China registró en junio un crecimiento de sus exportaciones e importaciones muy superior al esperado, impulsado por el auge global de la inteligencia artificial y el consiguiente aumento de los precios de los semiconductores. Las ventas al exterior crecieron un 27% interanual, acelerándose desde el 19,4% de mayo y superando el 18,2% que anticipaban los economistas. En términos de yuanes, el incremento fue del 20,8%, alcanzando los 2,82 billones de yuanes.
Las importaciones también sorprendieron al alza, con una subida del 36% en dólares (29,4% en yuanes), muy por encima del 24% previsto y del 27,4% de mayo. El valor de las compras al exterior fue de 1,96 billones de yuanes. De este modo, el superávit comercial se amplió hasta los 125.620 millones de dólares en junio (859.050 millones de yuanes), superando los 105.430 millones de mayo y las expectativas de 121.400 millones.
El motor principal de este desempeño fue el sector de semiconductores, que refleja la fuerte demanda global de productos vinculados a la inteligencia artificial. Las exportaciones de chips se dispararon un 122% interanual, mientras que las de equipos informáticos aumentaron un 53%. Este comportamiento se explica en gran parte por el alza de los precios de los semiconductores, que ha elevado significativamente el valor del comercio exterior chino.

Pero el crecimiento no se limitó a la tecnología. Las exportaciones de automóviles mostraron una fortaleza notable, con un incremento del 72% en los volúmenes de exportación, liderados por los vehículos eléctricos. Esto indica que, aunque el sector tecnológico es el principal protagonista, otros segmentos también están contribuyendo a la expansión.
En el lado de las importaciones, el fuerte aumento refleja compras sólidas de semiconductores y componentes tecnológicos. Sin embargo, los analistas advierten que no debe interpretarse como una señal de recuperación generalizada del consumo interno.
Al igual que con las exportaciones, el encarecimiento de los chips está jugando un papel clave en el aumento de los valores importados. La demanda interna sigue siendo débil, y el crecimiento de las importaciones se concentra en bienes tecnológicos, no en una amplia gama de productos de consumo.
En el primer semestre de 2026, el comercio total de China creció un 16,9% interanual, con exportaciones que aumentaron un 13,4% y importaciones un 22,1%. Estos datos reflejan la resiliencia del sector exterior chino, que sigue siendo un motor clave para una economía que enfrenta problemas de demanda interna.
Las perspectivas económicas para el segundo trimestre apuntan a una desaceleración respecto a los primeros meses del año. Para contrarrestar esta tendencia, el gobierno chino ha manifestado su disposición a implementar medidas de estímulo adicionales en los próximos meses, manteniendo al mismo tiempo una política monetaria acomodaticia.
El auge de la IA está demostrando ser un factor crucial para la economía china, aunque la dependencia de este sector también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento si la demanda global de semiconductores se desacelera.

