Avance estratégico para el comercio exterior

Uruguay busca ser el primer país en ratificar el histórico acuerdo comercial con EFTA

El canciller Mario Lubetkin presentó el documento a la vicepresidenta Carolina Cosse para abrir mercados preferenciales en Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.

Lubetkin se reunió con Cosse. El canciller reiteró la aspiración de que Uruguay pueda convertirse en el primer país del Mercosur en aprobarlo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores presentó formalmente ante el Parlamento el texto del acuerdo comercial alcanzado entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA). El canciller Mario Lubetkin entregó el documento a la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, con el objetivo de iniciar el proceso legislativo de ratificación. Tras la reciente implementación provisional del tratado con la Unión Europea, este nuevo paso administrativo busca consolidar el acceso preferencial de la producción nacional a la totalidad del continente europeo, abriendo mercados de alto poder adquisitivo que operan de forma independiente a la estructura comunitaria de Bruselas.

El acuerdo, suscripto originalmente en septiembre de 2025 en Río de Janeiro tras catorce rondas de negociación, establece un marco de desgravación arancelaria específico para diversos sectores productivos de la región. De acuerdo con los detalles provistos por la cancillería, los intereses de las naciones del bloque EFTA abarcan rubros estratégicos para Uruguay: Suiza y Liechtenstein demandan frutas, legumbres y granos; Noruega enfoca su interés en biocombustibles y bebidas; mientras que Islandia se proyecta como un comprador clave para las carnes. Asimismo, el pacto asegura un arancel cero inmediato para la exportación de miel uruguaya.

El diplomático destacó que la ratificación parlamentaria consolidará un vínculo económico que ya cuenta con un fuerte arraigo local. Actualmente, cuarenta y cinco compañías originarias del bloque europeo operan en el territorio nacional, concentradas principalmente en la industria farmacéutica, el sector financiero, la producción de alimentos y la energía, generando unos 2.500 empleos directos. Con este marco normativo, el gobierno proyecta expandir significativamente la corriente exportadora actual, que promedia los treinta millones de dólares anuales hacia esos cuatro destinos.

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