima en el mainstream llegó con Die Another Day (2002), la vigésima entrega de James Bond protagonizada por Pierce Brosnan. Tamahori regresó a sus raíces en la década de 2010. Películas como The Devil’s Double (2011), sobre el doble del dictador iraquí Saddam Hussein, y Mahana (2016), otra exploración maorí de conflictos familiares, reflejaron su compromiso con narrativas auténticas. Su última obra destacada, The Convert (2023), un drama histórico ambientado en la Nueva Zelanda colonial, reafirmó su rol como mentor de talentos maoríes tanto frente como detrás de la cámara.

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