Mes de la Nostalgia: «Napoleones», «besitos» y «borrachos» regresaron a las panaderías artesanales

“Eran la exquisitez que había en ese momento” pero “el consumo ha ido cambiando y estos productos quedaron atrás”, reconoció el presidente de CIPU.

Jorge Fernández, presidente del Centro de Industriales Panaderos del Uruguay,

Hoy se celebra la Noche de la Nostalgia y si bien es una de las fiestas con más convocatoria en todo el país, pasó de ser un recordatorio musical de décadas pasadas a ser un ritual de todo aquellos que traiga nostalgia a las generaciones. En ese espíritu, el Centro de Industriales Panaderos del Uruguay (CIPU) tomó la decisión de reincorporar, por primera vez y hasta el 31 del corriente mes, tres productos discontinuados de la panadería tradicional uruguaya: napoleones, besitos y borrachos.

Bajo el lema “Las panaderías de barrio vuelven a hornear recuerdos”, hay más de 40 locales adheridos a la campaña, ubicados en los departamentos de Montevideo, Canelones, Cerro Largo, Lavalleja, Río Negro y Soriano. Las mismas podrán ser identificadas con el logo de la Nostalgia en el mapa de la web del CIPU: https://cipu.org.uy/web/

El presidente del Centro, Jorge Fernández, en diálogo con Diario La R, explicó que están abocados a fomentar que las panaderías artesanales tengan un movimiento extra aparte de sus ventas diarias y teniendo en cuenta esta ocasión decidieron hacer parte a las panadería, “sabiendo que tenemos muchos productos que hoy por hoy han sido descontinuados o se consiguen muy esporádicamente en algún local puntual”. “Nuestra idea es hacerle recordar a las generaciones mayores estos productos y a su vez, poder enseñárselos a las generaciones más jóvenes”, expresó.

En ese contexto, analizó que “eran la exquisitez que había en ese momento” pero que “el consumo ha ido cambiando y estos productos quedaron atrás, por la necesidad de aggiornarse y estar a la par de las tendencias”. Fernández destacó entonces que hablar de nostalgia “implica música antigua, formas de vestir, de maquillaje y peinados, películas, dibujos animados y juegos, entre otros”, pero cuestionó “por qué no hablar también de productos que se consumían antiguamente en la panadería”.

Si bien esta actividad es la primera vez que la realizan, suelen llevar adelante acciones, año a año, en diferentes fechas, como una “forma también de estar en el tapete, que la gente comente y vaya a la panadería a buscar ese producto”. En ese sentido, Fernández expresó que “para nosotros es muy importante mantener viva la llama de la panadería artesanal, la panadería de barrio. Hoy tenés un montón de variedades y es un desafío mantener ese tipo de oficio vivo, porque la artesanía ha ido cambiando y nosotros queremos que no pase al olvido. Cubriendo las necesidades de los nuevos consumidores, pero sin perder esa esencia de la panadería artesanal”.

Sin tener una forma precisa de medir el impacto de esta actividad, destacó que se está hablando del tema, de los napoleones, los besitos y los bizcochos borrachos. “Para las panaderías con décadas de historia y varias generaciones familiares en el barrio, fue muy emotivo volver a elaborarlos. Y para los más nuevos, significó un verdadero desafío y una oportunidad de descubrir recetas y sabores que forman parte del patrimonio panadero del país”, expresó.

Los Napoleones. Su nombre podría provenir de Napoleón Bonaparte.

Napoleones

Este producto es una galletita similar, en forma e ingredientes, a las famosas galletas navideñas de jengibre europeas. Según informaron desde el CIPU su nombre puede deberse al emperador Napoleón Bonaparte o a una deformación de la designación de “napolitana” de su receta original. Con fuentes históricas escasas y sin un pastelero o pastelera identificado como su creador, los napoleones tienen presencia en el legado cultural de la panadería uruguaya.

«Besitos» se crearon para agasajar al rey de Francia.

Besitos

“Los besitos son quizá los menos populares pero los más clásicos en su preparación, son de la familia llamada bizcocho de soletilla o ladyfinger en inglés, y la receta básica nació en la corte de Saboya (región entre Francia e Italia) hacia finales del siglo XV”, informaron. Según los registros históricos, se crearon para agasajar al rey de Francia cuando visitó la corte y gustaron tanto que se difundieron por toda Europa.

Un «clásico», los bizcochos borrachos.

Bizcochos borrachos

Conocidos como borrachos, es una masa de repostería puesta en remojo en un almíbar mezclado con un licor (ron, brandy, vino dulce, licores de frutas), que en Uruguay se caracteriza por su color rojo intenso. Según fuentes, surgió en España a fines del siglo XIX, tiene diferentes variantes por la península ibérica y en varios países de Latinoamérica. En ese sentido, recordaron que llegó a Montevideo entre fines del siglo XIX y principios del XX, de la mano de inmigrantes franceses y españoles que fundaron confiterías históricas. Si bien fue protagonista de vitrinas y bandejas de masas finas, es uno de los productos que casi no se produce, sobre todo por su conservación.

El bizcocho era muy liviano porque se elaboraba con huevos batidos (sin levadura química, que todavía no existía), azúcar y harina, aprovechando solo el aire incorporado al batir para que suba. Esto lo hacía perfecto para postres en capas, ya que absorbía almíbares y licores sin deshacerse.

Receta:

Ingredientes de la masa

  • Harina, 360 gramos
  • Polvo de hornear, 14 gramos
  • Huevos, 200 gramos
  • Aceite, 200 CC
  • Azúcar 350 gramos
  • Vainilla c/n

Batir a punto letra huevos, azúcar y vainilla. Fuera de la batidora agregar aceite, mezclar bien y por último lo seco tamizado. Volcar en molde enmantecado, y llevar a horno 170° por 25 minutos.

Para el almíbar: poner a hervir 2 tazas de azúcar, 1 taza de vino blanco, 1 taza de agua, 2 calvos de olor, cáscara de naranja y canela en rama. Se pone todo junto a hervir por 5 minutos, retirar del fuego y agregarle color rojo. Colocar el almíbar frío en un recipiente y cortar los cuadrados de masa y colocarlos de canto. Pasarlos por coco.

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