Los gatos ganan terreno en las clínicas veterinarias

En Estados Unidos existen más visitas y un cambio de tendencia.

Enfermedad renal crónica, hipertensión arterial, enfermedad dental y periodontal e hipertiroidismo son las enfermedads más comunes de  los felinos.

Las visitas de gatos a las clínicas veterinarias en Estados Unidos crecieron un 2,7 % interanual en el tercer trimestre de 2026, mientras que las de perros cayeron un 3,3 %. El dato, difundido por el CATalyst Council a partir de información de Vetsource, confirma una tendencia que ya lleva doce trimestres consecutivos de alza en la atención felina.

Hoy los gatos representan el 24 % de todas las consultas clínicas de animales de compañía, tres puntos más que en 2023. Aunque siguen siendo menos frecuentes que las de perros, su peso relativo no para de aumentar. Los especialistas señalan que este crecimiento se ha convertido en una necesidad estratégica para muchas clínicas, especialmente en un contexto en el que las visitas de cachorros siguen por debajo de los niveles previos a la pandemia.

A pesar del avance, solo alrededor de un tercio de los gatos que viven en hogares estadounidenses acude cada año a una clínica tradicional. Esa brecha —conocida como “medicalization gap”— es vista por el sector como una de las mayores oportunidades de crecimiento orgánico.

¿Cuáles son las principales consultas?

La gran mayoría de las visitas de gatos sigue siendo de carácter preventivo o de rutina. Según datos de la American Veterinary Medical Association (AVMA), más del 82 % de los dueños de gatos identifican el control preventivo o de rutina como el motivo de la última consulta. Es decir, la mayoría de los felinos que llegan a la clínica lo hacen para vacunación, desparasitación, control de peso, revisión dental o chequeo general, y no necesariamente porque presenten un síntoma agudo.

Sin embargo, los veterinarios advierten que estas revisiones anuales (o semestrales en gatos mayores de 10 años) son clave para detectar a tiempo enfermedades que suelen progresar de forma silenciosa. Entre las patologías más frecuentes que se identifican en controles preventivos figuran enfermedad renal crónica, hipertensión arterial, enfermedad dental y periodontal e hipertiroidismo

Estas cuatro condiciones están entre las más comunes en gatos adultos y geriátricos. Detectarlas temprano permite iniciar tratamientos que mejoran significativamente la calidad y la esperanza de vida del animal.

Otros motivos frecuentes de consulta incluyen problemas digestivos como vómitos o diarrea persistentes, cambios de comportamiento, problemas urinarios, obesidad y, en menor medida, lesiones o accidentes. En América Latina, además, en los últimos meses se ha registrado un aumento de casos de panleucopenia felina (parvovirus felino) en varios países, lo que generó un pico de consultas de urgencia en clínicas y refugios.

Un cambio de mentalidad

Durante años existió la idea de que los gatos “se cuidan solos” y necesitan menos atención médica que los perros. Los datos actuales muestran lo contrario: los gatos que reciben controles regulares viven más y mejor. El desafío, según el CATalyst Council, es convertir las primeras visitas de gatitos en una relación de largo plazo con la clínica, ya que muchos animales dejan de concurrir después de completar el esquema de vacunación inicial.

Para los dueños, la recomendación es clara. Al menos una revisión anual en gatos adultos sanos y controles cada seis meses a partir de los 10 años. Y, ante cualquier cambio de apetito, peso, consumo de agua, hábitos de aseo o comportamiento, no esperar a la próxima cita programada.

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