El gobierno nacional y las intendencias coordinan medidas para enfrentar las consecuencias previstas del fenómeno de El Niño, ante los pronósticos de un episodio de intensidad extrema. El intendente de Canelones, Francisco Legnani, advirtió que los impactos no terminarán cuando disminuyan las lluvias y que buena parte de los daños se manifestarán posteriormente, especialmente a partir de mayo.
Según explicó el jerarca, el Gobierno anticipó a las autoridades departamentales los posibles efectos del fenómeno y presentó estimaciones de su alcance. Las previsiones manejadas incluyen miles de personas desplazadas, evacuaciones y viviendas afectadas, con impactos especialmente importantes al norte del río Negro.
“El Gobierno nacional se anticipó, nos llevó a Presidencia, nos planteó lo que iba a impactar sobre todo del río Negro para arriba, que es donde se van a sufrir las mayores consecuencias”, señaló Legnani.
El intendente explicó que las precipitaciones en Brasil aumentan el caudal de los cursos de agua que atraviesan Uruguay y pueden provocar desbordes. En Canelones, las principales preocupaciones se concentran en las localidades ubicadas sobre las márgenes del río Santa Lucía, entre ellas San Ramón y Santa Lucía.
“Nos estamos preparando para eso”, afirmó. Entre las medidas previstas, mencionó la instalación de centros de acopio en Durazno y Montevideo, además de otro dispositivo itinerante que se trasladará según las necesidades que surjan durante la emergencia.
Legnani también aludió a un préstamo de 750 millones de dólares sujeto a parámetros que determinarán la liberación de los recursos en función de las necesidades.
El jerarca advirtió que el impacto podría extenderse más allá de la fase más intensa del fenómeno. Según las previsiones que citó, El Niño podría dar una tregua durante enero y febrero, retomar fuerza en marzo y abril y dejar consecuencias posteriores en la agricultura, las viviendas y la salud de la población.
“Las consecuencias las vamos a ver cuando El Niño vaya disminuyendo los efectos”, sostuvo.
La planificación de las autoridades busca anticipar tanto las inundaciones y evacuaciones como los daños económicos, sanitarios y habitacionales que podrían persistir después de los episodios de lluvias intensas.

