80 años de las Misiones Sociopedagógicas: “A partir de la misión del 45 ya nadie pudo decir que no conocía la realidad del Uruguay”

El maestro Límber Santos destacó que siguen teniendo “importancia para el presente y para el futuro”.

Límber Santos, director del Centro Nacional de Formación de Maestros Rurales Agustín Ferrerio.

Con motivo de las celebraciones por los 80 años de las Misiones Sociopedagógicas de Uruguay, protagonistas de la educación se juntaron para elaborar actividades de intercambio sobre pedagogía nacional en diferentes puntos del país. Tacuarembó, Cerro Largo, Canelones, Flores y Montevideo serán sedes de mesas de exposición y debate hasta el mes de noviembre. En ese contexto, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) convocó a diversas organizaciones, como Anep, Udelar y sindicatos de la educación, para crear una Comisión para llevar adelante estas actividades. Diario La R dialogó con Límber Santos, director del Centro Nacional de Formación de Maestros Rurales Agustín Ferrerio, quien no solo compartió la importancia de estos 80 años sino que además, nos adentra en su historia.

Las primeras conmemoraciones se realizarán los días 29, 30 y 31 de julio en Tacuarembó, siendo en ese departamento donde se realizaron las primeras misiones en el año 1945, específicamente en Caraguatá. La idea planteada es realizar actividades académicas como ponencias, exposiciones y testimonios de misioneros o de alumnos que fueron a las escuelas en la época de las misiones, además de realizar una exposición de fotografías, artículos de prensa, objetos, entre otros y se colocarán placas en conmemoración del acontecimiento que da inicio a estos 80 años de trayectoria.

En agosto las actividades se van a hacer en Melo, en el departamento de Cerro Largo. En septiembre se van a hacer en el centro Agustín Ferreiro, en Canelones, coincidiendo también con los 75 años del viejo Instituto Normal Rural. En el mes de octubre la conmemoración será en Trinidad, Flores y en noviembre finaliza este ciclo en Montevideo. “La idea de ir recorriendo el país se da porque las misiones se fueron dando a lo largo de la historia, y hasta el presente, sobre todo en el interior, porque el escenario de la misión es la escuela rural y comunidades rurales. Por otra parte, finalizan en Montevideo porque las primeras misiones fueron propuestas y ejecutadas por estudiantes magisteriales de los institutos normales de la capital, acompañados por el profesor y periodista Julio Castro”, explicó.

Santos destacó que “las misiones siempre han formado parte ineludible de la historia de la educación en el Uruguay”. Analizando que “de alguna manera lo que se buscó era dar a conocer a estudiantes de la ciudad, realidades que desde Montevideo resultaban ajenas, distantes o desconocidas”.

Santos lleva varios años vinculado a esta la educación rural.

Un poco de historia

Respondiendo a la interrogante de “¿cuál era la realidad más preocupante de la época para nuestro país?”, recordó que existía un escenario de Uruguay considerado como la Suiza de América, por su nivel educativo, de alfabetización y cultural mayor que la media de los países latinoamericanos, sin embargo, “escondía una parte que estaba en el Uruguay rural de la cual había que avergonzarse, porque la gente pasaba muy mal y esa realidad era la del rancherío”. Una conformación de cierto nucleamiento de población, con el rancho como la vivienda típica rural, hechas “de adobe, barro, techo de paja, materiales naturales, o sea, con una gran pobreza material”, pero a su vez, “se decía en la época, una gran pobreza también cultural”.

Entonces, “la única institución pública y del Estado que había dentro del rancherío era la escuela pública”. Desde las ciudades y desde Montevideo, Límber informó que esa realidad no se conocía del todo. “Había una pobreza material extrema, no tenía una adecuada alimentación, no había condiciones mínimas de vivienda y de vestimenta y se decía, que no había acceso a los bienes culturales mínimos que podían sí estar al alcance de quienes vivían en las ciudades”, agregó.

En este contexto, Julio Castro era muy conocedor de los medios rurales, conocimiento que transmitía mediante sus dos profesiones. Ante esto, un grupo de estudiantes le plantean querer conocer esa realidad y vivirla ellos mismos durante algunos días. Esta iniciativa toma entonces “el formato de algo que ya existía en el mundo, que eran la misión cultural o la misión pedagógica”. Este grupo de estudiantes empieza a buscar ayuda para conseguir alimentos, ropa y elementos culturales, discos, películas, obras de títeres, de teatro, entre otras. “Se preparan y aprovechan las vacaciones de invierno del 45, se toman un tren a Fraile Muerto y de ahí en un par de camiones, llegan a dos escuelas de Caraguatá por la ruta 26, que todavía existen”, recordó. Escuelas en las que se desarrollarán las conmemoraciones.

“Fueron 10 días de misión, que si bien la misión se trataba de conocer la realidad, también tenía como objetivo ofrecer a esa gente productos a los que no había acceso en el lugar”, describió Santos. Entonces, “había algo de asistencia por el lado de la alimentación, por el lado de la vestimenta y también de asistencia cultural”.

Retomando la intención central que “era corroborar qué pasaba allí”, expresó que así se inició un proceso de sensibilización y denuncia pública, a efecto de que en el mediano y largo plazo pudiesen desarrollarse decisiones políticas para corregir la problemática. “Rancheríos hubo mucho tiempo, más allá de los años 40, pero hace 80 años en julio del 45 se inaugura la etapa de las misiones y a partir de ahí, durante el resto de los años, interrumpidas únicamente en la dictadura, hasta el día de hoy se realizan misiones sociopedagógicas”.

Límber destacó que las mismas fueron evolucionando con el tiempo, presentando formatos distintos y expandiéndose a otros estudiantes de diferentes carreras e incluso con estudiantes de distintos departamentos y no únicamente de Montevideo. Se fueron creando así, centros departamentales de misiones “para que desde las capitales departamentales se fuera a misiones dentro de ese departamento, con una mayor cercanía y que los misioneros no fueran solo montevideanos. Multiplicándose a una escala mucho mayor y creando misiones permanentes”.

Entonces, con el objetivo de brindar asistencia y cambiar condiciones, se instalan equipos técnicos en los lugares. A mediano y largo plazo empezaron a haber incidencias políticas que ayudaron a cambiar las realidades del rancherío. Límber destacó, además, que las misiones tuvieron efecto en la formación docente, volviéndose una experiencia que “marca para el resto de la carrera”.

“A partir de esa misión del 45 ya nadie pudo decir que no conocía esa realidad del Uruguay, por eso la importancia que tienen las misiones y por eso la conmemoración de los 80 años. No es un acontecimiento más, es el inicio de una serie de acontecimientos extendidos en el tiempo que intentan llegar a lugares donde solo las maestras llegaban”, expresó. En esta línea, la Asociación de Amigos de los Institutos Normales le planteó al MEC la necesidad de este año realizar alguna actividad de conmemoración, dando inicio a este formato de conmemoración múltiple extendida a lo largo del año.

El 5 de julio de 1945, el maestro Julio Castro viajó por primera vez con estudiantes de magisterio a una escuela rural en Tacuarembó.

Las misiones actualmente

Si bien aclaró que hoy en día tenemos medios rurales distintos a aquellas épocas, “hay problemas sociales, hay problemas económicos, hay problemas que pueden ser sanitarios, de violencia de género, de violencia múltiple”, siendo en varias ocasiones “problemas invisibilizados”, por la dispersión poblacional, volviéndose un desafío para las escuelas “detectar esos problemas y tener a mano herramientas para resolverlos”. “Para las familias es mucho más desafiante el tratamiento de algunos problemas cuando los centros de atención están muy lejos”, expresó.

Otro desafío informó que es “poder cumplir con los derechos de educación de los niños que viven una fluctuación poblacional que los hace fluctuar también en la matrícula de la escuela”. Por último, habló de la diversidad de medios rurales, “hoy en día tenemos una clasificación más compleja de los medios rurales y forma parte del desafío no pensar que el medio rural es lo mismo en cualquier parte”.

Para el desarrollo de las actividades conmemorativas se invitó a estudiantes, docentes, investigadores y personas interesadas en la temática, a realizar trabajos abordando diferentes ejes temáticos: Histórico (Sobre las Misiones, figuras emblemáticas, las investigaciones existentes, etc.); Actualidad (Debates sobre ¿qué es misionar en el Siglo XXI?); Testimonial (Narrativas de experiencias de los misioneros de ayer y hoy); Documental (Presentación de documentos históricos), y Anclajes (Las Misiones Sociopedagógicas como antecedentes de la extensión… El camino hacia una Universidad de la Educación).

“Más allá de los homenajes la idea es poder aprender más de las misiones, que podamos salir fortalecidos en cuanto a poder generar luego un sitio web con todo lo expuesto y salgamos de este año con más conocimiento de lo que han sido las misiones que el que teníamos antes”, informó Santos.

Finalizando analizó que “siempre va a haber necesidad de hacer misiones, no hay nunca temas definitivamente resueltos”. Además, destacó que “no importa las características que los medios rurales vayan teniendo, siempre vale la pena ir a conocer una realidad distinta. Y si es en un formato de misión, mucho más, porque el formato de misión implica no ir en solitario, sino en grupo, un grupo que interactúa, que aprende juntos, que de algún modo planifica con cierta intencionalidad la misión y se agrupa para eso. Entonces, ahí hay valor, sobre todo de interpretación de la realidad y de generar registros que luego puedan ser compartidos con otros. Entonces, yo creo que el formato de misión sigue tan vivo como antes. Así que yo creo que las misiones siguen teniendo ese lugar, esa importancia para el presente y para el futuro”.

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3 Comentarios

  1. Como aporte a esta revalorización de las Misiones Sociopedagógicas, les informo que allá por 1969, 3er año del Instituto Magisterial de San José, realizó las primeras Misiones URBANAS en el barrio Aldecoa de esta ciudad.

  2. En el año 1967 participé de las Misiones socio pedagógicas de Paysandú. Cursaba 3er año de magisterio y asistimos a la escuela Rural próxima a Quebracho, con profesores de pedagogía, psicología y música, una experiencia inolvidable. Interactuabamos con alumnos, pero también con la comunidad, a través de la música, teatro y otras actividades.

  3. Yo participé de las Misiones Sociopedagogicas en el año 1969 en San José. Una rica experiencia. Fue una misión urbana, en el barrio Aldecoa de San José.
    Muy formativa para los que participamos.
    Me sirvio para mi actividad docente en el medio rural.

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