Este año tenemos nuevas reglas y coches híbridos. La batería recargable ocupa un lugar clave en esta normativa y cambia en muchos aspectos la forma de conducción. También algo que se agradece: reducción en los tamaños de los F1. Esto permite siempre que se desenvuelvan mejor en circuitos urbanos y de la vieja escuela. Encontramos un nuevo sistema de alas delanteras y traseras que se abren en determinadas zonas de los circuitos, sustituyendo al DRS. ¿Esto quiere decir que la nueva normativa es para mejor? Tengo mis serias dudas, ya que escuchamos quejas de referentes como Verstappen, diciendo que son aburridos de conducir y se enlentecen en recta. Lando, el actual campeón, se sumó a lo comentado luego de haberse mostrado entusiasmado.
No me agrada mucho el sistema híbrido. El tiempo dirá. Un adelantamiento, la maniobra, es más que tener velocidad de punta mayor y pasar por el costado como una bala. Tenemos dos nuevos equipos. Cadillac hizo debut con Checo Pérez y el eterno Bottas. Audi llegó con el pie derecho, transformando la vieja escudería de Hülkenberg en algo que parece competitivo.
Vayamos a la realidad. La pretemporada mostró a un Aston Martin que comenzó penando. Algo que predije. El motor Honda presentó problemas y sabemos que estos motores pueden tardar en afianzarse en un nuevo equipo. McLaren tuvo que volver con Mercedes antes de sus últimos triunfos, por citar una alianza con la Honda moderna que nunca resultó como en tiempos de Senna.
El campeonato empezó en Australia, con una clasificación bastante aburrida donde los coches usaron una configuración diferente a la gestión eléctrica de carrera. Verstappen tuvo un bloqueo en el auto y quedó descalificado apenas comenzó a rodar. Mercedes llegó con un polémico motor que utilizaba zonas grises del reglamento referidas a la relación de compresión. Mi opinión personal es que bordea lo antirreglamentario. Antonelli, del equipo ya citado, sufrió un accidente en la práctica y los mecánicos hicieron milagros para que el coche estuviera listo para la jornada del sábado. Russell y su compañero lograron quedar en los primeros puestos, demostrando una clara superioridad, lo que se esperaba de Mercedes. Ferrari logró un tercer y cuarto lugar. McLaren, quinto y sexto. Presentía un descenso de performance del equipo y así sucedió. Esto no quiere decir que no haya mejoras a futuro. Todo esto era casi un test ampliado.
El domingo tuvimos el evento principal y Ferrari demostró que su diseño de turbo más pequeño realmente es útil y permite una aceleración superior, ya que al inicio de la carrera lograron vencer a los Mercedes. Aunque una cosa es llegar y otra mantenerse. De nuevo tuvimos a Hamilton quejarse porque no entró ni uno solo de los rojos durante un Virtual Safety Car. Algo incomprensible. Ferrari sigue teniendo estrategias inconsistentes que los alejan de las victorias.
Un capítulo aparte fue el desastre sucedido con Piastri, el local y compañero de Norris. En la vuelta que se corre media hora antes de la carrera, chocó al no poder manejar la potencia de forma correcta. Resultado: fuera de carrera. Golpe anímico durísimo para McLaren; si otro piloto hubiera cometido un error así, terminaría crucificado.
Russell y Antonelli terminaron uno y dos, seguidos por el recién casado Leclerc y Hamilton. ¿Hubiera sido diferente el resultado con una mejor estrategia? Lo dudo. El coche parece más competitivo, aunque no lo suficiente para alcanzar en esta oportunidad a los plateados.
En otra galaxia iba Norris con un quinto puesto, perseguido por Verstappen, gestor de una remontada épica desde el fondo de la parrilla. Atacó a Norris, no pudo pasar y decidió quedarse donde estaba. Sabia decisión, ya que su compañero de equipo quedó fuera de carrera al quedarse sin motor.
Lindblad, el nuevo piloto de Racing Bulls, dio lecciones y terminó octavo. Cuidado con este chico.
Un inicio extraño de una nueva era. Veremos cómo se desarrolla el campeonato con tantos cambios.

