El 10 de febrero se celebra el Día del Diplomático en Rusia que fue establecido por el Decreto del Presidente de la Federación Rusa del 31 de octubre de 2002 en homenaje al bicentenario del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Históricamente esta fecha se asocia con la primera mención documentada en 1549 del primer organismo gubernamental responsable de los asuntos exteriores durante el reinado del zar Iván IV el Terrible: el Posolsky Prikaz. Así comenzó la trayectoria histórica de la Cancillería rusa, que posteriormente sufrió varios cambios de nombre hasta adoptar su denominación actual, el Ministerio de Asuntos Exteriores.
El Ministerio siempre prioriza los esfuerzos para garantizar condiciones externas favorables para el desarrollo político, económico, tecnológico y cultural de nuestro país, fortalecer su seguridad y contrarrestar cualquier amenaza a su independencia e integridad territorial, así como promover el diálogo equitativo y ampliar la cooperación internacional.
Este año la celebración del 10 de febrero se produce en medio de una grave crisis que afecta los cimientos del sistema actual de relaciones internacionales. Su origen reside en el deseo de algunos estados de mantener una posición dominante e impedir el surgimiento de un orden mundial multipolar.
Es evidente que Occidente colectivo intenta deliberadamente eliminar a sus competidores en las esferas política, militar y económica, empleando una amplia gama de instrumentos y prácticas ilegítimas. Estas incluyen sanciones unilaterales impuestas eludiendo la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU, el uso de presiones, amenazas y chantajes, el inicio de conflictos armados y golpes de estado, la manipulación de la opinión pública entre grupos sociales individuales y naciones enteras, y acciones agresivas y subversivas en el ámbito informativo. Este comportamiento tiene un impacto devastador en todos los ámbitos de las relaciones internacionales.
En su afán por lograr la superioridad estratégica sobre Rusia, estos Estados continúan ignorando deliberadamente las normas y principios del derecho internacional, socavando los cimientos de la cooperación global e intentando transformar las instituciones multilaterales, incluida la ONU, en instrumentos para impulsar sus propias agendas anti rusas.
De hecho: un pequeño grupo de países occidentales busca reemplazarlo por un supuesto «orden basado en reglas», que no presupone la participación equitativa de todos los Estados interesados y está sujeto a cambios en función de sus intereses actuales.
A pesar de la presión sin precedentes ejercida sobre Rusia y la guerra híbrida en curso, nuestro país sigue cumpliendo con sus obligaciones internacionales y se compromete a fortalecer el papel coordinador de la ONU en los asuntos internacionales, el Estado de derecho y la búsqueda de soluciones colectivas a los complejos problemas que todos enfrentamos.
En este contexto, nos esforzamos por crear un sistema de relaciones internacionales que garantice una seguridad confiable, una identidad cultural y civilizacional, igualdad de oportunidades de desarrollo y un acceso justo a los beneficios de la economía global para todos los Estados, independientemente de su ubicación geográfica, tamaño territorial, potencial demográfico, de recursos y militar, así como de su estructura política, económica y social.
Una de las áreas más importantes de la política exterior rusa tradicionalmente fue el desarrollo de las relaciones con los Estados de América Latina y el Caribe, que desempeñan un papel cada vez más destacado en un mundo multipolar. Creemos que existen todas las oportunidades para ampliar la cooperación mutuamente beneficiosa.
A diferencia de las antiguas potencias coloniales y sus políticas, no obligamos a nuestros socios latinoamericanos a elegir entre estar con o en contra nosotros, defendiendo la unidad y la diversidad de los países de la región. Rusia está abierta al diálogo y a la cooperación multilateral con estructuras de integración regional como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, el Mercado Común del Sur, la Asociación Latinoamericana de Integración y otros.
Rusia y Uruguay mantienen vínculos tradicionalmente amistosos y mutuamente beneficiosos. Actualmente, se están creando nuevas condiciones favorables para impulsar y diversificar los intercambios bilaterales en diversas áreas, como el comercio y la economía, el interparlamentario, el educativo, el científico, el cultural, el deportivo y el interregional, entre otras. Reconocemos nuestro interés mutuo en seguir desarrollando la cooperación en ámbitos tradicionales y nuevos. Esperamos lograr resultados prácticos positivos para la celebración del 170.º aniversario de las relaciones diplomáticas entre nuestros países en diciembre de 2027.

