El presidente chino, Xi Jinping, se reunió en Beijing con el canciller alemán, Friedrich Merz, y ambas partes acordaron promover el continuo desarrollo de la asociación estratégica integral, promover el diálogo y la cooperación, además de defender el multilateralismo y el libre comercio. El encuentro se realizó en la Casa de Huéspedes de Estado Diaoyutai, en Beijing, un encuentro que sin duda busca reforzar los lazos con su mayor socio comercial.
Este es el primer viaje de Merz a China desde que asumió el cargo. China y Alemania son la segunda y tercera economías más grandes del mundo, y la relación bilateral no solo influye en los intereses de ambos países, sino que también tiene un impacto significativo en Europa y el mundo. Sin embargo, este encuentro se da en medio de tensiones de Estados Unidos con Europa bajo la Administración de Donald Trump.
Entre los frutos de este encuentro, Merz señaló que obtuvo el compromiso de China de importar más productos de alta calidad desde Alemania. Y la visita llegó tras su advertencia este mes de que el orden internacional de posguerra, sustentado por la alianza de Estados Unidos con Europa, ya no existía, por lo que Europa, aseguró, debe defenderse por sí misma en un mundo de rivalidad entre grandes potencias.
La Agencia de Noticias Xinhua, informó que dentro de las declaraciones el mandatario Xi, dijo: “El panorama internacional está experimentando las transformaciones más profundas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial”. Añadiendo que cuanto mayores son los cambios y la turbulencia que enfrenta el mundo, “más importante es para los dos países mejorar la comunicación estratégica, fortalecer la confianza mutua estratégica y trabajar por un nuevo progreso en la asociación estratégica integral entre China y Alemania”.
Xi afirmó que ambos países deben ser socios confiables que se apoyen mutuamente. “China y Alemania han buscado la autosuficiencia y logrado un rápido desarrollo. Ambos han mantenido el respeto mutuo, la confianza mutua y la cooperación abierta, y juntos han forjado una historia de éxito y beneficio mutuo”, resaltó el presidente chino.
Por su parte, Merz afirmó ante Xi: «Hay desafíos de los que deberíamos hablar hoy, pero el marco en el que operamos es excepcionalmente bueno y hemos trabajado muy bien juntos durante las últimas décadas». Así mismo, agregó que Alemania “valora sus relaciones con China y defiende firmemente la política de una sola China”. Agregó que la nación europea está dispuesta a colaborar con China para “impulsar la amistad tradicional, mantener el respeto mutuo y la cooperación abierta, y seguir profundizando la asociación estratégica integral”.

Al señalar que ambos países deben ser socios innovadores que promuevan la apertura y resultados beneficiosos para ambas partes, Xi afirmó que el gobierno alemán presentó nuevas estrategias de desarrollo en áreas como tecnología, innovación y desarrollo digital. Estas estrategias coinciden plenamente con el objetivo de China de impulsar un desarrollo inteligente, ecológico e integrado durante el XV Plan Quinquenal.
Dijo que las dos partes deberían fomentar una mayor sinergia entre las estrategias de desarrollo, apoyar el flujo bidireccional de talento, conocimiento y tecnología, y promover el diálogo y la cooperación en IA y otras tecnologías de vanguardia.
Es oportuno mencionar, que China, la segunda economía del mundo, superó a Estados Unidos en 2025 al convertirse en el mayor socio comercial de Alemania. Las importaciones procedentes del país asiático aumentaron un 8,8%, hasta los 170.600 millones de euros (201.000 millones de dólares), mientras que las exportaciones germanas cayeron un 9,7%, hasta los 81.300 millones de euros (96.000 millones de dólares).


Sin duda este acontecimiento marca sin duda alguna el fin de una era y el pricipio de otra.
La lógica ineludible de la geopolítica muestra una vez más a lo largo de la historia que las aguas oceánicas no son un camino tan sólido como lo es la tierra misma para fomentar las relaciones entre los pueblos vecinos.
Este encuentro marca el principio del fin de la dominación estadounidense sobre Europa como continente, unido por el cordón de los Urales al continente asiático, con el cual debe convivir a pesar de cualquier diferencia existente.
Es lo normal y lógico que, por ejemplo, para resolver un problema de un muro con el vecino, pues uno hable con el vecino directamente, en contraposición a ir a exponer el problema al bolichero de enfrente para que éste a su vez hable con el vecino, lo cual no sólo suena impráctico sino que es ridículo.
Y este encuentro marca también el principio de una era de afirmación de lo que es ya un hecho irreversible como lo es la paulatina integración de una Eurasia que siempre ha existido por encima de ideologías y costumbres, una integración que prevalecerá a través de los tiempos, como lo es la integración fraternal y progresiva de los pueblos.
El hecho de que China es el asociado comercial más grande que tiene Alemania es una irrefutable prueba de que no hay obstáculos políticos ni culturales ni ideológicos que impidan a dos naciones beneficiar sus habitantes a través de un intercambio que hace crecer el concepto de lo que es la universalidad humana, por encima de fronteras o caprichosos personajes circunstanciales que obedecen sólo su ambición personal e intereses corporativos que siempre van en contra de los ciudadanos de a pie.
Este encuenteo marca también el triunfo de un multilateralismo igualitario, cuya fuerza arrolladora no será detenida por cualquier amenazante grupo de barquitos venidos del otro lado del planeta, cuyos intereses son tan lejanos de la realidad local como las distancias recorridas en su inútil intento de preponderancia planetaria.
Está en otros actores el tomar la iniciativa –tal como lo hizo con su ejemplo regional, una vez más, nuestro país– y despojarse de viejos lazos hoy irrelevantes, emanados del condenado monroísmo modernizado (nueva «Donroe» doctrina), que pretende asegurar un continuismo venenoso para la salud de nuestra Latinoamérica.
Es loable el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, cuyo número de integrantes debería ampliarse para fortalecer su volumen, su presencia y las ventajas de representar un mercado continental que actúe con mayor capacidad para negociar sin desventajas frente a otros bloques económicos interesados en intercambio comercial.
En el Viejo Continente también debe haber un despertar conjunto cuyo gallo mañanero ha sido Alemania, y abrir sus puertas a la libertad de negociar sin barreras foráneas de sanciones unilaterales impuestas dictactorialmente, sin jurisdicción válida en la arena internacional y por lo tanto totalmente ilegales, forzadas mediante chantaje y fuerza militar bruta.
Es hora de aunar esfuerzos, fomentar la fluidez del intercambio en todos los niveles y rechazar el «monopolio excepcionalista» mediante substitución de importaciones desde entidades supremacistas y racistas por productos producidos en otras partes ajenas al chantaje y bloqueos económicos de verdaderos piratas con alcance universal.
El camino se ha abierto, está libre y debemos seguirlo, de otra manera sólo seremos eternamente esclavos de ambiciones importadas que nada hacen sino frenar nuestro desarrollo y nuestra libertad de elegir sin sufrir consecuencias catastróficas y letales para la supervivencia de nuestra economía y nuestro futuro.
Muy buen comentario.