Soberanía tecnológica e interoperabilidad en China

China ha superado los 1.125 millones de usuarios de internet, con una tasa de penetración del 80,1%, según el Centro de Información de la Red de Internet de China (CNNIC).

En China la vida digital fluye a través de grandes plataformas multifuncionales.

En Occidente, el ecosistema digital es muy variado y a la vez disperso, una aplicación para mensajería, otra para pagos, una tercera para transporte, y así con múltiples servicios. En China, en cambio, la vida digital fluye a través de grandes plataformas multifuncionales que concentran casi todo. Este modelo, respaldado por una infraestructura de telecomunicaciones masiva y políticas estatales de soberanía tecnológica, no solo ha transformado los hábitos de consumo, sino que está reconfigurando la relación entre los ciudadanos, las empresas y el Estado.  China contaba con 1.125 millones de usuarios de internet a finales de 2025, con una tasa de penetración que ascendía al 80,1 por ciento, según un informe oficial del sector.

El Centro de Información de la Red de Internet de China (CNNIC), informó sobre el aumento del uso de la tecnología de inteligencia artificial generativa (IA) en los sectores de consumo e industrial del país.

En el ecosistema digital de China, la centralización de servicios se materializa a través de las denominadas Super Apps.

La era de las superapps

En el ecosistema digital de China, la centralización de servicios se materializa a través de las denominadas Super Apps, gigantescos entornos virtuales que integran la comunicación, las finanzas y la gestión cotidiana en una sola interfaz mediante el uso de aplicaciones internas ligeras. Plataformas líderes como WeChat y Alipay actúan como verdaderos centros de control diarios, permitiendo desde el envío de mensajes y la gestión de pagos electrónicos hasta la reserva de transporte o la inversión financiera.

WeChat, desarrollada por Tencent, trascendió hace años su función original de mensajería para convertirse en un entorno cerrado donde se pagan facturas de servicios, se contratan servicios y se gestionan contactos personales y laborales con una división metódica de cuentas. Alipay, del grupo Ant, nació con un ADN financiero y hoy permite desde pagar con un código QR en cualquier puesto callejero hasta acceder a microcréditos, seguros e inversiones conectadas al mercado de valores chino.

La verdadera revolución, sin embargo, está ocurriendo en la interoperabilidad. Durante años, Alipay y WeChat Pay operaron como sistemas cerrados e incompatibles y en 2025, esa barrera comenzó a caer. Alibaba integró WeChat Pay dentro de Taobao y Tmall, rompiendo la exclusividad de Alipay y ofreciendo a los usuarios más opciones de pago. Este movimiento, impensable hace apenas unos años, marca un cambio de paradigma y es que la competencia ya no se libra cerrando el ecosistema, sino abriéndolo para captar más usuarios.

Asimismo, mientras las grandes plataformas se interconectan internamente, China ha dado un paso aún más ambicioso hacia el exterior. En julio de 2025 entró en funcionamiento el gateway unificado de códigos QR transfronterizos, un sistema que actúa como un «traductor» y «despachador» central, una cartera digital extranjera se conecta una sola vez y puede usarse en millones de comercios en toda China.

Hasta septiembre de 2025, el gateway había procesado cerca de 1,98 millones de transacciones por un valor de 427 millones de RMB. Para el turista extranjero, esto significa pagar como un local con la aplicación que ya tiene instalada, sin descargar apps chinas. Para China, representa un paso estratégico para expandir el uso del yuan en transacciones internacionales.

La verdadera revolución está ocurriendo en la interoperabilidad.

Redes sociales en sistema de pagos

El otro movimiento es la entrada de las plataformas de contenido en el negocio financiero. Xiaohongshu, es una plataforma de recomendaciones de estilo de vida conocida como «Little Red Book», la cual obtuvo su propia licencia de pago en noviembre de 2025. Con esta licencia, Xiaohongshu puede cerrar el ciclo que va desde la recomendación de un producto en un video hasta la transacción final, sin depender de pasarelas externas.

Douyin (la versión china de TikTok) y Kuaishou ya habían seguido caminos similares. La tendencia es clara y es que para las grandes plataformas de contenido, tener una licencia de pago es una pieza estratégica para monetizar su tráfico y retener a los usuarios.

El otro gran motor de transformación es la inteligencia artificial. Según el CNNIC, los usuarios de IA generativa en China alcanzaron los 602 millones en diciembre de 2025, un incremento del 141,7% respecto al año anterior, con una tasa de adopción del 42,8%. La IA  se ha integrado en la búsqueda inteligente, la creación de contenido, la asistencia de oficina y los dispositivos inteligentes, y su aplicación se extiende a la producción agrícola, la manufactura industrial y la investigación científica.

Cabe destacar que China presentó 1,576 millones de solicitudes de patentes relacionadas con IA hasta abril de 2025, el 38,58% del total mundial, la mayor proporción de cualquier país. El gobierno, a través de la revisión de la Ley de Ciberseguridad aprobada en octubre de 2025, ha incorporado explícitamente el apoyo a la investigación en IA, la infraestructura de computación y la necesidad de marcos éticos y de monitoreo de riesgos.

Ciberseguridad y soberanía

Todo este edificio digital se sostiene sobre un marco regulatorio estricto. La Ley de Ciberseguridad fue revisada en octubre de 2025, con nuevas disposiciones que elevan las multas por incumplimiento y refuerzan la protección de infraestructuras críticas. El Reglamento de Gestión de Seguridad de Datos en Red, en vigor desde enero de 2025, articula las obligaciones de la Ley de Ciberseguridad, la Ley de Seguridad de Datos y la Ley de Protección de Información Personal en un sistema coherente y verificable.

Este enfoque de soberanía tecnológica no es solo defensivo. La combinación de infraestructura 5G masiva, centros de datos avanzados y políticas de sostenibilidad energética ha creado las condiciones para que la digitalización profunda sea una realidad funcional incluso en las regiones más remotas del país. En la actualidad, China cuenta con 4,838 millones de estaciones 5G, con cobertura en todos los municipios y el 95% de las aldeas.

Lo que emerge en China no es un ecosistema homogéneo, sino uno donde la interoperabilidad es la norma y cada plataforma conserva su identidad y sus servicios diferenciados. Las redes sociales seguirán profundizando en el comercio electrónico y los servicios financieros; las grandes plataformas de pago deberán adaptarse a un entorno donde su ventaja ya no reside en el aislamiento de sus usuarios, sino en la calidad de sus servicios y su capacidad de integrarse en un ecosistema más abierto.

La unificación no implica uniformidad, sino la creación de un terreno de juego común sobre el cual cada actor compite con sus propias reglas. Y ese terreno, cada vez más, se extiende más allá de las fronteras chinas y sin dudas la pregunta ya no es si este modelo funcionará, sino hasta dónde llegará su influencia.

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