El Dr. J. Michael Bishop, inmunólogo y microbiólogo estadounidense que revolucionó la comprensión del cáncer al descubrir los orígenes celulares de los oncogenes, falelció a los 90 años.
Bishop compartió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1989 con su colaborador Harold E. Varmus por identificar una familia de genes que regulan el crecimiento y la división normales de las células, pero que, al mutarse, se convierten en oncogenes capaces de desencadenar tumores. Su trabajo, realizado principalmente en la década de 1970 en la Universidad de California en San Francisco (UCSF), demostró que estos proto-oncogenes —genes celulares normales— pueden transformarse en causantes de cáncer por mutaciones, virus, radiación o exposición química. Este hallazgo cambió radicalmente la visión del cáncer. Ya no se veía como algo exclusivamente externo como virus tumorales, sino como un proceso interno donde genes esenciales del propio organismo fallan.
Tras formarse en virología y microbiología, se unió a la facultad de UCSF en 1968, donde desarrolló la mayor parte de su carrera. Allí conoció a Varmus (entonces posdoctorando), y juntos estudiaron el virus del sarcoma de Rous un retrovirus que causa cáncer en pollos, aislado por Peyton Rous en 1910. Descubrieron que el gen oncogénico viral (v-src) tenía un contraparte celular normal (c-src), presente en células sanas y que, al alterarse, promueve el cáncer.
Además de su labor científica, Bishop fue un administrador destacado. De 1998 a 2009 presidió UCSF como octavo canciller, liderando una expansión masiva que incluyó la creación del campus Mission Bay, uno de los mayores proyectos biomédicos académicos de Estados Unidos. Fue uno de los pocos laureados con Nobel en la historia del sistema universitario de California que ocupó un cargo de canciller. Entre sus honores figuran la Medalla Nacional de Ciencia (2003), el Premio Albert Lasker por Investigación Biomédica Básica, la Medalla de Honor de la Sociedad Americana del Cáncer y otros reconocimientos.

