Mundial 2026: El contraste en la participación de las selecciones sudamericanas

Uruguay y Paraguay dejaron una imagen muy diferente, a pesar de que ambos se despidieron temprano de la Copa.

La participación de Uruguay en el Mundial 2026 dejó una herida profunda.

La Copa del Mundo de 2026 dejó un escenario muy dispar para las selecciones sudamericanas. Muchas se fueron quedando en el camino y en rondas diferentes y una avanzó hasta la fase definitoria. En el caso de Uruguay, fue la primera en despedirse en Fase de Grupos y por otro lado Paraguay quedó eliminado en Octavos de Final.

Para los Guaraníes, el certamen significó la redención absoluta y a pesar de que se esperaba que avanzara más allá de los octavos, y repitiera la hazaña del 2010 donde llegaron a cuartos, hizo una participación digna. Mientras que para Uruguay, representó un golpe de realidad durísimo, doloroso e inesperado regreso prematuro que obliga a una profunda autocrítica sobre el recambio y el funcionamiento colectivo.

Paraguay quedó eliminado frente a Francia

El camino de la selección paraguaya en el torneo no fue sencillo, pero estuvo marcado por la mística y el orden táctico que Gustavo Alfaro logró inyectar en el ADN albirrojo. Tras avanzar con lo justo a la fase de eliminación directa como uno de los mejores terceros del Grupo D, luego de un tropezón inicial ante Estados Unidos, una victoria clave ante Turquía y un empate cerrado con Australia, el destino le deparó un cruce que parecía de antemano una sentencia ante Alemania en los dieciseisavos de final. No obstante, con un planteamiento inteligente, la Albirroja contuvo los embates alemanes y golpeó primero gracias a la genialidad de Julio Enciso al cierre del primer tiempo. Aunque Kai Havertz logró el empate germano en el complemento, la resistencia paraguaya llevó el partido hasta el tiempo extra y, finalmente, a la tanda de penales, allí el arquero Orlando Gill, se convirtió en figura y eliminaron a los teutones.

Aunque el sueño guaraní encontró su límite en los octavos de final ante la jerarquía de Francia, cayendo con dignidad por la mínima diferencia tras un penal de Kylian Mbappé, el retorno a Asunción fue el de un plantel que devolvió el orgullo y el respeto internacional a su camiseta.

Paraguay se despidió en Octavos de Final con una digna actuación.

Decepción celeste

La contracara de esta épica paraguaya fue la opaca y preocupante presentación de Uruguay. Clasificada con holgura y señalada por muchos analistas como una de las potenciales animadoras del certamen gracias a sus figuras consolidadas en el fútbol europeo, la Celeste naufragó en un Grupo H que, en los papeles, parecía sumamente accesible.

El debut ante Arabia Saudita en Miami encendió las primeras alarmas con un pálido empate 1-1, donde el equipo careció de volumen de juego. Lo que se pensaba era un simple tropiezo de adaptación se transformó en crisis tras una nueva igualdad 2-2 ante la modesta selección de Cabo Verde, un resultado que desnudó graves desacoples defensivos y una alarmante falta de efectividad de cara al arco rival.

La soga al cuello obligaba a Uruguay a buscar la clasificación ante España. Sin embargo, en el duelo decisivo, la propuesta charrúa se diluyó rápidamente ante el control de balón del conjunto ibérico. El gol de Álex Baena al cierre de la primera mitad sepultó las aspiraciones celestes. Los minutos finales, dominados por la impotencia y el descontrol emocional que costó la expulsión de Agustín Canobbio, sellaron el definitivo 1-0.

Con apenas dos unidades sobre nueve posibles, Uruguay se despidió en la fase de grupos. Un retorno a Montevideo silencioso, envuelto en cuestionamientos tácticos y la dolorosa certeza de que una generación con enorme potencial desperdició una oportunidad de oro en suelo norteamericano.

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1 Comentario

  1. Colombia se fue invicta, haciendo un papel decoroso. Ecuador dejó una sensación muy pobre, tal como Uruguay. Brasil fue un fracaso total y Uruguay también. Aunque, aunque mucha gente no esté de acuerdo, tenemos esto y nada más que esto. Mucho más no se podía pedir con este plantel, que está años luz del plantel de 2010. Es cierto, no jugó De Arrascaeta, pero quedó algún imprescindible sin designar? No. Y encima, cuando ya se vislumbraba la elimianción (justa, merecida), se recurrió a las patadas y a presumir de guapos provocando rivales y haciéndose expulsar. El trabajo que hizo Tabaréz para eliminar esa imagen negativa y vergonzante que se perdió apenas se fue…

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