Fábricas Nacionales de Cerveza anunció el inicio de un proceso de reestructuración operativa que contempla la concentración de su producción en la planta de Montevideo y el eventual cierre de sus instalaciones en la ciudad de Minas. La compañía comunicó esta proyección en una asamblea que contó con la presencia de los trabajadores del establecimiento lavallejino y los dirigentes de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida. La estrategia empresarial prevé una inversión de catorce millones de dólares destinada a la incorporación de una línea de envasado en lata en la capital, buscando recuperar la competitividad industrial frente a los volúmenes de importación provenientes de los países de la región.
Desde la dirección de la empresa se argumentó que la consolidación de la matriz productiva resulta indispensable debido a que los costos de elaboración en el país duplican las referencias tarifarias de Argentina y Brasil. Según la firma, las asimetrías operativas responden al peso de la carga impositiva, los gastos logísticos y las erogaciones laborales, factores que condicionan la viabilidad del sector. No obstante, la concreción de la partida presupuestal para la nueva infraestructura capitalina quedó supeditada a la implementación de reformas estructurales y acuerdos bilaterales que garanticen la sostenibilidad financiera del negocio en el mercado local.
En respuesta al anuncio corporativo, el gremio de la bebida resolvió no adoptar medidas de fuerza inmediatas a la espera de los avances que surjan en la negociación tripartita fijada con las autoridades gubernamentales. Las instancias de diálogo en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social procurarán evaluar alternativas para resguardar la continuidad de las fuentes laborales afectadas y abordar los reclamos del sector. Las negociaciones continuarán en las mesas de mediación fijadas entre la representación sindical, los delegados de la firma y los jerarcas de las carteras estatales involucradas.

