Shigeaki Mori, historiador japonés y uno de los últimos sobrevivientes (hibakusha) del bombardeo atómico de Hiroshima, falleció a los 88 años.
Mori se convirtió en un símbolo de reconciliación y memoria histórica al dedicar más de cuatro décadas a investigar y dar nombre a los 12 prisioneros de guerra estadounidenses que murieron en el ataque del 6 de agosto de 1945.
Mori tenía solo 8 años cuando la bomba “Little Boy” estalló sobre Hiroshima. Se encontraba a aproximadamente 2,4 kilómetros (1,5 millas) del hipocentro. Sobrevivió al impacto, al fuego y a la radiación, pero perdió compañeros de clase, vecinos y vio su escuela destruida. Esa experiencia marcó profundamente su vida y lo impulsó, años después, a convertirse en historiador. Mientras trabajaba a tiempo completo en una empresa, Mori dedicó su tiempo libre durante más de 40 años a revisar documentos oficiales japoneses y estadounidenses, localizar archivos y contactar familias. Logró identificar a los 12 aviadores estadounidenses que estaban detenidos en el Cuartel General de la Policía Militar de Chugoku, ubicado a solo 400 metros del hipocentro. Su trabajo culminó en el libro “Hiroshima POWs» , que ganó el prestigioso Premio Kikuchi Kan en Japón. La obra fue posteriormente traducida al inglés y se convirtió en una referencia sobre las víctimas “olvidadas” del bombardeo. Su labor también incluyó la búsqueda de reconocimiento oficial para estos soldados estadounidenses, cuyas muertes habían quedado en gran medida invisibles tanto en Japón como en Estados Unidos.

