A unos 100 kilómetros al suroeste de Beijing, en la provincia de Hebei, China desarrolla Xiong’an, una nueva área urbana concebida para desempeñar un papel estratégico en la transformación de su capital y en la integración económica de la región Beijing-Tianjin-Hebei. Anunciado en abril de 2017, el proyecto representa una apuesta a largo plazo por reorganizar el territorio, atraer actividades de alto valor añadido y explorar nuevas formas de gestionar las ciudades.
La iniciativa parte de un desafío común a numerosas grandes urbes: la concentración de población, instituciones, empresas y servicios en un mismo centro genera presiones sobre la infraestructura, la movilidad y el acceso a los recursos. Frente a ese escenario, las autoridades chinas buscan distribuir determinadas funciones fuera de Beijing y crear en Xiong’an un nuevo polo de desarrollo.
El proyecto no se limita, por tanto, a levantar edificios y construir avenidas. Su propósito es articular infraestructura, actividad económica, innovación científica, protección ambiental y servicios públicos dentro de una planificación que se extiende hasta 2035 y contempla objetivos de desarrollo a más largo plazo.

Reorganización de Beijing
Uno de los principales objetivos de Xiong’an es recibir gradualmente funciones consideradas no esenciales para el papel de Beijing como capital del país. Esto incluye determinadas sedes empresariales, instituciones educativas, centros de investigación y servicios médicos, entre otras actividades.
La estrategia forma parte del plan de desarrollo coordinado de Beijing, Tianjin y Hebei, una región que las autoridades buscan integrar mediante mejores conexiones de transporte, cooperación industrial y una distribución más equilibrada de las actividades económicas.
La intención es que Beijing pueda concentrarse en sus funciones políticas, culturales e internacionales, mientras Xiong’an desarrolla nuevas capacidades administrativas, tecnológicas y productivas. Sin embargo, este proceso requiere mucho más que trasladar instituciones: también implica generar empleos, atraer profesionales y garantizar condiciones que permitan a las personas establecerse de manera permanente.
Por eso, la evolución de Xiong’an dependerá tanto de la infraestructura que se construya como de su capacidad para consolidar una economía propia y una comunidad urbana activa.
Tecnología para gestionar la ciudad
La innovación tecnológica constituye otro de los ejes del proyecto. Xiong’an busca incorporar sistemas digitales a la planificación y administración urbana, con aplicaciones en la gestión de los servicios, el transporte, la infraestructura y la seguridad.
La idea de una ciudad inteligente supone utilizar datos y herramientas tecnológicas para mejorar la coordinación de los servicios públicos, detectar problemas con mayor rapidez y aprovechar de manera más eficiente los recursos disponibles.
En febrero de 2026, el Consejo de Estado de China aprobó elevar la zona de desarrollo industrial de alta tecnología de Xiong’an a la categoría de zona nacional de desarrollo industrial de alta tecnología. La decisión busca reforzar la integración entre investigación científica y actividad industrial, atraer recursos de innovación y acelerar la aplicación de los avances tecnológicos. Esta orientación apunta a diversificar la economía de la nueva área y favorecer el desarrollo de sectores emergentes. No obstante, el reto consiste en convertir las inversiones y las capacidades tecnológicas en actividad productiva, empleos y beneficios concretos para la población.

Una ciudad verde
La dimensión ambiental ocupa un lugar central en el diseño de Xiong’an. A diferencia de los procesos de expansión urbana en los que los espacios verdes suelen incorporarse después de la construcción, el proyecto plantea integrar desde el comienzo la protección ecológica en la organización del territorio. Uno de sus principales referentes es el lago Baiyangdian, un sistema de humedales de importancia regional cuya recuperación y conservación forman parte de los objetivos ambientales de la iniciativa.
El plan general de desarrollo establece límites a la expansión de las áreas construidas y prioriza la conservación de espacios naturales, el aumento de la cobertura forestal y la mejora de la calidad del agua y del aire. También promueve un modelo de crecimiento con menores emisiones y un uso más eficiente de los recursos.
De acuerdo con datos difundidos por las autoridades chinas en abril de 2025, la cobertura forestal de Xiong’an había aumentado desde el 11 % registrado al inicio del proyecto hasta aproximadamente el 35 %.
Estos avances forman parte de los indicadores con los que se evalúa la transformación del territorio. Sin embargo, la sostenibilidad de una ciudad también depende de factores como el consumo de energía, la disponibilidad de agua, la movilidad cotidiana y la conservación de sus ecosistemas a medida que crece la población.
Transporte, servicios y calidad de vida
La conectividad con Beijing y otras ciudades constituye una condición fundamental para el desarrollo de Xiong’an. Por esa razón, el proyecto contempla redes ferroviarias y viales que faciliten los desplazamientos y refuercen la integración con el aeropuerto internacional de Beijing-Daxing y otros centros urbanos de la región.
La infraestructura de transporte debe acompañarse de una planificación que acerque las viviendas a los centros de trabajo, los centros educativos, los servicios sanitarios y los espacios públicos. El objetivo es reducir los desplazamientos innecesarios y facilitar la vida cotidiana de los residentes.
El plan de desarrollo también contempla servicios públicos de calidad, una oferta habitacional diversificada y mecanismos para evitar que la especulación inmobiliaria determine el crecimiento de la ciudad.
En este punto se encuentra uno de los desafíos centrales del proyecto: una ciudad no se consolida únicamente porque disponga de edificios modernos y conexiones eficientes. Necesita atraer población, ofrecer oportunidades laborales, garantizar servicios accesibles y crear espacios de convivencia que favorezcan el desarrollo de una comunidad.
El plan maestro de Xiong’an, aprobado en 2018 y con un horizonte de desarrollo hasta 2035, establece como objetivo consolidar una ciudad moderna, verde, inteligente y habitable, con capacidad para impulsar la innovación y contribuir al desarrollo coordinado de la región Beijing-Tianjin-Hebei.
La perspectiva de 2035 permite observar el proyecto como un proceso de transformación progresiva, cuyos resultados no pueden medirse únicamente por la velocidad de construcción. También será necesario evaluar la evolución del empleo, la llegada de instituciones y empresas, la calidad de los servicios y el equilibrio entre el desarrollo urbano y la protección ambiental.

