Mercosur-EFTA: Uruguay abre nuevos mercados europeos y apuesta a ampliar sus exportaciones

El acuerdo comercial comenzó a regir este domingo 1.º de noviembre en el intercambio bilateral con Noruega e Islandia.

El canciller Mario Lubetkin destacó las oportunidades para la producción agropecuaria, agroindustrial y pesquera.

Uruguay comenzó este domingo 1.º de noviembre a aplicar el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés), un instrumento que abre nuevas posibilidades para las exportaciones nacionales hacia mercados europeos de elevado poder adquisitivo y que forma parte de la estrategia del Gobierno para diversificar los destinos comerciales, atraer inversiones y ampliar la inserción internacional del país.

La entrada en vigor comprende inicialmente el relacionamiento bilateral con Noruega e Islandia, mientras que la incorporación de Suiza y Liechtenstein permanece pendiente de la culminación de los respectivos procedimientos internos. El objetivo es que durante 2027 el acuerdo pueda estar operativo con los cuatro integrantes del bloque europeo.

El canciller Mario Lubetkin destacó la importancia de la puesta en marcha del instrumento durante una conferencia de prensa realizada este domingo, vía zoom, con medios de comunicación uruguayos, en la que repasó sus principales características, identificó los sectores productivos que podrían beneficiarse y adelantó las primeras acciones que impulsará el Gobierno para traducir las condiciones negociadas en oportunidades concretas para las empresas uruguayas.

El tratado fue firmado en Río de Janeiro el 16 de setiembre de 2025, luego de 14 rondas de negociación entre los países del Mercosur y EFTA.

El ministro, quien se encuentra en Oslo, Noruega, señaló que la entrada en vigor marca el comienzo de una nueva etapa en el relacionamiento comercial con Europa y planteó que el desafío ahora consiste en aprovechar las ventajas acordadas, incrementar las colocaciones en esos mercados y generar nuevas oportunidades de inversión y empleo.

El tratado fue firmado en Río de Janeiro el 16 de setiembre de 2025, luego de 14 rondas de negociación entre los países del Mercosur y EFTA. Su aplicación se realiza de manera bilateral, a medida que cada uno de los integrantes completa sus respectivos procesos de ratificación. En octubre comenzó a regir entre Brasil e Islandia y desde este domingo se extiende a Uruguay en su vínculo con Noruega e Islandia.

Respecto a los dos países que todavía no participan de la aplicación, Lubetkin explicó que Suiza ya aprobó el acuerdo en su Parlamento, aunque su incorporación podría requerir la realización de un referéndum. Según las estimaciones del canciller, ese procedimiento podría extenderse hasta mediados de 2027. De esa manera, la integración plena de los cuatro países de EFTA se proyecta para el período 2026-2027.

El bloque europeo está integrado por Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein. En conjunto reúne aproximadamente 15 millones de habitantes y un producto interno bruto cercano a los 1,4 billones de dólares. Se trata de economías de dimensiones demográficas relativamente reducidas, pero con niveles de ingreso por habitante entre los más elevados del mundo.

Lubetkin destacó que el PIB per cápita oscila entre unos 82.000 dólares en Islandia y más de 200.000 dólares en Liechtenstein. Para Uruguay, sostuvo, se trata de mercados particularmente interesantes por su capacidad adquisitiva y por la posibilidad de colocar productos de mayor valor agregado, aunque también presentan exigencias importantes en materia de calidad, sostenibilidad y características de los bienes comercializados.

El canciller vinculó este instrumento con el acuerdo alcanzado entre el Mercosur y la Unión Europea, cuya aplicación comenzó en mayo, y señaló que ambos tratados permitirán ampliar las posibilidades de acceso comercial a Europa. Una vez completada la implementación del acuerdo con EFTA, Uruguay y los demás socios del Mercosur contarán con condiciones preferenciales en un conjunto de mercados que comprende a 31 países europeos.

Suiza se comprometió de absorber inicialmente 50.000 hectolitros de vino.

Oportunidades para el agro, la industria y la pesca

Entre los sectores nacionales que podrían beneficiarse, Lubetkin mencionó especialmente la producción agrícola y agroindustrial, con posibilidades para cítricos, manzanas, vegetales, leguminosas, trigo y nueces. También identificó oportunidades para la actividad pesquera, un sector que podría encontrar nuevas condiciones para ampliar sus colocaciones en mercados que cuentan con consumidores de elevado poder adquisitivo.

El vino fue otro de los productos destacados por el ministro. En particular, mencionó el compromiso de Suiza de absorber inicialmente 50.000 hectolitros de vino, además de las oportunidades que podrían desarrollarse en Noruega e Islandia, donde, según explicó, no se establecen límites de importación para ese producto dentro de los marcos arancelarios acordados.

Uno de los aspectos centrales del tratado es la amplitud de las preferencias comerciales negociadas. Lubetkin indicó que los nuevos compromisos arancelarios alcanzan aproximadamente al 97% de las líneas comprendidas en el acuerdo, lo que representa una mejora de las condiciones de acceso para los productos de ambos bloques.

El instrumento no se limita a establecer reducciones arancelarias. Incluye disposiciones sobre comercio de bienes y servicios, inversiones, propiedad intelectual y compras gubernamentales. También contempla reglas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, defensa comercial, obstáculos técnicos al comercio y compromisos vinculados con el desarrollo sostenible.

Estos componentes apuntan a proporcionar un marco de mayor previsibilidad para los operadores económicos y facilitar el intercambio entre mercados que presentan características productivas y comerciales diferentes.

Como referencia del vínculo existente, el canciller recordó que durante 2024 Uruguay exportó a los países de EFTA más de 54 millones de dólares, principalmente en carne, aceite de soja, arroz, caviar, vegetales y miel. En sentido inverso, las importaciones uruguayas procedentes de esos mercados se ubicaron cerca de los 60 millones de dólares.

Las cifras muestran que existe un intercambio comercial previo, aunque todavía de dimensiones relativamente acotadas. La expectativa del Gobierno es que la reducción de barreras y las nuevas condiciones de acceso permitan ampliar esa relación, incorporar nuevos productos y generar oportunidades para empresas que hasta ahora no habían encontrado condiciones suficientemente atractivas para operar en esos destinos.

La posibilidad de acceder a mercados con elevados ingresos por habitante también plantea desafíos para los exportadores. La competitividad, la calidad, la trazabilidad, el cumplimiento de las normas sanitarias y los estándares ambientales serán factores relevantes para aprovechar efectivamente las preferencias previstas en el tratado.

Las cuotas y la coordinación

Otro de los asuntos abordados por el canciller fue la distribución de las cuotas comerciales entre los países del Mercosur, un tema que continúa generando negociaciones entre los socios del bloque.

Lubetkin aclaró que esas dificultades se desarrollan en paralelo al acuerdo con EFTA, dado que los mecanismos de aplicación y administración de las cuotas responden a procedimientos diferentes.

El ministro reconoció que todavía no se alcanzó una regulación común para determinados mecanismos de distribución, aunque manifestó que existe una sintonía entre Brasil, Argentina y Uruguay respecto de las posibles soluciones.

Mientras no se concrete un entendimiento, explicó, se mantiene un sistema por el cual los exportadores que llegan primero pueden utilizar las posibilidades disponibles. Según indicó, las empresas uruguayas han obtenido resultados favorables mediante ese mecanismo, particularmente en productos como carne, arroz y miel.

De todas formas, el Gobierno considera conveniente alcanzar una regulación acordada en un plazo breve. Una distribución definida entre los socios permitiría ordenar el funcionamiento comercial y ofrecer mayor previsibilidad a los exportadores.

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