Por primera vez en la historia reciente, los hogares estadounidenses tienen más gatitos que cachorros. Un estudio de la firma Packaged Facts reveló que la relación entre hogares con perros menores de un año y hogares con gatos de la misma edad pasó de 1,8 en 2014 a 0,94 en 2026. Es decir, hoy hay más hogares con gatitos que con perritos.
El cambio no se explica por un boom explosivo de los gatos, sino por una caída en la tenencia de perros. Desde 2019, el número de hogares con canes disminuyó un 5%, mientras que la propiedad de felinos se mantuvo relativamente estable. Aunque los perros siguen siendo mayoría (alrededor de 71 millones de hogares frente a 53 millones con gatos), la tendencia muestra un desplazamiento claro y constante.
Los expertos apuntan a varios factores. La Generación Z y los llamados “cat dads” (hombres dueños de gatos) están impulsando el crecimiento felino. Además, los gatos suelen adaptarse mejor a la vida en departamentos y a dueños con menos tiempo o espacio, algo cada vez más frecuente en un contexto de menor tasa de propiedad de vivienda y hogares más pequeños. El costo también pesa: el gasto promedio anual en un perro ronda los 1.300 dólares, mientras que en un gato se ubica en torno a los 750.
Refugios bajo presión
Paralelamente, los refugios de animales atraviesan una situación de presión. Según el informe de mitad de año de Shelter Animals Count en los primeros seis meses de 2026 ingresaron 3,7 millones de perros y gatos a refugios y rescates, unos 72.000 más que en el mismo período de 2025. Las adopciones de gatos alcanzaron un récord de un millón, el mejor desempeño de mitad de año en más de una década. Sin embargo, las adopciones de perros se ubicaron en 1,1 millones, todavía por debajo de los niveles de 2016, lo que deja a muchos perros adultos esperando hogar por más tiempo.
Los datos también muestran un aumento en el ingreso de gatos juveniles unos 311 mil, el número más alto registrado para un semestre. Las transferencias entre refugios siguen un 18,8% por debajo de los niveles de hace una década, lo que agrava la saturación en algunos centros. Organizaciones como la ASPCA han intensificado las campañas de adopción y los llamados a la tenencia responsable, especialmente de perros de razas grandes, que suelen permanecer más tiempo en las jaulas.
La combinación de ambos fenómenos dibuja un panorama complejo. Mientras más personas eligen gatos como mascotas, los refugios enfrentan un desequilibrio. Los felinos se adoptan con mayor facilidad, pero los perros adultos continúan acumulándose. El cambio cultural también se refleja en el mercado. Las ventas de productos para gatos crecen con fuerza, mientras que las de productos para perros muestran signos de enfriamiento. Cadenas y fabricantes de alimentos ya están ajustando sus estrategias para atender mejor a los dueños de felinos, un segmento que durante años se sintió relegado.

