Un siglo de hermandad: Uruguay y República Dominicana celebra 100 años de lazos y reedita la obra cumbre de Tulio Manuel Cestero

"La Sangre: Una vida bajo la tiranía", la obra maestra de Cestero fue escrita entre 1911 y 1913.

Embajador de República Dominicana en Uruguay, Fidel Santana y Profesor De literatura, Gerardo Ciancio.

Este miércoles 14 de octubre, en una jornada marcada por la alta diplomacia y el rescate de la memoria literaria de América Latina, la Embajada de la República Dominicana en la República Oriental del Uruguay celebró un hito histórico: el centenario del establecimiento de sus relaciones bilaterales formales. El acontecimiento tuvo como escenario el prestigioso Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI), un espacio idóneo que se transformó en el epicentro del intercambio sociocultural y educativo entre ambas naciones. Diario La R estuvo presente en esta significativa ceremonia, testificando un encuentro que reafirma que los lazos entre los pueblos trascienden las distancias geográficas gracias al poder de las ideas y las letras.

Este magno evento conmemorativo fue posible gracias al incansable impulso y liderazgo del Embajador de la República Dominicana en Uruguay, Fidel Santana, quien junto a su comprometido equipo de trabajo coordinó de manera impecable cada detalle de las celebraciones por este siglo de hermandad. Durante la ceremonia, se extendió un especial reconocimiento a las autoridades del MAPI por la cálida hospitalidad y apertura brindada para cobijar esta iniciativa, consolidando al museo no solo como un custodio del patrimonio, sino como un puente vivo para la diplomacia cultural contemporánea.

Ciancio destacó la obra de Tulio Manuel Cestero.

Un puente intelectual nacido de la solidaridad

El origen de este vínculo formal se remonta a noviembre de 1925, cuando el destacado intelectual dominicano Tulio Manuel Cestero llegó a tierras uruguayas tras ser designado como el primer Ministro Plenipotenciario de su país en Montevideo. Sin embargo, tal como se remarcó en las alocuciones del evento, la fraternidad cultural ya venía gestándose desde los inicios del siglo XX.

Fueron precisamente pensadores dominicanos, entre ellos el propio Cestero, quienes se convirtieron en los principales difusores continentales de Ariel, la obra imperecedera del uruguayo José Enrique Rodó, logrando su primera publicación fuera de Uruguay en el año 1901. Esta profunda admiración mutua sembró una semilla de solidaridad que floreció de manera ejemplar cuando el pueblo y el gobierno uruguayo alzaron su voz en firme respaldo a la soberanía dominicana durante la primera ocupación militar estadounidense (1916-1924).

«La Sangre: Una vida bajo la tiranía» fue escrita entre 1911 y 1913.

«La Sangre»: Pedagogía contra el olvido y la tiranía

El núcleo pedagógico y cultural de la velada fue la presentación y puesta en circulación de la reedición de «La Sangre: Una vida bajo la tiranía», la obra maestra de Cestero escrita entre 1911 y 1913, y publicada originalmente en 1914. Desde una perspectiva educativa y analítica, la obra fue diseccionada como una pieza fundamental para las aulas de historia y literatura iberoamericana, al ser considerada la primera novela moderna dominicana y la pionera absoluta del subgénero de la «novela de dictadores» en el continente.

Embajador de República Dominicana en Uruguay, Fidel Santana.

La trama, que utiliza un riguroso narrador omnisciente en tercera persona, se sumerge en la cruda realidad de finales del siglo XIX bajo el régimen opresivo y corrupto de Ulises Heureaux (conocido como Lilís). Durante el análisis expuesto por el especialista Gerardo Ciancio, se destacó el valor sociológico del texto, el cual se presenta como un tejido híbrido que rescata de manera magistral las crónicas urbanas y las tradiciones populares de la época.

Profesor De literatura, Gerardo Ciancio.

Compromiso con el futuro democrático

Más allá de la retrospectiva histórica, el evento funcionó como un foro de reflexión social sobre los desafíos políticos del presente y el porvenir regional. La vigencia de las letras de Cestero sirvió a los diplomáticos y académicos presentes para subrayar la necesidad de formar a las nuevas generaciones bajo los valores de la paz, la justicia y la solidez institucional. Diario La R acompañó al Embajador Fidel Santana, a su delegación diplomática, a las autoridades nacionales del ámbito de la cultura y a los miembros del cuerpo consular en una conmemoración que demostró que, a cien años de la firma de aquellos primeros folios de 1925, Uruguay y la República Dominicana continúan leyendo e interpretando la historia con la misma mirada integradora, democrática y profundamente latinoamericana.

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