Una ola gigante deja un muerto y decenas de heridos en Mar del Plata

Meteotsunami sorprende a cientos en la playa.

El momento de llegada de la ola de cinco metros.

Un meteotsunami que azotó la costa atlántica argentina se convirtió en una tragedia inesperada. Una ola gigante de origen meteorológico dejó un muerto y al menos 35 heridos en playas de Santa Clara del Mar, Mar Chiquita, Camet y sectores de Mar del Plata, en la provincia de Buenos Aires.

El fenómeno ocurrió alrededor de las 16:30 horas en pleno verano y con miles de turistas disfrutando del calor extremo. Testigos describieron cómo el mar se retiró abruptamente varios metros, una señal clásica de alerta, antes de que una pared de agua de más de 5 metros de altura avanzara con violencia, arrastrando personas, sombrillas, reposeras y pertenencias. Videos virales capturaron el pánico con bañistas corriendo hacia la arena, guardavidas rescatando a quienes eran arrastrados y un «remolino negro» formándose en la orilla.

La víctima fatal fue Yair Amir Manno Núñez, un marplatense de 29 años, destacado jinete de endurance que vivía en Francia desde hacía ocho años. Había regresado de vacaciones con su novia francesa para visitar a su familia. Según reportes, fue embestido por la ola y golpeó su cabeza contra rocas, falleciendo por asfixia por inmersión. Entre los heridos hubo casos leves por golpes y principio de asfixia y uno grave por un infarto, atendidos en centros de salud locales.

¿Qué es un meteotsunami?

A diferencia de los tsunamis sísmicos (provocados por terremotos o deslizamientos submarinos), un meteotsunami o «tsunami meteorológico» es generado por perturbaciones atmosféricas rápidas con cambios bruscos en la presión del aire, frentes fríos intensos, tormentas severas o líneas de turbonada. Estas variaciones actúan como un «empuje» sobre la superficie del mar, creando ondas que se amplifican en plataformas continentales poco profundas, bahías o costas con geometría favorable.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EE.UU explica que estos eventos pueden alcanzar alturas de 1,8 a 6 metros o más, con olas que llegan sin aviso previo y provocan corrientes fuertes e inundaciones costeras breves. En Argentina, su frecuencia es baja porque requieren una coincidencia precisa de factores como la dirección, velocidad y periodicidad de la perturbación atmosférica, pero cuando ocurren, pueden ser devastadores.

Pero este no fue el primer episodio. El 11 de enero de 1954 una ola gigante sorprendió a Mar del Plata en pleno día, con buen clima. Causó pánico y daños, pero sin víctimas graves. El 8 de diciembre de 2022 en la madrugada, tres olas sucesivas invadieron balnearios del sur de Mar del Plata como Punta Mogotes y Mariano. El  Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Indep) confirmó condiciones compatibles con meteotsunami tras un frente frío y tormentas. Solo huno en esa ocasión daños materiales, gracias al horario nocturno y al Mundial de Qatar ya que había menos gente en las playas.

A diferencia de 2022, influido por ondas de la erupción del volcán Hunga Tonga (2022) que viajaron miles de kilómetros, el de esta vez fue por condiciones atmosféricas puramente locales.

Autoridades evacuaron preventivamente playas en la zona y mantienen un monitoreo. El titular de Defensa Civil bonaerense, Fabián García, lo describió como «olas vagabundas» o «mini tsunamis», imprevisibles y sin causas científicas confirmadas al 100%. «No se sabe si puede volver a ocurrir», admitió.

 

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