Rob Reiner, director y productor de cine

La industria del cine se encuentra en shock tras la repentina muerte del legendario director, actor y productor Rob Reiner, a los 78 años. Reiner, hijo del comediante Carl Reiner, dejó una huella imborrable en Hollywood.

Fue asesinado junto a su esposa la productora y fotógrafa Michele Singer Reiner, de 68 años. Ambos fueron hallados sin vida en su residencia del exclusivo barrio de Brentwood, en Los Ángeles, con heridas de arma blanca. La policía investiga el caso como un aparente homicidio, y su hijo Nick Reiner, de 32 años, fue arrestado como principal sospechoso.

Reiner saltó a la fama como actor en la sitcom All in the Family (1971-1979), donde interpretó a Michael «Meathead» Stivic, el yerno liberal de Archie Bunker. Su actuación le valió dos premios Emmy como mejor actor de reparto y lo convirtió en un ícono de la televisión de los 70.

Pero fue detrás de las cámaras donde Reiner alcanzó su mayor grandeza. Cofundador de la productora Castle Rock Entertainment (responsable de éxitos como Seinfeld y The Shawshank Redemption), dirigió una racha dorada de películas entre 1984 y 1992 que muchos consideran una de las más impresionantes en la historia del cine moderno.

Sus obras más destacadas incluyen Stand by Me (Cuenta conmigo, 1986), un emotivo drama coming-of-age basado en Stephen King, con jóvenes actores como River Phoenix y Kiefer Sutherland. Reiner la consideraba su obra más personal, por su mezcla de humor, nostalgia y melancolía. También When Harry Met Sally… (Cuando Harry encontró a Sally, 1989), la comedia romántica definitiva, escrita por Nora Ephron y protagonizada por Billy Crystal y Meg Ryan. Incluye la famosa escena del orgasmo fingido en el deli. A esto se suma Misery (1990), un thriller psicológico basado en otra novela de Stephen King, con James Caan y Kathy Bates (quien ganó el Oscar) y A Few Good Men (Algunos hombres buenos, 1992), drama judicial con Tom Cruise, Jack Nicholson y Demi Moore. Nominada al Oscar a mejor película, famosa por la línea «¡No puedes manejar la verdad!».

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