Es normal que procesen las vivencias del día, pero si se agitan, evita despertarlos.

¿Los perros realmente sueñan?

Cualquier dueño de un perro ha sido testigo de un leve ladrido, temblor en las patas o quizá un leve gemido mientras duermen. Esto se debe a que los perros sueñan, y de manera similar a los humanos, aunque con algunas particularidades.

Las ondas cerebrales de los perros muestran patrones casi idénticos a los nuestros
Las ondas cerebrales de los perros muestran patrones casi idénticos a los nuestros

La pregunta parece simple, pero la respuesta ha requerido décadas de investigación. Los seres humanos soñamos porque, mientras dormimos, se activan impulsos eléctricos en el cerebro. Los científicos han utilizado las mismas técnicas, como el electroencefalograma, para monitorear a los perros durante el sueño. Y lo que descubrieron es que compartimos más con nuestro canino de lo que se creía. Las ondas cerebrales de los perros muestran patrones casi idénticos a los nuestros, lo que permite inferir que sueñan y que lo hacen de forma similar.

Al igual que las personas, los perros pasan por distintas etapas del sueño. La fase en la que es más probable que sueñen se llama REM, siglas en inglés de movimientos oculares rápidos. Durante esta etapa, la respiración del perro se vuelve irregular, sus ojos comienzan a moverse rápidamente y es común ver temblores en los párpados. 

En los humanos, los sueños más vívidos ocurren en esta fase, y en los perros sucede exactamente igual. Eso sí, el sueño REM no se da en una siesta corta, sino después de un periodo de sueño profundo y prolongado. Las señales más evidentes de que un perro está soñando son los movimientos y los sonidos. Puede que mueva las patas como si estuviera corriendo, que ladre suavemente, que gima o que incluso ronronee. También es frecuente que tiemblen o se estremezcan. 

Los perros pasan por distintas etapas del sueño
Los perros pasan por distintas etapas del sueño

Algunos perros llegan a despertarse a sí mismos con sus propios ladridos. Pero aquí hay un matiz importante y es que el movimiento de las patas no es necesariamente la representación exacta del sueño. El tronco encefálico, la parte del cerebro que conecta con la médula espinal, envía señales para relajar los músculos durante el sueño y evitar que nos movamos. Sin embargo, esa función no es perfecta, y parte de los estímulos cerebrales logran llegar a los músculos, provocando contracciones involuntarias. Por eso, aunque el perro parezca estar corriendo tras una ardilla, en realidad se trata de una respuesta motora incompleta.

Entonces, ¿con qué sueñan los perros? Esa es la pregunta más difícil, porque nunca podremos saberlo con certeza. Pero los científicos creen que, al igual que los humanos, los perros reviven sus experiencias diarias. Si tu perro suele ladrarle al gato del vecino, es muy probable que cuando ladra mientras duerme esté soñando con ese gato. Si pasa el día persiguiendo una pelota, sus patas se moverán como si estuviera corriendo tras ella. La investigación también ha encontrado que el tamaño del perro influye en la frecuencia de los sueños. 

Expertos ejemplifican que un poodle miniatura puede mostrar señales de estar soñando hasta una vez cada diez minutos, mientras que un golden retriever lo hace aproximadamente cada noventa minutos. Los cachorros y los perros ancianos tienden a moverse más durante el sueño, los primeros porque su cerebro aún se está desarrollando y los segundos por el desgaste natural del envejecimiento.

En los humanos, dormir ayuda al cerebro a procesar y archivar lo aprendido durante el día. En los perros ocurre lo mismo, no es raro que una sesión de adiestramiento parezca no dar resultados hasta el día siguiente, cuando el perro obedece perfectamente. Esa pausa nocturna, con sus sueños incluidos, cumple un papel fundamental en la consolidación de la memoria.

Las pesadillas también existen, en este caso si tu perro gime, llora o gruñe mientras duerme, es posible que esté teniendo un mal sueño en el que se siente amenazado. En ese caso, lo mejor es no despertarlo de forma brusca. Un despertar repentino puede hacer que reaccione como si aún estuviera en el sueño y, por reflejo, podría morder sin intención. En lugar de tocarlo, se recomienda hacer un ruido suave, llamarlo por su nombre o acercarle un bocadillo cerca del hocico y el olor lo despertará de manera natural.

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