Mundial 2026: Balance de las grandes decepciones que dejó la Copa

Uruguay, Brasil y Alemania dejaron actuaciones muy cuestionables y se despidieron temprano del Mundial.

Uruguay fue el primer campeón del mundo en quedar afuera del Mundial 2026.

El Mundial 2026 está llegando a su final, solo quedan las 4 mejores selecciones de las 48 que iniciaron la competición. En esta instancias muchos equipos de los que quedaron afuera están evaluando su actuación, y sobre todo los equipos que no cumplieron con las expectativas.

El nuevo formato extendido a 48 selecciones prometía una fiesta de goles y sorpresas, pero para las potencias tradicionales terminó siendo una pesadilla y más cuando la competición permitió la clasificación de 32 selecciones de la Fase de Grupos a la siguiente ronda.

Uruguay afuera en Fase de Grupos

Sin lugar a dudas, el golpe más estruendoso de la fase de grupos lo protagonizó la selección de Uruguay. Con un plantel que combinaba la madurez de figuras consolidadas en la élite europea, como Federico Valverde, Rodrigo Bentancur y Ronald Araújo y la frescura de jóvenes promesas, el equipo dirigido por el argentino Marcelo Bielsa aparecía en todos los pronósticos como un candidato firme a pelear por las instancias finales.

Sin embargo, la participación oriental en el Grupo H se convirtió en una pesadilla de tres actos. El debut ante Arabia Saudita sembró las primeras dudas con un empate apático, donde la habitual intensidad del esquema de Bielsa brilló por su ausencia. La alarma generalizada se encendió en el segundo compromiso, cuando una combativa pero técnicamente inferior selección de Cabo Verde logró neutralizar los circuitos ofensivos de la Celeste, sacando un nuevo empate sin goles.

Obligado a ganar en la última jornada frente a una España ya clasificada, Uruguay no solo careció de ideas, sino que mostró una alarmante fragilidad defensiva. Un solitario gol ibérico sentenció el 1-0 definitivo. El balance fue demoledor: apenas dos puntos de nueve posibles y tres goles marcados. La eliminación temprana convirtió a Uruguay en el único campeón del mundo histórico en despedirse en la primera ronda del certamen.

Los cuestionamientos en todo el país no tardaron en apuntar a la rigidez táctica del cuerpo técnico y a decisiones puntuales dentro del campo, incluyendo los dolorosos errores del histórico arquero Fernando Muslera, cuya inclusión generó intensos debates sobre el recambio generacional en el arco celeste.

Brasil terminó eliminado y sin identidad futbolística.

Brasil sin identidad identidad

La actuación de Brasil en los octavos de final representó una renuncia explícita a sus raíces futbolísticas. La ‘Verdeamarella’ llegó al torneo envuelta en un mar de dudas debido a un proceso de eliminatorias turbulento, pero la jerarquía individual de sus futbolistas obligaba a ubicarla en el lote de favoritos.

Tras avanzar la fase de grupos con más incertidumbres que certezas y dejar afuera a Japón con una remontada que se concretó en la última jugada del partido, el cruce de octavos ante Noruega aparecía, en los papeles, como una oportunidad ideal para dar un golpe de autoridad, sin embargo el desenlace fue todo lo contrario.

Frente a un ordenado conjunto escandinavo, la selección sudamericana abandonó de manera incomprensible el control del juego, replegando sus líneas y cediendo la iniciativa. Las estadísticas finales del encuentro resultaron lapidarias para el orgullo brasileño: el equipo completó menos de la mitad de los pases que su rival europeo y pasó gran parte de los noventa minutos defendiendo cerca de su propia área.

La eliminación ante los noruegos desató una oleada de indignación en la prensa brasileña, que no dudó en calificar la actuación de «humillación táctica». La desconexión entre las individualidades de ataque y un mediocampo dedicado exclusivamente a la contención desnudó la falta de un rumbo futbolístico claro, abriendo un período de profunda reestructuración en la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).

Alemana no pudo con la garra guaraní

La selección de Alemania protagonizó otra de las páginas más oscuras del torneo al quedar fuera de competencia en los dieciseisavos de final. El conjunto germano, que parecía haber encarrilado su camino tras clasificar como líder sólido de su zona en la primera fase, se topó contra el muro inexpugnable de Paraguay en el arranque de las rondas de eliminación directa.

Lo que debía ser un trámite accesible para el tetracampeón del mundo se transformó en una lección de efectividad y resistencia por parte del equipo sudamericano. Incapaz de romper el bloque defensivo paraguayo, Alemania acusó una alarmante falta de peso en el área rival y terminó pagando muy caro sus desatenciones en el retroceso.

La derrota no solo significó la eliminación, sino que marcó un hito histórico negativo: por primera vez en toda la historia de las Copas del Mundo, el seleccionado alemán caía eliminado en la primera ronda de eliminación directa tras superar la fase de grupos.

Turquía y Corea del Sur

En el renglón de los equipos llamados a ser las grandes revelaciones del campeonato, los nombres de Turquía y Corea del Sur sobresalían con fuerza antes del puntapié inicial. Ambos combinados nacionales contaban con planteles sumamente competitivos y figuras capaces de desequilibrar en cualquier escenario, pero sus campañas terminaron en dolorosos fracasos en la fase de grupos.

Turquía, impulsada por la genialidad joven de Arda Güler y el liderazgo estratégico de Hakan Çalhanoğlu en la mitad de la cancha, prometía un juego vistoso y ofensivo. Si bien el equipo cumplió en volumen de juego, terminando la primera etapa entre los líderes de remates totales al arco, la falta de efectividad en los últimos metros y una alarmante endeblez defensiva sentenciaron su destino en el Grupo D.

Una inesperada derrota frente a Paraguay terminó por sepultar las opciones de un equipo que se despidió de la cita mundialista mucho antes de lo previsto. Por su parte, Corea del Sur vivió un auténtico calvario en el Grupo A. Bajo la conducción técnica de Hong Myung-bo y con el liderazgo futbolístico de Lee Kang-in, el conjunto asiático inició el torneo con el pie derecho al vencer a la República Checa.

Sin embargo, lo que parecía el preludio de una clasificación tranquila se desmoronó por completo en las fechas siguientes. Una dura derrota ante México y un sorpresivo traspié frente a Sudáfrica en el cierre de la zona dejaron a los asiáticos en el tercer lugar, sin los puntos necesarios para meterse entre los mejores terceros. La temprana eliminación provocó un terremoto institucional inmediato en Seúl, derivando en la renuncia del cuerpo técnico.

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