El Día Nacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas invita a mirar un sector que representa una parte sustancial de la actividad económica del país. Dentro de ese universo, miles de emprendimientos son liderados por mujeres que encontraron en el autoempleo una alternativa para generar ingresos.
Después de más de una década de trabajo en todo el territorio nacional, la Organización de Mujeres Empresarias, Ejecutivas y Emprendedoras del Uruguay (OMEU) asegura que las emprendedoras llegan hoy mejor preparadas al mercado.
La evidencia surge de la última Medición de Impacto, que incorpora un seguimiento de las participantes luego de finalizar los programas de formación y permite observar qué ocurre cuando las herramientas aprendidas se trasladan a la práctica.
Los resultados muestran que las mujeres venden más, sostienen mejor sus precios, fortalecen su confianza y profesionalizan la gestión de sus emprendimientos. Sin embargo, el crecimiento de los negocios todavía no se traduce —en muchos casos— en ingresos suficientes para sostener los gastos del hogar.

Del aula al mercado
OMEU desarrolla cuatro programas dirigidos a mujeres emprendedoras, empresarias y ejecutivas. Entre Todas y Más Emprendedoras constituyen la base de su trabajo, con talleres sobre liderazgo, autonomía económica, ventas, negociación y educación financiera. A ellos se suman Mujeres Inversoras, orientado a preparar emprendimientos para acceder a capital y formar mujeres inversoras, y Referentes Territoriales, una red que articula el trabajo con cámaras empresariales, organismos públicos e instituciones locales.
Según explicó la economista y responsable de la medición de impacto, Elianna Testa, el cambio de esta edición fue extender el seguimiento de las participantes más allá del cierre de los cursos.
El nuevo trabajo incorporó una segunda instancia de medición meses después, cuando las emprendedoras ya habían participado en espacios reales de comercialización. Uno de los principales resultados surge del Mercado de Emprendedoras realizado en Portones Shopping. Allí, el 96% de las participantes afirmó haber aplicado herramientas aprendidas durante el programa Más Emprendedoras para vender sus productos.
Además, el 100% concretó ventas durante la experiencia y el 88% logró mantener el precio definido para sus productos sin recurrir a descuentos para cerrar operaciones.
Para Testa, ese seguimiento confirmó que las participantes, “ya se sentían mucho más preparadas y más sólidas”.
El trabajo también permitió evaluar la continuidad de algunas recomendaciones planteadas en el informe de 2025. Entre ellas aparecen avances en el fortalecimiento de contenidos, la consolidación de redes entre emprendedoras y una mayor presencia territorial. Otras líneas continúan abiertas, como la necesidad de profundizar el seguimiento en el largo plazo y abordar con mayor profundidad el impacto de las tareas de cuidados.

“Lo que no se mide, no se sabe”
La nueva metodología también permitió descubrir fenómenos que hasta ahora pasaban inadvertidos. Uno de ellos apareció en un taller, donde el 84% de las participantes había nacido fuera de Uruguay, principalmente en Venezuela, Colombia y Cuba.
El dato llevó a la organización a reconocer que existía una realidad que no estaba siendo registrada. “Nos perdimos la oportunidad de captar esto por no tener preguntas para ellas. Lo que no se mide, no se sabe”, afirmó Testa, al explicar por qué el próximo ciclo incorporará herramientas específicas para comprender mejor las trayectorias y necesidades de las mujeres migrantes.
Otro cambio observado fue el aumento sostenido en la edad promedio de las participantes del interior del país, que pasó de 41 años en 2024 a 47 años en 2026. Para la directora ejecutiva de OMEU, Fernanda Castellanos, detrás de ese fenómeno aparecen mujeres que llegan al emprendimiento después de trayectorias laborales interrumpidas o con escasa formalidad, muchas veces conscientes de que la jubilación futura no alcanzará para sostener sus ingresos.
Crecimiento y autonomía económica
Los resultados positivos de la medición no ocultan el principal problema que OMEU identifica entre las emprendedoras uruguayas. Para Castellanos, hoy el desafío ya no pasa únicamente por capacitar, sino por generar condiciones para que ese crecimiento pueda transformarse en autonomía económica.
“Las mujeres se forman, aumentan las ventas, se formalizan… pero no les da para mantener sus gastos básicos”, resumió.
A su entender, una de las razones está en que buena parte de los instrumentos de formalización fueron diseñados para empresas con ingresos relativamente estables y no contemplan la realidad de emprendimientos que funcionan por temporadas.
El sistema de cuidados
Para Castellanos, el otro gran obstáculo sigue siendo el mismo: el sistema de cuidados. Las mujeres continúan siendo quienes asumen mayoritariamente las responsabilidades de cuidado dentro de los hogares. Esa realidad condiciona el tiempo disponible para producir, vender, capacitarse y hacer crecer sus negocios.
“No somos especialistas en cuidado”, reconoció Castellanos al explicar por qué OMEU decidió incorporar a la Red Pro Cuidados al programa de Referentes Territoriales para trabajar ese eje junto a instituciones especializadas.
Por su parte, la responsable de comunicación de OMEU, Paola Badiola, vinculó el crecimiento del emprendedurismo femenino con la falta de respuestas estructurales: “El autoempleo nace de la falta de acciones afirmativas de las empresas en los sistemas de cuidados”.
Según explicó, estudios muestran que, a medida que aumenta la cantidad de hijos e hijas, disminuye la participación de las mujeres en el empleo formal y crece la necesidad de generar ingresos a través de emprendimientos.
El acceso al mercado
Después de consolidar una oferta de capacitación en todo el país, OMEU entiende que llegó el momento de concentrar esfuerzos en la etapa siguiente: facilitar el acceso al mercado.
Castellanos considera que muchas emprendedoras cuentan hoy con productos competitivos, pero encuentran dificultades para insertarse en un escenario comercial donde predominan las promociones permanentes, los descuentos financiados por grandes superficies y los convenios con tarjetas, herramientas que resultan difíciles de igualar para quienes recién comienzan.
En ese contexto, OMEU fortaleció los espacios de comercialización mediante experiencias como el Mercado de Emprendedoras en Portones Shopping, Mercado Creadoras en Divino, una vitrina de comercio electrónico junto a annica.uy y una experiencia gastronómica durante el Foro OMEU realizado en el Teatro Solís.
Para la organización, el acceso al financiamiento sigue siendo otra de las grandes brechas. Muchas mujeres tienen una incorporación relativamente reciente al sistema financiero formal y, en consecuencia, cuentan con menor historial crediticio, menos herramientas para negociar financiamiento y mayores dificultades para acceder a capital de crecimiento.
Medir para mejorar
Cerca de 900 mujeres participan hoy en instancias de evaluación de OMEU, un desafío que exige combinar mediciones rigurosas con una mirada cualitativa sobre sus trayectorias. Para Testa, el objetivo es encontrar ese equilibrio, incorporando nuevas preguntas y la perspectiva de mentoras y emprendedoras.
La hoja de ruta incluye medir el impacto seis meses después de finalizar Más Emprendedoras, profundizar en la realidad de las emprendedoras migrantes y acompañar a aquellas empresas con potencial de exportación.
Pero detrás de esos objetivos aparece una convicción que atraviesa toda la evaluación de impacto. Los avances existen y son medibles. Más mujeres venden, negocian mejor sus precios, fortalecen sus redes y profesionalizan sus emprendimientos. Sin embargo, la evidencia también muestra que la capacitación, por sí sola, dejó de ser suficiente.

