Estimadas y estimados Compatriotas
En un nuevo aniversario de la Declaratoria de la Independencia de nuestro país, el Ministerio de Relaciones Exteriores hace llegar un afectuoso saludo a todas las uruguayas y a todos los uruguayos que se encuentran en algún rincón del planeta.
Como todos los años, las Misiones y Oficinas Consulares de Uruguay organizan celebraciones en las cuales ustedes son parte fundamental. Este día contribuye para el reencuentro, el intercambio, el recuerdo y la reflexión.
Uruguay lo integran las personas que residen en nuestro territorio y todos y todas ustedes que se encuentran en algún rincón del planeta. No importa el tiempo y el lugar donde se encuentren, son parte de nuestro pasado y presente, pero también son constructores de nuestro futuro.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, las Misiones y Oficinas Consulares trabajan día a día para que ustedes puedan sentirse integrados e incluidos en nuestro país. La vinculación con nuestros y nuestras nacionales es parte importante del programa de gobierno que se viene desarrollando en política exterior.
La promoción y protección de todos los derechos es la piedra angular de esta misión, ya sea para la obtención de un documento de viaje, la realización de un trámite vinculado con el país donde residen o vinculado a nuestro país. Día a día, se debe ir perfeccionando y mejorando el servicio público. Pero también es esencial y fundamental fortalecer los vínculos con ustedes.
Se trabaja para mejorar los servicios y lograr una modernización tecnológica y simplificación administrativa que mejore la calidad de los trámites y acorte los tiempos de respuesta.
Ustedes mantienen viva nuestra nación en cada expresión cultural y social que realizan. Gracias a sus actividades, costumbres uruguayas y acciones, el mundo entero conoce a nuestro país. Cada expresión cultural que realizan es, sin lugar a dudas, un posicionamiento de Uruguay en el mundo. Se busca que estas acciones se multipliquen y se fortalezcan.
En este día tan especial, es importante tener presente que la nación trasciende las fronteras territoriales. El sentirse uruguayo o uruguaya va mucho más allá de una expresión espontánea, sino que se representa en el día a día de sus vidas.
Festejemos y celebremos este día, redoblemos los sueños y esperanzas. No importa el lugar físico donde nos toque estar, siempre seremos parte de un país hermoso como Uruguay.
Ministerio de Relaciones Exteriores


Bonito discurso para compatriotas del exterior, con algunos errores donde el reflejo de políticas de inclusión escala innecesariamente sobre la gramática.
Decir «compatriotas» incluye a quienes han nacido en el territorio nacional pues es una palabra de género neutro, o sea que abarca los dos sexos, y agregar «los» y «las» no sólo es un error gramatical sino una forzada estupidez en sí misma.
Si uno trabaja en un ministerio público, y sobre todo el de Relaciones Exreriores que es la imagen del país y lo representa fuera de fronteras, uno de los mínimos requerimientos que debería cumplir sería el de escribir correctamente en la lengua oficial del Estado.
Otro importante elemento en esa nota del escribiente del Ministerio es la pretendida «igualdad» entre los ciudadanos residentes en el país y la diáspora dispersa en el extranjero.
La enorme diferencia es la negación del derecho constitucional al voto a quienes no viven en el país, suspendido y negado mediante un referendum de dudosa legalidad, por ir en contra de un derecho innato y fundamental emanado de la propia Constitución, y que también contradice y choca de frente con la establecida obligatoriedad de votar o «sufrir las consecuencias».
El resultado del referendum emanó de la propaganda de un grupúsculo populista que logró convencer a una población marcada por eventos institucional y personalmente trágicos, como lo fue la entonces reciente dictadura, separando a quienes se fueron o tuvieron que irse y quienes se quedaron y vivieron bajo la dictadura.
Vuelta la democracia y restauradas las instituciones, los derechos ciudadanos no fueron nunca restablecidos para los que el discurso ministerial del 25 de agosto llama «compatriotas en el exterior», los cuales de hecho son en verdad ciudadanos proscriptos como si hubiesen cometido un acto de traición a la patria y castigados con un exilio cívico totalmente arbitrario e injusto.
Para esos «compatriotas» ese discurso sólo muestra una gran hipocresía que deja al descubierto las diferencias entre ser «compatriota» y «conciudadano», discriminando a quienes desde el exrerior contribuyen de muchas maneras a solventar los costos y carencias de una parte de la población que no podría de otra manera subsistir decorosamente.
Hay miles de jubilados, de esos con jubilaciones de hambre, que reciben de sus hijos en el exterior «unos dólares» sin los cuales no podrían pagar ni la luz, y hay familias con hijos que dependen de las remesas que cada mes envía «desde allá» quien luego de «laburar como loco» por años se vio en la calle porque «se fundieron y cerraron» su lugar de trabajo, y luego de aplicar a 20 puestos se encontró con que el sueldo ofrecido no daba para pagar ni el alquiler.. .
Y a esos «compatriotas» de los que habla el discursito de cliché del Ministerio y en el que tanto les recalca que «ser uruguayo va más allá de una expresión espontánea» y que «representa el día a día de sus vidas», pues habría que devolverle lo que a ellos les pertenece por derecho, derogando tan injusta decisión que los convierte en uruguayos de segunda clase, en víctimas de un castigo por un ‘delito» inexistente.