En el marco del programa del Centro Internacional de Comunicación de Prensa de China (CICPC), periodistas de América Latina y el Caribe participaron en la conferencia “De la Victoria contra el Fascismo a la Transformación de la Gobernanza Global”, a cargo de Yajie Zhao, doctoranda de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing. La charla abordó el papel histórico y contemporáneo de China tras la Segunda Guerra Mundial (SGM).
Zhao destacó que China libró la batalla más prolongada contra el fascismo japonés, con 35 millones de bajas civiles y militares, cerca de un tercio del total mundial. “Antes de que se abriera el frente europeo, el pueblo chino ya había resistido de forma independiente la agresión fascista japonesa durante años. Se puede decir que el telón de la guerra mundial antifascista se levantó en suelo chino”, afirmó.
Según la especialista, no se trató solo de ocho años de resistencia (1937-1945), sino 14 años, desde la invasión japonesa a Manchuria en 1931. “Restablecer la integridad de la historia y conectar esa lucha con el presente es fundamental para China”, señaló. “No se trata simplemente de un cambio numérico; tiene un significado profundo. Antes solíamos hablar de ocho años, contando cuando Japón lanzó su invasión a gran escala. Pero esto no abarca completamente la totalidad de la resistencia del pueblo chino”, agregó.
Por otra parte, habló de la configuración del “orden” de posguerra y el origen de la cuestión de Taiwán, desde la declaración de El Cairo hasta la fundación de la ONU. La evolución y desafíos del orden internacional actual y las propuestas de China para la “reforma de la gobernanza global”. Una conferencia que tuvo el objetivo de contar la historia desde otra óptica y recalcar la importancia de la celebración del aniversario de la victoria contra la agresión japonesa y el fascismo. “Nuestro trabajo desde entonces ha sido intentar restablecer la integridad de la historia, resaltar la continuidad de la lucha y establecer la conexión global”.
Taiwán y la interferencia externa
Seguidamente, enalteció la configuración del orden posguerra y el origen de la situación de Taiwán. China fue “principal contribuyente a la guerra antifascista; el estatus internacional de China fue reconocido como uno de los Cuatro Grandes Aliados (EE.UU., Reino Unido, URSS, China)”. Así mismo recordó que la Declaración de El Cairo (1943) decía: «El propósito de los aliados es que todos los territorios que Japón ha robado a los chinos, como Manchuria, Formosa (Taiwán) y las Pescadores, serán restituidos a la República de China”. “Este es el fundamento jurídico internacional más importante para la devolución de Taiwán a China después de la guerra”, explicó Yajie Zhao.
“Con el estallido de la Guerra de Corea en 1950, EE.UU. envió la Séptima Flota al Estrecho de Taiwán, interfiriendo por la fuerza en los asuntos internos de China y obstruyendo la reunificación. Este fue el punto de inflexión clave que transformó la cuestión de Taiwán de un asunto interno a un complejo problema internacional”. “La esencia de la cuestión de Taiwán es un problema remanente de la guerra civil china, agravado por la interferencia de fuerzas externas. El principio de una sola China es un hecho histórico y un consenso universal de la comunidad internacional”.

La dualidad del orden posguerra
Luego de la SGM, el mundo tiene desafíos muy complicados por delante, y como potencia, China ha participado en ese orden. “En los aspectos positivos, está reconocer sus méritos históricos en el mantenimiento de la paz general, la promoción del desarrollo económico global y el fomento de la descolonización”, mencionó.
En cuanto a los aspectos negativos, “es un sistema establecido y dominado por unas pocas potencias occidentales, con una fuerte impronta de la mentalidad de la Guerra Fría, y que durante mucho tiempo no representó adecuadamente los intereses de los países en desarrollo (incluidos los de América Latina y África). Se puede decir que hay una distribución desigual del poder, reglas injustas y oportunidades de desarrollo desequilibradas”.
Por lo que en la actualidad el gobierno chino está «trabajando con propuestas, iniciativas y acciones» para “construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad”. “El mundo es una aldea global donde los intereses de todos los países están entrelazados y sus destinos son compartidos, lo que requiere solidaridad para enfrentar los desafíos juntos”, esbozó.
Relaciones actuales con Japón
Ante la pregunta de Diario La R sobre el trabajo actual para restablecer relaciones diplomáticas con Japón, luego de lo ocurrido en la SGM. Explicó que es un tema complicado y que, más allá de que existen intercambios sociales y económicos en gran medida, “el pueblo chino no olvida” lo que ocurrió en la guerra. Aun así, no se “opone” a los lazos existentes entre ambas sociedades.
Finalmente, mencionó que “China continuará siendo un constructor de la paz mundial, un contribuyente al desarrollo global y un defensor del orden internacional, trabajando con todos los países, incluidos los de América Latina, para promover un sistema de gobernanza global más justo y equitativo”.

