Margaret Hamilton, la científica de la computación que lideró el equipo que desarrolló el software a bordo de las misiones Apolo y contribuyó de forma decisiva al aterrizaje de Neil Armstrong y Buzz Aldrin en la Luna, falleció a los 90 años.
Hamilton fue la primera programadora contratada para el proyecto Apolo en el Instrumentation Laboratory del MIT, en 1965. Llegó a dirigir un equipo de unos 100 ingenieros que escribió el software de los dos ordenadores de a bordo de las misiones, uno en el módulo de comando y otro en el módulo lunar. Su trabajo se considera fundamental para que las naves pudieran gestionar prioridades, detectar errores y seguir funcionando incluso cuando el sistema se sobrecargaba.
Además de su contribución a las misiones lunares, Hamilton es reconocida por haber popularizado el término “software engineering” (ingeniería de software) en una época en la que el desarrollo de programas no se consideraba todavía una disciplina profesional al mismo nivel que la ingeniería de hardware. Su insistencia en la detección de errores, la planificación de prioridades y la fiabilidad del código sentó bases que aún hoy influyen en el diseño de sistemas críticos.
Tras su etapa en el MIT, fundó su propia empresa y continuó trabajando en el desarrollo de software de alta fiabilidad.

