Hay discursos políticos que merecen ser escuchados no solamente por lo que dicen, sino también por el tono en que son pronunciados. El mensaje de Luis Lacalle Pou al cerrar el acto por los 190 años del Partido Nacional tuvo, en ese sentido, una característica que conviene destacar: llamó a recuperar la discusión política sin convertir las diferencias en agravios.
“Hay que ser firme con las ideas y suave con las personas”, sostuvo el expresidente. Una frase sencilla que usó a lo largo de su carrera política , pero particularmente necesaria en tiempos en que la discusión pública corre el riesgo de reducirse a consignas, enfrentamientos y descalificaciones.
Lacalle Pou habló también de su propia gestión. Dijo estar tranquilo y satisfecho, aunque no conforme. Reconoció aciertos y errores y definió aquel gobierno como “profundamente humanista”, con el bienestar de los uruguayos como objetivo final.
Es legítimo que un expresidente realice su propio balance. Pero también es legítimo —y necesario— que ese balance sea sometido al juicio de los hechos.
Un gobierno no se mide solamente por sus intenciones. Se mide por sus resultados, por las decisiones que tomó, por las que no tomó y por las consecuencias de unas y otras. El propósito declarado de hacer el bien no exime a ninguna administración de la evaluación pública.
Allí está, precisamente, la diferencia entre la valoración política y el análisis periodístico.
No hablo de Penades,Delgado y el contrato de las vacunas, los problemas del cuarto piso,Marset y su pasaporte,Ache y Bustillo, Casa de Galicia, CASMU y su intervención negociada y una deuda del Estado tirada para adelante,temas que ni siquiera asomo tocar.
Reconocer aciertos no obliga a silenciar errores. Señalar errores no convierte a quien los señala en adversario político.
Durante el gobierno de Lacalle Pou hubo decisiones que merecen reconocimiento y otras que generaron legítimos cuestionamientos. Hubo capacidad de conducción en circunstancias extraordinarias, reformas relevantes y respuestas que el tiempo deberá terminar de evaluar. Pero también quedaron asuntos pendientes, decisiones discutibles y resultados que pueden ser analizados desde perspectivas diferentes.
Decirlo no es negar su gobierno. Es ejercer la libertad de crítica.
Y esa libertad debe funcionar en todas las direcciones.
El periodismo no puede convertirse en una extensión de los gobiernos, pero tampoco en una oposición política paralela. Por eso resulta saludable la advertencia de Lacalle Pou sobre el deterioro del debate. La política no puede convertirse en un concurso de egos. El insulto sustituye al argumento y el agravio termina empobreciendo a quien lo utiliza.
Pero el llamado al respeto tampoco puede convertirse en una excusa para evitar la confrontación de ideas.
La frase del expresidente tiene, entonces, una segunda lectura: ser “suave con las personas” no significa ser suave con las responsabilidades.


Las promesas incumplidas durante el gobierno de Luis Lacalle Pou
Las promesas incumplidas señaladas durante el gobierno de Luis Lacalle Pou en Uruguay incluyen el aumento de tarifas públicas y combustibles (contrario a lo prometido en campaña), el incremento de cargos de confianza y la falta de reducción en la flota vehicular estatal. Además, se señalan estancamiento económico, aumento de la pobreza infantil y persistentes desafíos en seguridad pública.
Principales promesas incumplidas y críticas:
Tarifas y Combustibles: A pesar de la promesa de no aumentar los impuestos y reducir las tarifas, el gobierno realizó aumentos en UTE (10,5%), OSE (10,7%) y Antel (9,78%) al inicio de su gestión para cubrir el déficit fiscal.
Aumento del Estado: En lugar de reducir los cargos de particular confianza, el número aumentó un 8,3% al cierre de 2022 respecto a 2019. La flota vehicular estatal también experimentó un aumento en lugar de la reducción prometida.
Vivienda: Se cuestionó la meta de construcción de viviendas, con debates sobre la no concreción de 50,000 unidades y la efectividad del fideicomiso propuesto.
Seguridad y Economía: Sectores de la oposición señalaron un «atraso cambiario» y una «inserción económica internacional fallida», además de cuestionar la gestión de la inseguridad.
Desigualdad: Informes mencionaron un aumento en la pobreza, especialmente en hogares con menores, y una recuperación económica desigual.
Impuestos: Lacalle Pou reiteró en múltiples ocasiones que no crearía nuevos impuestos ni aumentaría los existentes. Críticos del Frente Amplio y otros sectores han señalado que la reducción de la devolución del IVA en compras con tarjeta de débito y otros ajustes técnicos funcionaron como aumentos impositivos indirectos.
Vivienda: Existió una fuerte controversia sobre la supuesta promesa de construir 50,000 viviendas. El presidente negó haber asumido ese compromiso personal, atribuyéndolo a declaraciones de una ministra y aclarando que no figuraba en su programa de gobierno oficial.
Seguridad: Aunque se implementaron cambios legales a través de la Ley de Urgente Consideración (LUC), sectores de la oposición y medios como M24 han cuestionado el cumplimiento de las metas de seguridad pública ante la persistencia de delitos violentos.
Poder adquisitivo: Se prometió que el salario real no perdería poder de compra. No obstante, durante los primeros años de gestión, se registró una caída del salario real que el gobierno comenzó a recuperar hacia el final del periodo.
Lacalle Pou prometió bajar el gasto U$S 900 millones, pero lo aumentó en 950 millones
El déficit fiscal actual es mayor al del año 2019. Incluso a pesar que los ingresos del sector público aumentaron 1,5% de producto bruto. «O sea, aumentó la carga tributaria».
El déficit se explica por un «marcado aumento del gasto». En especial, durante los dos últimos años del gobierno.
El déficit fiscal a agosto de 2024 fue 4,6% del PIB (corregido por cincuentones y variación de deuda flotante), 0,2% mayor que el cierre de 2019.
Gobierno de Lacalle Pou dejó deudas por U$S 360: en ASSE, MTOP y otros organismos
02 de abril de 2025
Indicó que se postergaron US$ 160 millones de gastos en el MTOP, otros US$ 100 millones en ASSE y US$ 100 millones más en otros organismos. Esa suma da una afectación del 0,4% del PIB a la que deben sumarse US$ 74 millones de adelanto de impuestos (US$ 30 millones de Imesi en Ancap, US$ 14 millones de impuesto al patrimonio en UTE y US$ 30 millones de IRAE en UTE).
Oddone también informó que los gastos adicionales comprometidos para 2025 ascienden a US$ 970 millones.
Bueno por lo menos fue interesante ver en canal 4 Mucha Merd órgano oficial del Partido Nacional a toda esa caterva de delincuente sentaditos con el Boss (alias Whikysito) en primera fila mirando a su principito intentar parecer un estadista pero le salió sus típico show mediático con movimientos de pura soberbia que dice y no dice nada al mejor estilo cantinflesco, si olvido hacer alguna referencia o análisis por que perdieron estrepitosamente las elecciones pasadas que no voy a repetir ya otros comentaristas acá lo dejaron bien claro y lo que si quedo bien claro es que presento adelantadas su candidatura para las próximas elecciones por si algunos de los sentados ahí tenga pensado tambien tirarse a candidato y como para alguno de los otros rejuntados de la coalición, obviamente continúan en campaña electoral desde el Octubre 2024