Un equipo de paleontólogos del Instituto de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República descubrió y describió formalmente una nueva especie de dinosaurio que habitó el actual territorio nacional hace ochenta millones de años. La especie, bautizada científicamente como Mesetasaurus protector, fue presentada en una conferencia de prensa tras la publicación de la investigación en la prestigiosa revista especializada Ameghiniana, editada por la Asociación Paleontológica Argentina. El hallazgo constituye el segundo espécimen de la prehistoria autóctona exclusivo de los registros nacionales.
El descubrimiento fue liderado por los investigadores Matías Soto, Felipe Montenegro y Daniel Perea, contando con el apoyo de campo de la especialista Valeria Mesa y la colaboración de Guillermo Sena junto a Daniel Montano, responsables del hallazgo original de las piezas. Los restos fósiles analizados consisten en dos vértebras caudales excepcionalmente conservadas, las cuales fueron extraídas de la Formación Guichón, en el entorno geográfico de la Meseta de Artigas, departamento de Paysandú. El nombre del género alude al sitio geográfico del yacimiento, mientras que el epíteto rinde tributo al prócer José Gervasio Artigas.
El ejemplar clasifica como un saurópodo titanosaurio de cuello largo perteneciente al clado de los herbívoros Aeolosaurini, caracterizados por vértebras caudales inclinadas hacia adelante. El hallazgo funciona además como un reloj geológico fundamental que permite descartar viejas hipótesis científicas, situando los sedimentos de la zona con precisión temporal en el Cretácico Tardío. El análisis filogenético permitió establecer sólidos vínculos ecológicos y rutas migratorias faunísticas prehistóricas compartidas entre el Cono Sur y la Patagonia argentina.

