Virginia Oliver, conocida mundialmente como la «Dama de la Langosta» («Lobster Lady»), legendaria pescadora de langostas de Maine, Estados Unidos falleció a los 105 años.
Nació el 6 de junio de 1920 en Rockland, Maine, en el seno de una familia vinculada al mar. Desde muy pequeña, a los 8 años, comenzó a trabajar en la pesca de langostas junto a su padre y su hermano mayor, en una época en la que las mujeres prácticamente no participaban en esta industria dominada por hombres. Lo que empezó como una ayuda familiar se convirtió en una pasión de por vida.
A lo largo de casi un siglo, más de 90 años de trabajo activo, Virginia (o «Ginny», como la llamaban cariñosamente) faenó en las frías aguas de la bahía de Penobscot y el golfo de Maine. Trabajó junto a su esposo Bill y más tarde con su hijo Max, quien también fue su compañero en el barco. Siguió saliendo al mar hasta los 103 años, cuando problemas de salud la obligaron a quedarse en tierra. Era considerada una de las pescadoras de langostas más longevas del mundo y probablemente la de mayor edad con licencia activa en Maine.
Su personalidad fuerte, su lengua afilada, su característico lápiz labial rosa intenso y sus aretes brillantes la convirtieron en un ícono. No solo era una trabajadora incansable, sino también un símbolo de resiliencia, independencia y amor por el oficio tradicional de Maine. Su vida trascendió lo local. Fue protagonista de documentales (incluido uno de PBS), libros infantiles como «The Lobster Lady: Maine’s 102-Year-Old Legend», artículos en medios internacionales y apariciones en televisión. Incluso celebridades como el actor Mark Hamill destacaron su tenacidad en redes sociales.

