La doctora en Ciencia Política Katia Gorostiaga afirmó que los partidos invierten más recursos en las candidaturas de los varones,

“Los partidos invierten sus recursos en potenciar las candidaturas de varones”

Creo que hacer un balance de la actuación de Santiago Peña durante el año 2025 resulta un poco difícil porque dentro de la esfera política, una de las personas menos resaltantes fue justamente el presidente de la República.

La doctora en Ciencia Política Katia Gorostiaga afirmó que los partidos invierten más recursos en las candidaturas de los varones, con lo que dejan atrás a las mujeres. También opinó sobre el Gobierno, y aseguró que Santiago Peña es la figura menos relevante. Sobre el crecimiento económico, indicó que no llega a la micro y que el costo de vida es muy alto. Abogó por leyes laborales que beneficien al trabajador.

–¿Cuál es tu balance del Gobierno de Santiago Peña desde los aspectos político, económico y social?

–Creo que hacer un balance de la actuación de Santiago Peña durante el año 2025 resulta un poco difícil porque dentro de la esfera política, una de las personas menos resaltantes fue justamente el presidente de la República. Es decir, cuando abrimos el diario, lo poco que se encuentra de Peña tiene que ver con sus viajes. No cuestiono los viajes porque entiendo que forman parte del trabajo del presidente, tratar de construir lazos con otras naciones. Sin embargo, estos viajes o representaciones realmente no trajeron ningún resultado que sea visiblemente positivo para Paraguay. Entonces, no creo que haya sido una figura preponderante en la esfera política. Este año más bien resaltan otras figuras, como las de Miguel Prieto y Daniel Mujica en el Este, o Soledad Núñez y Johanna Ortega en Asunción.

La doctora en Ciencia Política Katia Gorostiaga

–¿Podría decirse, entonces, que es más determinante la figura de Horacio Cartes cuando hablamos de Gobierno?

–Creo que sí, que en este momento la figura preponderante en la política paraguaya, desde la ANR, sigue siendo Horacio Cartes y probablemente lo seguirá siendo durante un tiempo.

–En cuanto a la situación en general de las clases media y baja, ¿cuál es tu evaluación?, en el sentido de que el Gobierno siempre habla de un crecimiento económico, pero la riqueza al final queda concentrada en un sector. ¿Creés que esto está relacionado con el mismo modelo económico?

–Macroeconómicamente es indiscutible que Paraguay está creciendo, según los informes que dan las entidades. Pero ese crecimiento se queda mayormente en la clase alta, es decir, la microeconomía no ha variado demasiado. El poder de paridad de compra de la clase media y de la clase baja sigue en los mismos números o si hubo aumento, no se corresponde con el aumento del costo de vida en Paraguay. Si bien nosotros somos un país relativamente estable, no tenemos crisis inflacionarias al nivel de lo que fue Argentina en los 80 o Bolivia, eso no quiere decir que los precios no estén subiendo. Antes ibas al supermercado, por ejemplo, con G. 200.000, y salías con un montón de productos. Hoy te vas con ese mismo monto y salís con tres productos. Entonces, puede ser que haya un crecimiento a nivel macroeconómico, pero ese crecimiento no se está reflejando ni en la clase media ni en la clase baja que constantemente sigue luchando para llegar a fin de mes. ¿Qué significa eso? Que el modelo económico que se está implementando se orienta a las clases media alta y alta, no piensa en la clase media baja y en la baja. Entonces, o bien, no se está implementando un modelo económico que arroje los resultados deseados o directamente se aplica un modelo que no piensa en las clases menos favorecidas. Si a eso le sumás que tenemos un sistema de salud insuficiente, un sistema educativo también insuficiente, evidentemente que las clases bajas se ven mucho más afectadas. Es decir, la inversión que se está haciendo en el área social no alcanza a las áreas que efectivamente necesitan. Y un modelo económico siempre es una decisión política.

–¿Creé que podrían darse mejoras para la clase trabajadora en este Gobierno? Recientemente se rechazó un proyecto de reducción de la carga horaria semanal y actualmente se presentó otro sobre aumentar las vacaciones anuales.

–La reducción de la jornada de trabajo a 40 horas semanales a mí me parece muy positiva porque permite que el trabajador tenga espacio para compartir con la familia, descansar, lo que ayuda también a que cuando vuelva a su jornada laboral, sea más productivo. Ahora, eso sí le afecta a la clase empresarial que difícilmente esté a favor, porque le reduce las horas de trabajo de la persona asalariada. En el tema de los de las vacaciones pasa exactamente lo mismo. Un trabajador descansado trabaja mejor. El tema es que muchas veces las empresas o el gobierno no piensan en el costo que implica para los trabajadores y trabajadoras esas horas que están en la oficina. Por ejemplo, cuando se habla de desigualdad salarial entre hombres y mujeres, la brecha es de alrededor del 13 o 20% de diferencia. Pero la mujer cuando llega a su casa sigue trabajando.

–¿Se podría pensar, entonces, en leyes de cuidado, que en Paraguay no se contemplan?

–Se está empezando a hablar y trabajar en legislaciones que tienen que ver con las políticas del cuidado. Pero todavía vivimos en un país donde impera una cultura patriarcal que indica que las mujeres son las encargadas del cuidado, del hogar y entonces el tiempo de descanso que tiene la mujer es mucho menor al que tiene un hombre. La mujer llega del trabajo y tiene que organizar su casa que es como una microempresa, porque esa mujer administra la casa, se encarga de que los hijos estén bien alimentados, de que la ropa esté limpia, prepara la cena, entre otras cosas. No hay una política de cuidado todavía, pero se está empezando a instalar lentamente en la agenda pública la necesidad de tener políticas que apunten a equilibrar esas tareas.

–¿Cuál es tu punto de vista sobre la eliminación de la paridad en el PLRA?

–Con sus luces y sus sombras fue un avance importante para asegurar la participación política de las mujeres, muy innovadora. Fue la primera vez que en Paraguay se lograba esto, en un partido de masas de las características del PLRA. Entonces, que se haya revertido, muestra muchas cosas. Por un lado, que en ningún momento hubo un compromiso real de los líderes del partido en apuntalar la paridad y por ende, fortalecer la participación política de las mujeres. Es un despropósito. Un estado social de derecho donde no hay paridad democrática, no llega a ser un estado social de derecho. Porque ese 20% no se utiliza como un piso, sino como un techo. ¿Qué hace eso? Que las mujeres no quieran meterse en política porque sus posibilidades de llegar a un cargo de poder es mucho menor. No solamente por esa cuota que se pone, sino también porque la mayoría de los partidos invierten los recursos que reciben del Estado y los propios en potenciar las candidaturas de varones, por la cultura patriarcal y la idiosincrasia. 

Hablamos de estereotipos de liderazgo que señalan que los hombres hablan mejor en público, acarrea más votos, y que el liderazgo de las mujeres es menor, cosa que no es real. Las mujeres alcanzaron el voto femenino hace relativamente muy poco tiempo en Paraguay, pero además las primeras elecciones competitivas que se disputaron fueron en posterioridad a la caída de la dictadura. Entonces, la efectiva participación política de las mujeres es muy reciente. En segundo lugar, el costo que tiene para las mujeres meterse en política es muy superior al que tiene para los hombres. A las mujeres se les cuestiona quién cuida a sus hijos, quién cuida a su pareja, quién cuida el hogar, lo que al hombre no se le cuestiona. Y a esto se suma la violencia política. Yo no he visto en ningún momento que a un hombre se le publican fotos íntimas.

La figura preponderante en la política paraguaya sigue siendo Horacio Cartes y probablemente lo seguirá siendo.

El poder de compra de la clase media y baja sigue igual, o si aumentó, no se corresponde con el aumento del costo de vida.

En ningún momento hubo un compromiso real de los líderes del partido en apuntalar la paridad. Katia Gorostiaga, doctora en Ciencia Política.

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