La conflictividad laboral en el puerto de Montevideo volvió a quedar en el centro de la agenda del gobierno y de las principales organizaciones empresariales, en un escenario marcado por la preocupación ante el impacto que las interrupciones de actividad tienen sobre el comercio exterior, la logística y la imagen del país. El dato que encendió nuevamente las alarmas fue aportado este martes por el presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales, Leonardo Loureiro, luego de una reunión que la organización mantuvo con el presidente de la República, Yamandú Orsi, en la Torre Ejecutiva: en lo que va de 2026, el puerto de Montevideo acumula 33 días de inactividad, mientras que durante todo el año pasado las jornadas de paralización superaron las 36.
La situación fue uno de los asuntos abordados durante el encuentro, en el que participaron además el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, y el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone. Por parte del sector empresarial concurrieron, junto a Loureiro, los presidentes de la Cámara de Industrias del Uruguay, Leonardo García; de la Asociación Rural del Uruguay, Rafael Ferber; y de la Intergremial del Transporte, Ignacio Asumendi.
El encuentro tuvo como eje los principales desafíos de la actividad económica y permitió a las cámaras trasladar directamente al Poder Ejecutivo la preocupación existente por la conflictividad laboral, particularmente por las consecuencias que está generando en la actividad portuaria.
Tras la reunión, Orsi señaló que el gobierno y los representantes empresariales dialogaron sobre “competitividad, logística, energía y las condiciones necesarias para seguir generando inversión y empleo en Uruguay”. El mandatario agregó que también se abordaron “la situación del puerto y la conflictividad laboral, buscando soluciones que permitan sostener la actividad y cuidar el trabajo”. “El diálogo con los sectores productivos es fundamental para seguir avanzando”, sostuvo Orsi.
La cadena logística
Loureiro explicó que la preocupación trasladada al gobierno no se limita a la actividad de las terminales portuarias. Según sostuvo, cada jornada de paralización genera efectos que se trasladan al conjunto de la cadena logística. “Eso afecta a toda la cadena que va desde el transporte, la logística, los operadores de carga, importaciones, exportaciones y transbordo. Afecta a todos los sectores de la actividad económica”, afirmó. El presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales consideró que se trata de un costo elevado para Uruguay y advirtió que el impacto también debe ser analizado desde el punto de vista de la imagen internacional del país. “Es un costo muy alto que está pagando el país y es un tema que hay que trabajar mucho con la imagen del país”, señaló.
En ese contexto, volvió a instalarse en el debate público la posibilidad de recurrir a la declaración de servicios esenciales como mecanismo para garantizar la continuidad de determinadas actividades. Loureiro sostuvo que durante la reunión con elg no se habló específicamente sobre la declaración de esencialidad para la terminal. Sin embargo, dejó una definición sobre la disponibilidad de esa herramienta por parte del Poder Ejecutivo. “No se habló de esencialidad, pero el instrumento lo tienen y, si lo tienen que usar, lo van a usar”, afirmó.
Sus declaraciones se producen luego de que el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, señalara que el gobierno está dispuesto a recurrir a esa alternativa si el conflicto en la Terminal Cuenca del Plata (TCP) afecta de manera sostenida al comercio exterior. El tema había generado además una discusión política dentro del propio oficialismo, luego de que Sánchez planteara que, si la declaración de esencialidad constituía un límite para el ministro de Trabajo, Juan Castillo, este debería renunciar si el Poder Ejecutivo finalmente decidiera aplicarla. Castillo, sin embargo, buscó bajar el tono a la controversia y centró nuevamente la discusión en la negociación entre las partes.

Castillo: “Mi cabeza está en solucionar conflictos”
El ministro de Trabajo y Seguridad Social afirmó que su prioridad continúa siendo alcanzar una salida negociada para el conflicto portuario.
Castillo relató que fue el propio Sánchez quien se comunicó con él para explicarle el contexto de sus declaraciones. “Fue él mismo el que me llamó, el que me avisó de lo que había ocurrido ni bien salió del programa de televisión”, explicó. El ministro sostuvo que recibió esa comunicación mientras se encontraba participando precisamente de las negociaciones vinculadas con el conflicto en el puerto. “Yo estaba en otra actividad, precisamente negociando y discutiendo el conflicto del puerto”, señaló. A partir de esa situación, Castillo insistió en que el objetivo inmediato del Ministerio de Trabajo es evitar que el conflicto escale y alcanzar un acuerdo entre las partes. “Mientras se habla sobre el conflicto del puerto y sobre qué va a pasar si no se encuentra la solución, nosotros lo que estamos procurando es encontrar la salida negociada. En este y en todos los conflictos”, afirmó.
El jerarca defendió además el papel que debe desempeñar su cartera ante situaciones de conflictividad laboral y señaló que la declaración de servicios esenciales no debería ser la primera respuesta frente a una disputa. “El rol de nuestro equipo en el Ministerio de Trabajo es dedicarnos a solucionar los conflictos, y no a tratar de que ni bien aparezca una situación de estas complicadas, lo primero que tengamos que hacer es decretar servicios esenciales”, sostuvo.
Castillo aseguró que, al menos hasta el momento, no existe una decisión ni un planteo formal dentro del gobierno para avanzar con la declaración de servicios esenciales. “El presidente de la República no nos ha dicho absolutamente nada de eso, ningún ministerio ha planteado llevar el decreto de servicios esenciales. La empresa tampoco lo hizo frente a nosotros”, aseguró. De esta manera, el ministro procuró diferenciar las declaraciones públicas sobre la eventual utilización de la herramienta de una decisión concreta del Poder Ejecutivo. También sostuvo que comprendió “el marco y el contexto” en el que fueron realizadas las declaraciones de Sánchez, pero señaló que estas no modificaron la estrategia que viene desarrollando su cartera. “Seguimos trabajando como hicimos todo el día de ayer”, afirmó.
Consultado sobre la controversia generada, Castillo evitó profundizar en las diferencias y buscó colocar nuevamente el foco en las negociaciones. “Resto total importancia; mi cabeza está en solucionar los conflictos y en ninguna otra cosa. No ando buscando ni chivo expiatorio ni peleándome con fantasmas”, concluyó.

