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Juan Ignacio Dorrego: “Queremos que ANDE sea un socio estratégico para que las MiPymes puedan escalar y crecer”

En el marco del Día Nacional de las MiPymes, el presidente de ANDE repasó la estrategia de la agencia, basada en productividad, competitividad y sostenibilidad

Juan Ignacio Dorrego, presidente de ANDE

La Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) tiene entre sus objetivos promover el desarrollo productivo del país a través de programas y herramientas destinadas a empresas, emprendimientos y, especialmente, a las micro, pequeñas y medianas empresas. En marzo de 2025 asumió un nuevo directorio encabezado por el presidente Juan Ignacio Dorrego, quien plantea una nueva etapa para el organismo con foco en recuperar su rol como agencia de desarrollo.

En un diagnóstico inicial desde su llegada a la institución, Dorrego explicó que encontraron un ANDE con una agencia ordenada, con un equipo técnico sólido y con las ventajas de una institucionalidad que le permite actuar con flexibilidad. Sin embargo, señaló que también encontraron una Agencia que había ido concentrando su tarea en la asistencia de corto plazo a las MiPymes, especialmente a partir del impacto de la pandemia.

“Nos proponíamos recuperar el apellido del desarrollo. Para eso era necesario pensar en una estrategia que combinara dos cosas: por un lado, pensar en diversificar la matriz productiva; pero también teníamos que velar por no dejar a nadie atrás”, explicó.

Según Dorrego, la nueva etapa busca combinar una mirada de transformación productiva con una política de oportunidades para empresas de todos los tamaños y territorios. “En esto de dejar a nadie atrás definimos que uno de los programas que hoy son emblema de la Agencia Nacional de Desarrollo, que es el programa Centros Pymes, no solamente había que sostenerlo, sino que además fortalecerlo e incluso expandirlo”, afirmó.

El presidente de ANDE explicó que la estrategia de la agencia se apoya en tres grandes ejes: productividad, competitividad y sostenibilidad. En ese sentido, señaló que Uruguay enfrenta un desafío importante en materia de productividad empresarial. “La productividad de la empresa tipo en nuestro país ha avanzado por debajo del 1% en la última década. También sabemos que las empresas grandes son cuatro veces más productivas que las empresas pequeñas”, indicó.

En ese contexto comentó: “Hay evidencia de que aquellas empresas que logran pasar de productividades bajas a productividades altas luego se mantienen en esos guarismos. Eso es una invitación para que la política pública haga los esfuerzos para mover esa aguja”, sostuvo.

Impacto de ANDE y Centros Pymes

Uno de los principales instrumentos para lograr impactar son los Centros Pymes. Actualmente, ANDE trabaja con un universo que supera las 12.000 empresas y emprendimientos a través de esta herramienta, que brinda asesoramiento, apoyo en procesos de formalización, revisión de modelos de negocio y acceso a instrumentos de desarrollo empresarial.

“Los Centros Pymes atienden a micro, pequeñas y medianas empresas, a quienes emprenden en todo el país, en todos los sectores de actividad y con todos los niveles de desarrollo que puedan tener. Allí van a encontrar información sobre formalización, asesoramiento tributario, revisión de modelos de negocio y la posibilidad de acceder a alguno de los instrumentos de ANDE”, explicó.

Dentro de esta estrategia territorial, la Agencia prevé fortalecer su presencia con la instalación de un nuevo Centro Pyme en Ciudad Vieja, en Montevideo, en acuerdo con la Intendencia capitalina y con la Universidad de la Empresa (UDE) como socio estratégico. “Cualitativamente era necesario transformar los Centros Pymes en plataformas de desarrollo, con mejor vínculo con la comunidad, con el sector empresarial, la academia y otros actores vinculados a la producción”, señaló.

 

En paralelo, ANDE impulsó una agenda de desarrollo empresarial que entre junio y agosto representa una inversión cercana a los USD 10 millones. El paquete incluye herramientas vinculadas a digitalización, incorporación tecnológica, internacionalización, sostenibilidad y articulación entre empresas.

“Cuando hablamos de productividad decimos que es necesario digitalizar a las mMiPymes y para eso durante 2025 y 2026 estamos invirtiendo unos USD 7 millones en digitalización. También estamos pensando hacia adelante en una inversión importante cercana a los USD 3 millones, en la adopción de inteligencia artificial en MiPymes”, explicó.

Entre las iniciativas destacó el programa de adecuación tecnológica, que busca acompañar a las empresas en la identificación de las inversiones necesarias para mejorar sus procesos. “El plan de adecuación tecnológica permite que un consultor vaya a mirar cómo funciona esa empresa, cómo produce, sus estados financieros y a quién vende, para recomendar cuál debería ser el próximo paso: qué tecnología incorporar, qué conocimiento adquirir y qué inversión realizar”, detalló.

Otro de los desafíos es lograr que más empresas uruguayas puedan insertarse en nuevos mercados. Dorrego señaló que las mMiPymes tienen un peso importante en el entramado exportador, pero todavía existe una brecha frente a las grandes empresas.

“Las MiPymes son la amplia mayoría de las empresas que exportan, pero son apenas el 6% del valor que se exporta. El grueso del valor exportado queda en manos de las empresas grandes”, afirmó. En ese marco, ANDE impulsa el programa Uruguay al Mundo junto a Uruguay XXI, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), LATU y el Ministerio de Industria, Energía y Minería, con el objetivo de promover la internacionalización de MiPymes y startups.

Además, la agencia recuperó el programa de desarrollo de proveedores, buscando que grandes empresas públicas y privadas puedan actuar como tractoras de pequeñas empresas vinculadas a sus cadenas de valor.

Dorrego también se refirió al desafío de la supervivencia empresarial. Uruguay cuenta con unas 200.000 MiPymes, que representan la gran mayoría del tejido empresarial y generan dos de cada tres empleos privados. Sin embargo, la tasa de nacimiento y cierre de empresas se mantiene cercana y la expectativa de vida promedio de una MiPyme ronda los tres años y medio.

“Hay empresas que tienen potencial de desarrollo, de escalar y crecer. Esas empresas creemos que deben estar vinculadas a cadenas de valor importantes para el país y allí aparecen desafíos como la innovación, la internacionalización y el acceso a tecnología”, señaló. Sobre el rol que busca que tenga ANDE, el número 1 de ANDE planteó que la agencia debe ser vista como un socio estratégico del sector empresarial.

Juan Ignacio Dorrego, presidente de ANDE

“Me gustaría que la Agencia Nacional de Desarrollo sea vista no solamente por micro, pequeñas y medianas empresas, sino también por el resto de los actores de la economía nacional como una agencia de desarrollo realmente. Ponemos foco en las MiPymes porque son la gran mayoría de las empresas y las que traccionan y generan empleo, pero no como un refugio asistencial, sino como un socio estratégico para escalar, crecer y hacer mejores negocios”, afirmó.

De cara al final del período, el objetivo de ANDE es que las MiPymes uruguayas puedan mejorar su productividad, aumentar su competitividad y avanzar hacia modelos de producción sostenibles. “Quisiéramos que las MiPymes en nuestro país sean más productivas de lo que hoy son. Eso va a generar mejores posibilidades de competir en mercados regionales y globales, y avanzar también en materia de competitividad territorial”, concluyó.

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