Recorrido por la memoria histórica del pueblo chino

Visita al Museo de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa.

En la antigua ciudad fortificada de Wanping, en Beijing, se encuentra un museo que resguarda reliquias y documentos históricos que narran la “resistencia” del pueblo chino durante la Segunda Guerra Mundial. Se trata del Museo de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa, inaugurado en 1987.

Este es el único recinto temático de gran escala en China que ofrece una visión completa de la historia de la Guerra de Resistencia del “gigante asiático” en el conflicto bélico que se libró al menos en suelo chino, desde 1931 hasta 1945. Hasta allí llegó Diario La R para vivir la experiencia de primera mano, junto a cientos de periodistas de todo el mundo, en un recorrido exclusivo organizado en el marco del programa del Centro Internacional de Comunicación de Prensa de China (CIPCC).

El edificio, solemne y austero, recibe a los visitantes con muros que parecen contener siglos de historia. Al cruzar sus puertas, el silencio se impone: no es la quietud de un espacio vacío, sino la calma expectante de un lugar que conserva el peso de millones de vidas. El museo resguarda más de 1.500 fotografías y 3.000 objetos vinculados a la guerra: documentos oficiales, uniformes, armas, diarios personales, cartas y reliquias que muestran tanto la resistencia del Ejército chino como la participación del pueblo civil.

El recorrido se enriquece con mapas, reconstrucciones de batallas, grabaciones de radio y testimonios audiovisuales de víctimas y veteranos. Todo ello genera un ambiente cargado de sensaciones: misticismo, dolor y nostalgia, al punto de trasladar al visitante directamente al lugar de los hechos, como si presenciara en persona lo ocurrido en los frentes de batalla.

La muestra temática se reparte en dos salas, una en la superficie y otra subterránea, con un área de exposición de 12.200 metros cuadrados. En total se exhiben más de 5.000 piezas, entre ellas 1.525 fotografías y 3.237 objetos históricos que ofrecen, desde múltiples perspectivas, la historia y el espíritu de la resistencia.

Los más de 200 periodistas que asistieron en la jornada pudieron disfrutar de una narración en diferentes idiomas que transmitía la esencia propia de los acontecimientos. Desde el principio se pudo notar que la fortaleza cumple un doble rol: recordar el sufrimiento del pueblo chino bajo la ocupación japonesa y reivindicar la resistencia nacional y la victoria antifascista.

El museo es también un lugar de educación patriótica y un recordatorio de la importancia de la paz, enmarcando la memoria histórica dentro del discurso actual de China sobre su papel en el orden internacional. El mensaje busca, sobre todo, concientizar a las nuevas generaciones sobre lo ocurrido. A medida que se avanza por la sala subterránea, la exposición se vuelve más inmersiva e intensa: mapas iluminados reconstruyen el avance japonés, acompañados por grabaciones de radio de la época con discursos de resistencia.

En una de las salas más sobrecogedoras, un espacio en penumbras proyecta testimonios de veteranos y víctimas, junto con imágenes estremecedoras de la masacre que muestran la magnitud de la tragedia: decenas de millones de vidas perdidas bajo la ocupación y el brutal ataque.

Puente de Marco Polo

Al salir del museo, el recorrido culmina con una serie de fotografías contemporáneas que retratan el triunfo y el esfuerzo diplomático por preservar la paz. Justo después de la puerta de salida aparece el Puente de Marco Polo, un lugar que ha sido testigo de la historia. Fue en este espacio donde, el 7 de julio de 1937, se produjo un enfrentamiento entre tropas del Ejército Imperial Japonés y soldados del Ejército Nacional Revolucionario de China, un incidente considerado el inicio oficial de la Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937-1945).

Al día de hoy el puente de piedra se mantiene en pie cargando en su trayecto 700 años de historias y por el cual se te permite recorrer el propio lugar de los acontecimientos. En total tiene unos 266 metros de longitud, adornado con más de 500 esculturas de leones de piedra, cada uno diferente en tamaño y expresión.

Tanto el museo como el puente cobran especial relevancia en el marco del 80.º aniversario del Día de la Victoria, conmemoración que recuerda los años de resistencia del pueblo chino y que culminará el próximo 3 de septiembre con un desfile militar sin precedentes en la capital.

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