El Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de Lucha Contra el Crimen Organizado e Interpol, desarticuló una célula criminal transnacional. Está banda criminal dedicada a la comercialización ilegal de fármacos para la pérdida de peso en Uruguay. Mediante la denominada Operación Dosis; que fue ejecutada en coordinación con las autoridades de Brasil y la Dirección Nacional de Aduanas, las fuerzas de seguridad incautaron un cargamento de 365 jeringas de las marcas comerciales Ozempic, Wegovy y Tirzepatida. Sustancias que carecen de la habilitación del Ministerio de Salud Pública (MSP).
La investigación penal se inició tras detectar un patrón sospechoso en los controles de pasajeros del Aeropuerto Internacional de Carrasco. En los últimos meses, diversos ciudadanos brasileños arribaban a la terminal metropolitana procedentes de Londres con los dispositivos médicos adosados a sus cuerpos, para luego regresar de inmediato a su país de origen. Tras consolidar las pruebas sobre los movimientos logísticos, la Justicia autorizó dos allanamientos donde se detuvo a un ciudadano uruguayo. Y se incautaron las dosis junto a un monto en efectivo de 74.900 dólares y 167.500 pesos uruguayos.
El mercado clandestino utilizaba una modalidad de entrega presencial para evadir el control financiero oficial. Las dosis se vendían a un valor fijo de 13.000 pesos uruguayos cada una. Exclusivamente en efectivo mediante transacciones mano a mano. Estas pesquisas locales se vincularon con la Operación Pluma Pesada de la Policía Federal de Brasil. El país vecino que en abril desmanteló una red de contrabando similar en doce estados norteños.
Esta intervención conjunta resalta la necesidad de mantener controles estrictos sobre el tráfico de insumos médicos. Ya que ingresan al mercado sin las debidas garantías de conservación en cadena de frío ni respaldo sanitario, representando un riesgo potencial para los usuarios locales.


Los delincuentes también son los laboratorios que quitan el apetito y causan psicosis con esta porquería. La aprobación de Salud Pública es comercial, no de salud pública, como en muchísimos de los venenos que hoy circulan y llaman medicamentos.