Mientras el sur del país, especialmente la Patagonia, enfrenta incendios forestales fuera de control con brigadistas desbordados, evacuaciones y un Estado con recursos limitados por el ajuste, el presidente Javier Milei optó por una agenda que combinó el Derecha Fest, un evento autodenominado “el más antizurdo del país”, con fuerte tinte militante conservador y libertario y una aparición estelar en el teatro de su expareja.
El festival, realizado en Mar del Plata como parte de su “Tour de la Gratitud”, contó con una multitud eufórica que colmó el lugar y las calles aledañas, y fue conducido por figuras como los diputados Lilia Lemoine y Sergio Figliuolo.
Milei cerró el evento cerca de la medianoche con un discurso encendido donde defendió el liberalismo extremo, abogó por un “cambio cultural” profundo y proclamó que Argentina está “camino a ser el país más libre del mundo”. Lanzó frases como “se le viene la noche a los zurdos” y arremetió contra la oposición, los periodistas y, especialmente, contra sectores del empresariado. Criticó duramente a empresarios que “hacen negocios turbios con el Estado” afirmando que “si quieren hacer negocios turbios con el Estado, deben ir a la quiebra” y que son “destructores de la sociedad” que perjudican a millones. También recordó la condena de Cristina Kirchner y defendió el capitalismo sin concesiones.
Al teatro
Posteriormente realizó una aparición estelar en el teatro de su expareja, Fátima Flórez. Subió al escenario, cantó a dúo «El rock del gato» de Los Ratones Paranoicos, recibió aplausos y ovaciones, intercambió besos y halagos con Fátima, e incluso permitió imitaciones políticas como la de Patricia Bullrich).
Periodistas y panelistas de programas de tv de espectáculos cuestionaron que un jefe de Estado convierta su figura en “un número de cabaret” o en militante de un evento ultraderechista y se lo acusó de transformar la política en show business, erosionando la seriedad institucional.
En redes, mensajes como «Milei da vergüenza, la palabra presidente te queda grande» o «es una falta de empatía con la gente que pasa hambre y ve su casa arder» se multiplicaron. Críticos lo vincularon al ajuste y señalaron «gobierna para los suyos y se divierte mientras el pueblo sufre».
Para la oposición, fue un hecho perfecto su actuación en el teatro para reforzar la narrativa de un gobierno “desconectado” y “frívolo”. En un contexto de alta tensión social, con protestas, inflación persistente y descontento por los recortes. La imagen de Milei cantando, bailando y disparando contra “zurdos” y empresarios se convirtió en símbolo de lo que muchos ven como el principal defecto de su estilo, priorizar el carisma personal y la batalla cultural sobre la responsabilidad estatal.


EL PAYASO LIBERAL ESQUIZOFRÉNICO CON DELIRIOS DE GRANDEZA…CIRCO PARA SUS ANÉMONAS VOTANTES.
Pensar que la Presidente Abdalá Bucaram de Ecuador lo rajaron de la presidencia por hacer un festival cantando canciones de Los Iracundos. Y no había ningún incendio. Un espectáculo grotesco para enviar consignas políticas de amenazas a quienes piensan distinto. Y habla de «destructores de la sociedad» el que hizo una montaña de guita con la cripto monedas truchas mientras su hermana afanaba comisiones del presupuesto de la salud. Indefendible. Pero seguro que si viniera a hacer un show acá, tendría mucho público.
Lo más trágico no es lo que hace Milei, sino que los argentinos lo volvieron a votar en octubre de 2025. Toda daba a entender que Milei estaba muerto pero lo revivieron y hoy goza de una aceptación mayor al 40%,
El problema es que, entre Javier Milei y Cristina F. de Kirchner, no hay mucho que elegir…