Inumet con foco en alertas tempranas, radares y más tecnología para el sector productivo

La presidenta Madeleine Renom asegura a Diario La R que intenta darle un “rumbo claro” al Inumet

Madeleine Renom presidenta del Inumet

El Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) inicia una nueva etapa con el regreso de Madeleine Renom a la presidencia del organismo. La meteoróloga, con más de 30 años de trayectoria en las ciencias de la atmósfera y docente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, ya había estado al frente de la institución entre 2017 y 2020. A fines de marzo volvió a asumir el cargo con un diagnóstico claro: la meteorología es un área estratégica que exige actualización permanente, planificación a largo plazo y capacidad de adaptación constante.

Cabe recordar que el Inumet, creado en octubre de 2013, es la máxima autoridad meteorológica del país y también la autoridad meteorológica aeronáutica, en cumplimiento de la Convención de Aviación Civil Internacional (OACI). El organismo tiene como finalidad brindar servicios públicos meteorológicos y climatológicos, que incluyen la observación, el registro y la predicción del tiempo y el clima en el territorio nacional, las zonas oceánicas adyacentes y otros espacios de interés, de acuerdo con los convenios vigentes.

En este marco, la Dra. PhD. Renom, ya se encuentra trabajando en nuevos “desafíos” y en un plan de acción para el resto del quinquenio. “Es un campo extremadamente dinámico. Avanza el conocimiento científico, avanzan las tecnologías de medición, los modelos numéricos, la informática. Y al mismo tiempo crece la demanda social. Los sectores productivos, la población y los tomadores de decisión necesitan cada vez más información. Es un área que no puede darse el lujo de frenar”, explicó en entrevista con Diario La R.

Renom aseguró que, si bien Inumet mantuvo su funcionamiento en estos años, encontró margen para ordenar prioridades y definir una hoja de ruta más clara. En esa línea, señaló que, a su retorno, halló un instituto funcional y con potencial, pero sin un rumbo estratégico definido. “Hay muchas herramientas disponibles a escala regional y mundial, pero si no se fijan objetivos concretos, esas capacidades se diluyen. Lo que estamos tratando de hacer es dar un rumbo, establecer prioridades y proyectos estratégicos que permitan aprovechar mejor todo ese potencial”, sostuvo.

Sede del Instituto Uruguayo de Meteorología

Para este nuevo quinquenio, la meteoróloga destacó que su plan se centra en dos grandes ejes de trabajo. El primero apunta al fortalecimiento del sistema de alertas tempranas, en línea con la iniciativa de Naciones Unidas “Early Warning for All”. El objetivo es mejorar la anticipación de fenómenos severos mediante la incorporación de nuevas tecnologías, la capacitación del personal y un mejor análisis de datos.

“Uruguay ya tiene un sistema de advertencias, pero fortalecerlo implica mucho más que emitir comunicados. Significa incorporar nuevas tecnologías, formar personal especializado, analizar mejor los datos y trabajar a distintas escalas temporales, desde eventos de corto plazo hasta tendencias más amplias”, detalló.

Agregando que: “Somos un servicio público y nuestro rol es estar de cara a la sociedad y minimizar los impactos de los eventos (climáticos) que evidentemente suceden y van a seguir ocurriendo que sabemos que van a seguir ocurriendo”, señalando que no pueden evitar una tormenta o una inundación, pero sí reducir sus consecuencias con información a tiempo.

El segundo proyecto se denomina «meteorología y clima para el sector productivo», enfocado en el agro, la energía y la parte marino-costera. Ambos ejes se intersectan en el desarrollo de una «base de datos ordenada, donde se cruce la la información, tanto de monitoreo en superficie como de otro tipo de sistema de sensoramiento remoto para poder extraer de ahí distintos productos y no solo pronósticos, sino productos de lo que está ocurriendo y mejorar», que permita generar insumos más precisos y útiles para la toma de decisiones.

Desafíos de Inumet

Uno de los principales desafíos tecnológicos del Inumet será la incorporación de los dos primeros radares a “nivel de Uruguay”, un salto cualitativo para el monitoreo meteorológico nacional. Esto implica no sólo la adquisición, instalación y el instrumental, sino también la «formación de personal» para fortalecer el sistema de alertas. Otro reto es «unir las escalas y el espacio tanto desde el ‘nowcasting’ hasta el cambio climático» y «jerarquizamos no solo como una institución de gobierno, sino también a nivel del sector productivo y de las empresas privadas”. “Hay mucho para hacer”, puntualizó.

Además, el organismo trabaja en la creación de un hub nacional de datos meteorológicos y climáticos, que permitirá centralizar registros históricos y actuales, digitalizar archivos antiguos y facilitar investigaciones y modelización. “Hoy mucha información histórica está en papel. Digitalizarla es clave para calibrar modelos y generar mejores productos”, explicó.

Inteligencia artificial: con cautela

En cuanto a la tecnología, Inumet se encuentra bien en «monitoreo en superficie», aunque es necesario «rediseñar las redes» para ajustar las ubicaciones de los sensores según los distintos fines. “Podemos tener una red de estaciones agrometeorológicas y una red de estaciones más que brinden información para el lado hidrológico y eso lo vamos a trabajar”.

Por otra parte, sobre la utilización de la inteligencia artificial (IA) dentro del Instituto, explicó que «aún no hay nada implementado» en el campo de la meteorología. Renom añade que la IA «no sirve para todas las escalas» y que, a nivel mundial, «para los pronóstico de eventos extremos, en los grandes centros, todavía no se han resuelto modelos de de inteligencia artificial que llegue a disminuir la incertidumbre” en el “nowcasting”.

A pesar de esto, reconoce que «la inteligencia artificial es un elemento que hay que incorporar, hay que saber incorporarlo como toda herramienta o tecnología». Porque detalla que, aunque todavía no haya implementación de la IA en pronóstico de “eventos extremos”, esto puede cambiar “en cuestión de meses” y pasar a ser una herramienta útil o favorable.

“La IA necesita grandes volúmenes de datos para aprender, y los eventos extremos son pocos. Por ahora, los modelos físicos siguen siendo más confiables para esos casos”, indicó. Sin embargo, no descarta su incorporación futura: “Es una herramienta que hay que saber usar. Puede servir en muchos procesos, incluso administrativos, pero no es una solución mágica”.

Inversión y capacitación

Por primera vez desde su creación en 2013, Inumet contará con un aumento presupuestal escalonado durante el quinquenio. Parte de esos recursos se destinarán a infraestructura informática, servidores y formación continua del personal. “Esto es ciencia, por ello la capacitación permanente es imprescindible porque las herramientas cambian todo el tiempo”, subrayó.

Finalmente, aseguró que se está trabajando en la informatización de archivos históricos a través de una licitación para escanear libros antiguos. El objetivo es crear un «Hub Nacional de Datos Climáticos, que ya todo esté informatizado por variables y así poder desarrollar otros productos como grisar la información ya observada y si uno tiene los datos grisados es más fácil calibrar modelos». Se trata de un proyecto iniciado en la administración anterior que ahora se busca completar y consolidar.

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