En todos sus poemas agregó la parte sencilla, llena de sentimientos, emociones y sentido social

Amelia Denis de Icaza: Primera poeta panameña que alzó su voz contra la injusticia

Su poesía, espontánea y sin artificios, abordó temas sociales, el amor a la patria y la denuncia de la hipocresía.

.Amelia Denis de Icaza, poeta panameña
.Amelia Denis de Icaza, poeta panameña

Amelia Denis de Icaza nació en la ciudad de Panamá el 28 de noviembre de 1836. Su padre era de origen francés y su madre panameña y desde pequeña mostró afición por la literatura. Componía poesías con un encanto natural, sin artificios estudiados. Colaboró siendo muy joven en el periódico que editaba su padre, Saturnino Denis. Recibió su primera instrucción primaria en la Escuela Elemental de Niñas del barrio de Santa Ana, pero su formación cultural se la debió al hogar y al esfuerzo propio. Comenzó a publicar sus versos en las columnas de “La Floresta Istmeña”.

Respecto a su vida amorosa se conoce que contrajo dos matrimonios. Del primero tuvo varios hijos, entre ellos Julia Ramírez de García. Del segundo tuvo una hija, Mercedes Icaza de Espinosa, quien se casó en Nicaragua. Cuando su esposo acompañó a Mercedes a Nicaragua y murió a los pocos meses, Amelia decidió trasladarse a ese país en 1894. Allí vivió el resto de su vida al lado de su hija y sus nietas. También residió en Guatemala durante más de dos décadas, donde colaboró en periódicos como “El Trabajo” y “El Bien Público”, y adoptó el seudónimo de “Elena”.

Fue la primera poeta panameña que alzó su voz contra la injusticia y el despojo
Fue la primera poeta panameña que alzó su voz contra la injusticia y el despojo

En la historia de la literatura panameña, fue la primera mujer que escribió poesía, sin embargo su importancia no radica solo en ese hecho. En una posición desventajosa respecto a sus contemporáneos masculinos, debido a las dificultades que limitaban el acceso femenino a la cultura, su poesía se distingue por un profundo contenido social. Vivió en permanente polémica con la sociedad. La injusticia y la hipocresía la herían de modo particular. Aparte del tema social, su musa también se inclinó por las expansiones domésticas y familiares.

Su verso es espontáneo, respuesta a la sugestión del momento. No tuvo problemas poéticos ni se preocupó por la lucha de lograr la expresión exacta. Precisamente en esa facilidad para darse y en su ingenuidad poética reside su mayor virtud. Sorprende el tono de su poesía, considerando la sociedad y la época en que le tocó vivir. En un escenario donde el uso de la “Puerta de Tierra” indicaba la persistencia de antagonismos sociales, su canto debió parecer blasfemia o incómodo desenfado para ciertos oídos. Con versos declamatorios que a ratos suenan a panfleto, fue pidiendo justicia para todos, fustigando remilgos y exaltando el trabajo.

Su rebeldía social y su temperamento dispuesto a la contienda no podían ser indiferentes a los dolores de la nacionalidad. Cuando, ya en los límites de la senectud, visitó Panamá en 1906 para ver a su hija Julia y a sus hermanas, se encontró con una nueva realidad política y es que una nación poderosa se había adueñado de parte del territorio nacional. Herida en su intimidad, llena de añoranzas y tristes presentimientos, escribió las melancólicas estrofas de “Al Cerro Ancón”. Ese poema, que muestra su disgusto por la creación de la Zona del Canal por parte de Estados Unidos, cierra el ciclo romántico de la literatura panameña y aseguró a la poetisa su definitivo ingreso al parnaso nacional.

Entre otras obras destacadas se encuentran “A Panamá”, “Patria”, “El Trabajo”, “A Chile y Perú” (escrito durante la guerra del Pacífico, pidiendo el fin de la lucha entre hermanos), “El Recuerdo de Mi Madre”, “A la Muerte de Victoriano Lorenzo” y “Dejad que Pasen”, este último dedicado a la juventud y en particular al poeta Rubén Darío, con quien tuvo una gran amistad.

Amelia Denis de Icaza falleció en Managua, Nicaragua, el 16 de julio de 1911, luego de una vida apasionada y generosa en desdichas. Su poesía incluye el sentimiento romántico, el espíritu nacionalista, el amor por lo propio y la naturaleza. En todos sus poemas agregó la parte sencilla, llena de sentimientos, emociones y un profundo sentido social. Es considerada parte de la primera generación poética panameña, nacida entre 1830 y 1836, y su legado perdura como el de una voz adelantada a su tiempo.

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