China, la cuna del té, está viviendo una auténtica revolución en sus hábitos de consumo. Lo que durante milenios fue un país de teterías y ceremonias milenarias, hoy también es el escenario de un «boom» cafetero. Impulsado por la urbanización acelerada, el aumento del poder adquisitivo de las nuevas generaciones y una creciente cultura de consumo experiencial, el café se ha convertido en un fenómeno de masas.
Según el análisis de Mordor Intelligence, el mercado chino del café alcanzó un valor de 5.470 millones de dólares en 2025. Para este año, se estima que llegue a los 5.800 millones, y las proyecciones apuntan a que superará los 7.700 millones en 2031. Con una tasa de crecimiento anual compuesta del 5,89%. Se trata de un consumo de mayor valor donde los consumidores chinos, especialmente los jóvenes, muestran una creciente disposición a pagar más por cafés premium, cápsulas y experiencias en cafeterías de diseño.
El principal exponente de esta fiebre cafetera es Luckin Coffee. Fundada en 2017, esta cadena local ha revolucionado el mercado con un modelo de tiendas pequeñas, pedidos por aplicación y precios accesibles. En mayo de 2026, la compañía anunció que sus ventas acumuladas de bebidas sin café superaron los 20.000 millones de RMB (unos 2.950 millones de dólares), con 22 productos estrella que superaron los 100 millones de tazas vendidas cada uno.

Pero lo más impresionante es su expansión física. Luckin Coffee ya cuenta con más de 35.000 tiendas en todo el mundo, una cifra que supera ampliamente a cualquier otra cadena de café en China. En abril de 2026, la empresa inauguró un centro de tostado inteligente en Qingdao, con una inversión de 3.000 millones de RMB (442,5 millones de dólares). Y una capacidad anual de tostado de más de 55.000 toneladas. Es la tostadora de café individual más grande del mundo.
El auge del consumo ha ido de la mano del aumento de la producción nacional. Y la provincia de Yunnan, en el suroeste del país, es la protagonista indiscutible. Esta región montañosa, famosa por sus tés milenarios, concentra el 98% de la producción de café de China. Su clima subtropical, sus suelos volcánicos y sus altitudes variables crean las condiciones ideales para el cultivo de café arábica de alta calidad.
La historia del café en Yunnan se remonta a finales del siglo XIX, cuando misioneros franceses introdujeron las primeras plantas. Sin embargo, no fue hasta las últimas décadas que la producción despegó realmente. En 2022, la provincia produjo alrededor de 143.000 toneladas de café. Una cifra que ha ido en aumento gracias al apoyo del gobierno chino, que ha implementado subsidios, programas de investigación y alianzas con empresas internacionales para impulsar el sector.
A pesar de este crecimiento, los productores chinos enfrentan desafíos. La falta de reconocimiento de marca en el mercado internacional es una barrera, ya que países como Colombia o Etiopía tienen una reputación consolidada. Además, garantizar una calidad uniforme y cumplir con las estrictas regulaciones de los países importadores sigue siendo un proceso en desarrollo.
Aunque China ya es el mayor mercado mundial de cadenas de cafeterías por número de locales, el consumo per cápita sigue siendo bajo en comparación con Europa o Norteamérica. Sin embargo, el enorme tamaño de su población convierte cualquier incremento en una oportunidad gigantesca. Las importaciones de café crecen a un ritmo sostenido, y países como Brasil, Etiopía, Vietnam y Colombia se benefician de esta demanda creciente.
El café en China es un fenómeno estructural que está redefiniendo los hábitos de consumo de una generación entera. Las cafeterías se han convertido en el nuevo espacio de encuentro para los jóvenes chinos, que buscan no solo una bebida, sino una experiencia.

