El gobierno nacional ha hecho oficial el nombramiento del teniente general Carlos Alberto Presti como nuevo ministro de Defensa, reemplazando a Luis Petri en el cargo. Este hecho representa un acontecimiento histórico y simbólico, ya que Presti se convierte en el primer militar en asumir esta cartera desde el restablecimiento de la democracia en Argentina en 1983.
Carlos Alberto Presti tomará posesión de su nuevo cargo el 10 de diciembre de 2025.
Dejará su actual puesto como jefe del Estado Mayor General del Ejército, marcando así una transición notable en la estructura de liderazgo militar.
En el comunicado emitido por la Oficina del Presidente, se enfatizó que este nombramiento es significativo, ya que representa «el primer arribo de un oficial de carrera al más alto rango» en el ministerio de Defensa desde la reinstauración democrática en el país. Este cambio se percibe como un reflejo de nuevas dinámicas dentro de las Fuerzas Armadas argentinas.
Carlos Alberto Presti nació en 1966 y se graduó del Colegio Militar de la Nación en 1987. Ha ocupado diversos cargos importantes, incluyendo el de comandante de la IV Brigada Aerotransportada. Fue jefe del Regimiento de Asalto Aéreo 601 y ejerció como director del Colegio Militar.
Se desempeñó también como jefe de misiones internacionales, participando en una misión de paz en Haití, lo que resalta su compromiso con la seguridad internacional.
En 2024, fue nombrado Jefe del Estado Mayor General del Ejército, y en 2025 alcanzó el rango de teniente general. Tras su designación, Presti manifestó que las Fuerzas Armadas deben “estar a la altura del nuevo rol protagónico” que Argentina aspira a desempeñar en la esfera internacional, subrayando la importancia de su misión.
Este nombramiento representa un quiebre significativo en la tradición contemporánea, ya que, por primera vez en más de cuatro décadas, un militar activo liderará el ministerio de Defensa, rompiendo con la norma que ha establecido que este cargo debe ser ocupado por civiles.
La asunción de Presti podría inducir cambios en la cúpula militar, dado que dejará su actual cargo en el Ejército, lo que conlleva a una esperada reorganización de los mandos y estructuras dentro de las Fuerzas Armadas.
Este nombramiento ha suscitado un intenso debate en el ámbito político y social, generando críticas de sectores de la oposición y de organismos de derechos humanos que cuestionan la legitimidad de colocar a un militar en ejercicio al frente de Defensa, especialmente considerando el oscuro legado de intervenciones represivas en la historia argentina.

Carlos Alberto Presti enfrentará una serie de retos significativos como nuevo ministro de Defensa, entre los cuales se destacan:
Deberá abordar la crisis que atraviesa la obra social militar, que se encuentra en una situación delicada y con importantes deudas acumuladas.
Tendrá la responsabilidad de liderar una agenda de modernización del Ejército, enfocándose en la mejora de la infraestructura, la logística y la reestructuración de la cadena de mando, aspectos que él mismo había delineado en su trayectoria anterior.
También deberá enfrentar y responder a las inquietudes sobre la legitimidad institucional y la memoria histórica, especialmente debido a su vínculo familiar con un oficial que estuvo implicado en crímenes durante la dictadura militar, lo que podría generar controversias y preocupaciones en el ámbito social.
Este nombramiento no solo representa un momento crucial en la historia política y militar de Argentina, sino que también conlleva implicaciones profundas para el futuro de las Fuerzas Armadas y su relación con la sociedad civil, en un contexto donde es esencial fortalecer la confianza y el respeto mutuo.

