Durante la jornada del martes 25 de marzo, Diario La R se adentro a la cultura del sur de Jiangsu, iniciando la jornada con un recorrido por el lago Tianmu y el jardín de la cultura del té, al igual que su museo.
Gracias a sus paisajes naturales y sus recursos turísticos, el lago Tianmu se ha convertido en uno de los destinos más populares del río Yangtsé. Por otra parte, cuenta con atracciones como el balneario Yushi Hot Spring y el parque acuático Water Word, siendo una de las pocas áreas del este de China que combinan este tipo de parques, aguas termales y frías para su recreación.
Con una longitud de 13,5 kilómetros, es una importante fuente de agua en Liyang; ya que la calidad del lago Tianmu, alcanza el nivel 2 de los estándares nacionales de agua potable de primera categoría. Cabe mencionar, que solo 3 kilómetros de todo el lago pueden ser visitados por turistas ya que el resto se encuentra en desarrollo, a su vez, si es visto desde las alturas, se puede observar que tiene una forma estrecha al igual que visualizar la isla Longxi, un destino ideal para el senderismo.
Caminando por el parque nos podemos encontrar con un pequeño muelle para embarcaciones, construcciones de casas antiguas utilizadas para que los turistas se adentren a las raíces de la sociedad china, locales gastronómicos, tiendas de artesanías, así como puentes y zonas arboladas para el descanso.
De la mano a este grato paseo, conocimos el jardín del té donde nos permitieron ser partícipes de una recolección, tostado, preparación y degustación. A su vez, recorrimos el museo donde pudimos aprender más sobre esta bebida milenaria.

El viaje milenario del té chino
China, como la ciudad natal del té, tiene una historia de consumo durante miles de años, siendo el beberlo, uno de los pasatiempos más comunes indiferentemente de la clase social o etnia y es una de las costumbres más arraigadas dentro de su sociedad, tomándolo como un ritual que unifica a las personas y teniendo una amplia variedad para elegir entre, té negro, blanco, verde, amarillo, celeste y rojo.
Especialistas en botánica mencionan que los árboles de té pertenecen a las camelias que evolucionaron en el suroeste de China hace cientos de miles de años, pasando por un largo proceso histórico, desde los árboles de té silvestre primitivos, hasta los árboles de té de transición y aquellos cultivados de manera artificial.
Los lugares donde se han encontrado antiguos árboles de té salvajes están principalmente en la región suroeste del país, como Yunnan, Guizhou y Guangxi. En alguno de los casos, los árboles llegaron a medir hasta 26 metros de altura. Un dato para destacar es que la esperanza de vida de estas plantas es de 60 años, brindando un mejor producto entre sus 30 y 40 años de vida.
Algunos registros reflejan que la comercialización del té comenzó durante la Dinastía Han; época en la que beber té ya era muy común, al parecer, se comenzó a exportar a países asiáticos en el siglo V d.C., mientras que a Europa no fue hasta el siglo XVII.
Por otro lado, se encontraron registros en el Nuevo Libro de la Dinastía Tang, donde dice que “cuando Huiguo entró en la corte, comenzó a conducir el caballo para comercializar el té”. En el primer año del emperador Suzong de la dinastía Tang (756), fue pionero en el “té para cambiar de caballo”. El té Horse Ancient Road, se refiere a una importante carretera de transporte formada entre la dinastía Han y el Tíbet desde las dinastías lang, Song, Ming y Qing hasta la República de China.
A su vez, durante la dinastía Song, existió un auge relacionado a las casas de té, conocidas como el centro de actividades sociales, de ocio y entretenimientos, rituales que se mantienen hasta el día de hoy.
Con el correr del tiempo, el té logra captar la atención de consumidores en todas partes del mundo por lo que se ven obligados a expandirse, creando dos rutas, por tierra y por agua. El té chino en un principio se importó a países del sur de Asia, Oriente Medio y Europa.
La cultura del té continúa integrándose en la vida social, y gradualmente forma varias costumbres, hábitos y etiqueta relacionadas a esta bebida. Diferentes épocas, regiones, grupos étnicos o industrias; sus características pueden llegar a ser muy diferentes, pero esto es lo que enriquece su costumbre y logra una gran diversidad en ella.
Como una acumulación de la cultura tradicional china, tener el té como centro, es una clara respuesta de que los hábitos y las costumbres se encuentran arraigados en la sociedad y se continuarán pasando de generación en generación.