Javier Volonté: “Los astros no predicen, son una guía en el camino que tu alma eligió transitar”.

El astrólogo Javier Volonté con más de dos décadas de experiencia, combina la astrología clásica y china, tarot evolutivo, en aras de contribuir a la resolución de conflictos personales desde el interior, hacia el autoconocimiento y la superación.

Astrólogo Javier Volonté
Astrólogo Javier Volonté

Cuando Javier Volonté habla de astrología, no habla de horóscopos de diario ni aquellas promesas que suelen dictarte el futuro mediante predicciones infalibles. Habla de “inteligencias” que, bien utilizadas, sirven para que una persona tome mejores decisiones. Esta idea, siempre vuelve al núcleo de la conversación, y es porque precisamente resume su enfoque de que “los astros inclinan, pero no obligan”. Una frase de Santo Tomás de Aquino, que hace suya desde que la escuchó por primera vez cuando aún estaba en el seminario, con la intención de ser monje contemplativo.

Ese origen religioso marca su manera de entender el oficio. En Uruguay, un país de fuerte tradición laica, Volonté encontró en el Colegio Pío de Villa Colón un primer observatorio astronómico dentro de una iglesia. Allí empezó a leer, a investigar, a deslumbrarse con la idea de que las estrellas podían servir como guía sin anular la voluntad humana. A los 18 años dejó la vida monástica. “Cuando todo se derrumba, empieza la vida”, recuerda una frase de Buda desde que la astrología se volvió su camino.

“Los astros inclinan, pero no obligan”
“Los astros inclinan, pero no obligan”

Comenzó atendiendo en su casa, en Montevideo, con cartas natales que ya entonces mezclaban dos tradiciones, la astrología occidental de doce signos y la astrología china de los animales. Eran los primeros años del 2000. “Fue novedoso en su momento”, admite. La propuesta era simple, ofrecer un diagnóstico más completo, sin renunciar a ninguna de las dos miradas.

El salto a la difusión llegó con un programa de radio en el interior del país. Se llamó Entre Cartas y Estrellas y comenzó con una emisión semanal. La audiencia pidió más, y pronto fue diario. Hoy, Volonté sigue al aire los sábados, y su consultorio es exclusivamente online. Atiende a personas de distintos países, aunque la mayoría de sus clientes siguen siendo uruguayos y argentinos.

Lo que ofrece no es adivinación, insiste, sino un mapa de posibilidades. “El astrólogo no puede decirle a alguien lo que debe hacer estrictamente, porque ahí está cercenando su libre albedrío”. Por eso prefiere hablar de lecturas evolutivas, no predictivas. El objetivo, dice, es que la persona se conozca mejor y, a partir de ahí, construya su futuro.
Dos astrologías, un mismo cielo

La principal curiosidad del trabajo de Volonté es la convivencia de dos sistemas que suelen presentarse por separado. Por un lado, la astrología clásica, con sus cuatro elementos (tierra, aire, fuego, agua), sus ángeles por signo y una mirada más orientada a la evolución personal. Por el otro, la astrología china, con sus cinco elementos (madera, fuego, tierra, metal, agua), sus deidades y una lógica de ciclos que se repiten. “El cielo es único”, explica, “es distinta la manera en que se interpreta”. La astrología occidental mira el cielo; la china escucha el tiempo. Volonté sostiene que las dos tradiciones se complementan porque abordan la misma realidad desde ángulos distintos. La astrología china, por ejemplo, es más preventiva y presta atención a los ciclos. La occidental pone el acento en la evolución. “Al unirlas, se obtiene una imagen más rica”.

El trabajo de Volonté no se limita a la interpretación de cartas natales. Incorpora también el tarot,péndulos, runas y el Feng Shui, el antiguo texto chino de más de 3.000 años. En sus consultas, las personas pueden pedir tiradas específicas para el amor, el trabajo o la salud y reconoce que el 80% de las consultas son por temas sentimentales. “Al principio pensé que me preguntarían más por temas financieros y negocios, pero no, la incertidumbre afectiva es lo que más mueve a la gente”.

Para él, todas estas herramientas son filosofías, no religiones. “No hago religión”, aclara, y se define como respetuoso de todas. Vivió en África, específicamente en Camerún, y allí estudió Cábala hermética. También conoce el vudú, al que describe como una práctica malinterpretada: “La palabra vudú significa Dios. Usaban muñecos porque no había fotografías, y los alfileres eran una técnica de acupuntura para aliviar”.

La astrología en tiempos digitales

Volonté nota un crecimiento sostenido del interés por estas disciplinas. Lo atribuye a la globalización, pero también a una necesidad de pausa en un mundo de “relaciones cortas, de tweets, de redes sociales”. Cada vez más jóvenes -y más varones- se acercan a sus cursos online de tarot, péndulo o runas. En Montevideo, ferias como Montevideo Místico pasaron de realizarse una vez al año a hacerlo cada tres o cuatro meses, siempre con récord de asistentes.

Además, las predicciones ligadas al horóscopo chino han ganado prestigio. Volonté recuerda que 2025 fue el año de la serpiente de fuego, un signo asociado a la espiritualidad y a los cambios profundos. “Ha muerto el papa”, menciona. La serpiente muda de piel, termina con las cosas”. Para él, estos hechos confirman los patrones del ciclo. Ahora, en el año del caballo de fuego, anticipa un período rápido y desbocado, con hombres poderosos en primer plano.

No todos los astrólogos comparten esta confianza en la precisión cíclica. Pero Volonté se sostiene en un dato de mercado: los libros sobre horóscopo chino y mixto son de los más vendidos en Uruguay y Argentina. Menciona a su amiga Ludovica Squirru, autora del libro más popular de Argentina dedicado a esa temática.

“Cuando todo se derrumba, empieza la vida”
“Cuando todo se derrumba, empieza la vida”

La astrología como herramienta

Un punto que Volonté subraya una y otra vez es la diferencia entre su enfoque y el de ciertas prácticas deterministas. “No creo en los destinos”, afirma. La carta natal no es una sentencia, sino un diagnóstico de potenciales. El ángel Gabriel, patrón de los comunicadores, puede indicar que alguien tiene facilidad para la palabra, pero eso no lo convierte automáticamente en un buen orador sino que necesita desarrollarlo.

Incluso menciona ejemplos históricos de líderes que consultaron a astrólogos sin que eso significara una abdicación de su poder de decisión. El expresidente uruguayo Jorge Pacheco Areco consultaba a Boris Cristoff, un astrólogo conocido en el país. En Estados Unidos, la esposa de Ronald Reagan, y el propio presidente, recibían semanalmente a una astróloga en la Casa Blanca. “Eso es parte de la historia”, dice.

Hoy, Volonté sigue dando clases todos los días. En sus cursos, utiliza el libro El castillo de los destinos cruzados, de Italo Calvino, como ejemplo: los personajes, privados de la voz, se comunican únicamente mostrando cartas del tarot. “El tarot es un mapa, una guía”, explica. “Pero depende de la voluntad de cada uno”. Con 20 años de experiencia a cuestas, Javier Volonté se define todavía como un aprendiz, y desde sus redes -@tarotpositivo8- muestra su quehacer . Vive en el campo, atiende por internet, escribe libros y dice que la felicidad no es tener o estar, sino tener paz. Una paz que, en su relato, encuentra en la observación de los astros y en el balance del presente para construir un mejor futuro.

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