Clive Davis, uno de los ejecutivos más influyentes en la historia de la música, falleció a los 94 años. Davis fue una figura legendaria que pasó más de cinco décadas moldeando la industria discográfica. Comenzó como abogado en Columbia Records en 1960 sin experiencia musical previa y ascendió hasta convertirse en presidente del sello en 1967. Impulsó la entrada de Columbia en la era del rock, firmando a artistas como Janis Joplin, Blood, Sweat & Tears, Bruce Springsteen, Billy Joel y Santana.
Tras su salida de Columbia en 1973, fundó Arista Records, donde lanzó carreras estelares y logró éxitos masivos. Su mayor logro fue el descubrimiento y desarrollo de Whitney Houston, cuya carrera supervisó personalmente durante casi dos años para su álbum debut de 1985, que vendió más de 25 millones de copias en todo el mundo. También impulsó a Barry Manilow, Aretha Franklin, Alicia Keys, Jennifer Hudson y revivió carreras de Carlos Santana y Rod Stewart.
Conocido por su estilo elegante, sus famosas fiestas anuales en los Grammy y su olfato infalible para los hits, Davis fue uno de los pocos ejecutivos que se convirtió en nombre familiar e ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll en 2000.
Davis sobrevivió a escándalos y cambios corporativos, siempre priorizando “los tres minutos y medio de magia” que hacen grande una canción. Su legado incluye miles de millones de discos vendidos y un impacto imborrable en el pop, el R&B y el rock. Artistas como Barry Manilow, Bruce Springsteen y otros han expresado su duelo por la pérdida del “starmaker”.

