La movilidad de la capital uruguaya atraviesa una semana de definiciones históricas. El presidente de la República, Yamandú Orsi, encabeza este martes una reunión clave con la ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry, y los intendentes de Montevideo, Mario Bergara, y Canelones, Francisco Legnani. El objetivo central del encuentro es determinar si la transformación del sistema de transporte metropolitano incluirá la construcción de un túnel bajo la principal avenida de la ciudad, 18 de Julio, o si se optará por soluciones de superficie.
Un reciente estudio técnico del Ministerio de Transporte inclina la balanza hacia la obra subterránea, destacando una «ventaja técnica» sustancial para reducir los tiempos de traslado de miles de pasajeros. El proyecto busca conectar de forma eficiente los ejes de Avenida Italia-Giannatasio y 8 de Octubre-Camino Maldonado, que convergerían en Tres Cruces para prolongarse por debajo de 18 de Julio. Según el informe, esta intervención es la que mejor resuelve el nudo logístico del área metropolitana.
El desafío no es solo de ingeniería, sino también financiero. El costo de USD 183 millones para el tramo subterráneo representa una de las inversiones en infraestructura urbana más ambiciosas de las últimas décadas. La reunión de hoy servirá para contrastar estas cifras con el informe técnico solicitado a la Intendencia de Montevideo, buscando un consenso político que permita iniciar las obras en el corto plazo sin comprometer las arcas municipales y nacionales.
De confirmarse el soterramiento, la ciudad de Montevideo se sumaría a la tendencia de las grandes capitales que han optado por segregar el transporte público de alta capacidad para revitalizar sus zonas céntricas. Mientras las autoridades ajustan los detalles, la expectativa crece entre los usuarios del transporte que diariamente sufren las demoras en el ingreso y egreso de la capital.

