Michael Cohen, ex asesor del presidente Donald Trump, estuvo recluido en el Metropolitan Detention Center (MDC) en 2020, enfrentando múltiples cargos, incluyendo evasión fiscal. Durante su estancia, Cohen compartió detalles sobre las duras condiciones de vida en el centro, que se han vuelto objeto de críticas.
El penal federal donde quedó recluido el exmandatario venezolano acumula denuncias por trato degradante, fallas estructurales y episodios de violencia, y es conocido por albergar detenidos de alto perfil.
La experiencia de Cohen en el MDC subraya las preocupaciones sobre el trato a los prisioneros en este centro, reflejando un sistema penitenciario que requiere urgentemente reformas para mejorar las condiciones de vida.
El Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, Nueva York, ha sido catalogado como un «infierno en la tierra» por antiguos reclusos y juristas.
Este centro se ha convertido en el centro de hacinamiento de Nicolás Maduro y su esposa la diputada Cilia Flores, quienes fueron secuestrados el 3 de enero de este año por fuerzas estadounidenses.
Por el lugar también han pasado acusados como Luigi Mangione, el rapero ‘Diddy’ Combs, Ghislaine Maxwell o Genaro García Luna Testimonios de antiguos reclusos señalan la falta de personal, las duras condiciones de vida y elevados niveles de delincuencia interna y comida contaminada
Sobre la orilla del Rio Hudson en la bahía de Nueva York se alza imponente un edificio de nueve plantas de hormigón, el Metropolitan Detention Center de Brooklyn. Esta cárcel se ha convertido en el centro de retención de los secuestrados,al menos de momento, del mandatario venezolano Nicolás Maduro y la diputada ,Cilia Flores.
La prisión está sobre la orilla de la bahía de Nueva York, muy cerca de Industry City, una zona industrial reconvertida para negocios y lugares de ocio, y del cementerio Greenwood, uno de los lugares más lindos de Brooklyn. Y en la inmediación de barrios muy demandados, como Park Slope, Carroll Gardens y Red Hook.
Es la única cárcel federal de Nueva York, tras el cierre temporal de la que fuera la mayor prisión de la ciudad, Rickers Island. Apenas hay imágenes de su interior, pero los testimonios de quienes salieron revelan una situación de una precaria calidad de vida.
En 2019, los 1.600 reclusos que residían allí pasaron siete días sin electricidad ni calefacción. En vídeos de redes sociales, se les observaba golpeando las ventanas con objetos tras varios días a temperaturas de quince grados bajo cero. A ello se sumó la falta de servicios médicos, una situación que provocó que reos reos interpusieron una demanda colectiva por el frío extremo y los cortes de energía,
Tras este incidente, el Departamento de Justicia puso en marcha una investigación para evaluar si la Oficina de Prisiones tenía «planes de contingencia» adecuados para abordar las condiciones de vida de los reclusos. Éstos ganaron la demanda, que resultó en su indemnización con unos diez millones de dólares. Se ha criticado el centro por la falta de personal y las duras condiciones de vida, pero también por los elevados niveles de delincuencia interna.
En el año 2024, la Justicia estadounidense presentó cargos de asesinato y otros delitos violentos contra nueve reclusos. Según datos del portal oficial de la Oficina Federal de Prisiones, actualmente alberga entre sus muros un total de 1.336 presos. Además, por ella han pasado personalidades conocidas a nivel internacional.
A la espera de su juicio , coincidiendo su estancia con la de Nicolás Maduro y Cilia Flores , se encuentra uno de los grandes nombres del narcotráfico, Ismael ‘el Mayo’ Zambada. Arrestado en el verano de 2024, es líder del cártel de Sinaloa y fue compañero durante décadas de ‘el Chapo’ Guzmán. Reside en un área separada en la que se disgrega a los reclusos de mayor riesgo, la Unidad de Vivienda Especial, en la que Nicolás Maduro y Flores están alojados.
Al espacio, con celdas de escasos metros cuadrados, se le conoce como ‘el hoyo’.
Por esta cárcel también han pasado nombres que han copado titulares y debates en redes sociales, como el de Luigi Mangione, el joven acusado de asesinar a Brian Thompson, CEO de la aseguradora sanitaria United Healthcare.
También permaneció en ella la que fue mujer y socia del millonario pederasta Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell, que sostenía que las condiciones del centro eran opresivas.
Denunció, durante el tiempo que permaneció allí, privación de alimento y malas condiciones para el descanso, además de no poderse comunicar con amigos y familiares.
Otro conocido en pasar por el Metropolitan Detention Center es el rapero Sean ‘Diddy’ Combs, acusado por tráfico sexual. En un primer momento, el juez G. J. Brown dudó si internarle en esta prisión debido a «las peligrosas y bárbaras condiciones que existen desde hace tiempo».
Otros tantos juristas se habían visto ante el mismo dilema antes que él. «Las acusaciones de supervisión inadecuada, agresiones desenfrenadas y falta de atención médica suficiente están respaldadas por un conjunto cada vez mayor de pruebas, con ciertos casos que son irrefutables», aseguró Brown entonces.
El rapero Combs lo calificó como «el infierno en la tierra» y dijo que es «una tragedia continúa». Otros presos afirman que han sido sometidos a frecuentes confinamientos y que se les ha prohibido salir de sus celdas para recibir visitas, llamadas, ducharse o hacer ejercicio.
En junio del 2025, Uriel Whyte, de 37 años, fue asesinado a puñaladas en esa cárcel.
Un mes después, Edwin Cordero, de 36 años, falleció tras resultar herido en una pelea.
Al menos cuatro personas detenidas en la cárcel se han suicidado en los últimos tres años.
“Los fiscales ya ni siquiera oponen resistencia, y mucho menos discuten que la situación es inaceptable”, escribió el juez federal de distrito de Manhattan, Jesse Furman, tiempo atrás, cuando tomó la inusual medida de permitir que Gustavo Chávez, de 70 años, permaneciera libre bajo fianza después de su condena por delitos de drogas en lugar de encerrarlo en la cárcel de Brooklyn a la espera de la sentencia.
Este centro de detención ha recibido más escrutinio desde 2021, cuando la Oficina de Prisiones cerró su otra cárcel de la ciudad de Nueva York, el Centro Correccional Metropolitano, después de que el suicidio de Jeffrey Epstein amigo de Trump pusiera de relieve su laxa seguridad, su infraestructura deteriorada y sus condiciones peligrosas y precarias.




Secuestrados? Entregados dirán.