Teníamos otro fin de semana dividido en una de las catedrales del automovilismo. Silverstone, que fue un aeródromo de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en 1950 en la primera fecha del campeonato de F1. Nos enfrentábamos a una modalidad de carrera sprint el día sábado y la larga el domingo. Y de nuevo vino a mi mente esta pregunta. ¿Qué aporta la carrera breve en un formato de F1 donde sus victorias importan poco y solo es cosechar algunos puntos? Su existencia me sigue resultando ambivalente. Fueron agregadas a la categoría hace no mucho y para muchos algo chirría con ellas.
Mercedes se llevó el gato al agua con un Antonelli que terminó primero y fue escoltado en el podio por Lewis Hamilton y Lando Norris. Detrás quedaron Russell, Leclerc y Verstappen. No fue una jornada muy emocionante, hay que sincerarse. Ahora, muchos pensaron que en la clasificación podríamos tener un despunte de McLaren. Eso no fue así. Las circunstancias del sprint fueron propicias para un tercer puesto y dudaba que en calificación y carrera mejorara el asunto.
Llegó el día domingo y ahí estaba el plato fuerte. Leclerc apenas largó pudo superar a Antonelli, al igual que Lewis, aunque este fue penalizado con cinco segundos por una largada en falso. La lucha entre el Mercedes y el Ferrari fue muy buena, esta vez la suerte estaría del lado de los rojos y el coche plateado sufrió una rotura en la suspensión de su goma izquierda delantera al tomar uno de los pianos de una curva, eso provocó que Kimi Antonelli comenzara a perder posiciones y hasta se pensó en un posible abandono. Russell tuvo un pinchazo lento, esos que provocan una disminución de presión muy paulatina, ni el piloto mismo se percató al inicio. A esta lucha entre Leclerc y Russell se sumó un contendiente que casi tenía asegurada la tercera posición: Verstappen. El campeón manejaba frenético y su mayor enemigo no fue otro coche sino el propio, un error en el cierre del alerón del Red Bull lo llevó a un despiste, terminó siendo frenado por la cama de leca y tuvo que abandonar de muy mal humor. De un momento a otro pasó Lando a estar en un cuarto puesto que venía regalado, ya que McLaren parecía no poder aspirar a más de un sexto lugar y Piastri tuvo una carrera accidentada; el cambio de trompa lo dejó muy atrás y ya estuvo todo perdido.
Debido a la posición de abandono de Max hubo un auto de seguridad, los pilotos entraron a cambiar neumáticos y se pensaba que sucedería un final de carrera muy bueno con Leclerc en cabeza, Russell segundo, Hamilton tercero y Lando detrás. ¿Eso sucedió? No nos iban a hacer felices. La carrera terminó con el auto de seguridad andando, fueron inútiles los cambios de compuestos y pensar en un final con adelantamientos de último minuto. Quiero pensar que fue realmente por seguridad y no por conservadurismo por parte de la FIA. No se debe terminar así a no ser que no quede otra opción. Colapinto aprovechó todo esto y pudo sumar un par de puntos. De todas formas, los Alpine parecen haber dado un paso atrás y no se los ve protagonistas en pista. Los Racing Bulls siguen firmes, como nunca. Se pone interesante el campeonato y lo seguiremos cubriendo.

