Se fijan los nuevo lineamientos de trabajo en la Jefatura de Montevideo

La reunión entre la cúpula del Ministerio del Interior y policial se dió en el marco del Plan Nacional de Seguridad Pública.

Máximas autoridades del Ministerio del Interior se reunieron con la cúpula policial.

La Jefatura de Policía de Montevideo fue escenario de una reunión de comando ampliado que definió los pasos a seguir en la capital en el marco del Plan Nacional de Seguridad Pública. Encabezado por el ministro del Interior, Dr. Carlos Negro, y la subsecretaria, Cra. Gabriela Valverde, el encuentro reunió a la cúpula ministerial y policial.

En la mesa de trabajo se presentó una estrategia articulada en ocho lineamientos operativos que buscan reestructurar la presencia policial en las calles, agilizar la respuesta ante las emergencias y modificar la dinámica cotidiana de las comisarías de barrio. La propuesta intenta abordar de manera simultánea dos frentes que suelen generar reclamos ciudadanos, la visibilidad de los efectivos en la vía pública y la eficiencia operativa cuando se realiza una llamada de auxilio. Para ello, el plan combina el despliegue escalonado de nuevos recursos humanos, la adquisición de flota vehicular y la reactivación de centros de monitoreo táctico que orienten el patrullaje a partir de datos concretos y no de intuiciones.

Cadetes a la calle y refuerzos en agenda

Uno de los aspectos más visibles de la estrategia ya comenzó a ejecutarse en la capital. Más de un centenar de alumnos y cadetes de la Dirección Nacional de la Educación Policial salieron a las calles de las cuatro zonas operacionales de Montevideo para realizar sus prácticas preprofesionales. Acompañados por los oficiales responsables de su instrucción, los estudiantes ejecutan tareas de patrullaje a pie y en móviles, sumándose a la vigilancia preventiva en puntos estratégicos.

Según anunció el ministro Negro durante la presentación, este despliegue inicial es el primer peldaño de un proceso de mayor alcance. En los próximos meses, la cifra de efectivos destinados a esta modalidad alcanzará los 230 policías, mientras que para marzo del próximo año está prevista la incorporación de otros 500 agentes a la plantilla operativa.

En el plano tecnológico y analítico, la novedad central pasa por la reactivación del antiguo Centro de Análisis y Monitoreo ubicado en la Ciudad Vieja. La infraestructura fue reconvertida para albergar a la nueva Dirección de Análisis, Coordinación y Control Operativo, una unidad encargada de procesar la información en tiempo real y coordinar el despliegue de las unidades en el territorio.

Desde esta central se monitorearán las terminales de los dispositivos desplegados en Montevideo. El trabajo de la nueva dirección consistirá en cruzar la evidencia disponible y las estadísticas delictivas para determinar cuáles son las áreas que requieren mayor concentración de patrullaje en cada jornada.

El comisario general Alfredo Clavijo explicó que el funcionamiento de este centro permitirá hacer un seguimiento en tiempo real de los patrullajes preventivos, verificando no sólo que se cumplan los circuitos asignados, sino también la modalidad en que se llevan a cabo. A su vez, el sistema funcionará en coordinación directa con el Servicio de Emergencias 911. La meta trazada por el comando es reducir los tiempos de respuesta ante llamadas de auxilio, enviando al lugar del hecho los recursos necesarios en función de la gravedad y la urgencia de cada evento crítico.

Se presentaron 8 lineamientos operativos de de trabajo y estrategia.

Becarios y comisarías móviles

La estrategia ministerial incluye también una intervención en el funcionamiento interno de las seccionales policiales. Históricamente criticadas por las demoras en la atención y la sobrecarga burocrática, las comisarías recibirán un refuerzo de personal civil para agilizar los trámites de la ciudadanía.

El próximo 7 de septiembre se incorporarán los primeros 70 becarios. De ese total, un contingente será destinado a las cuatro comisarías especializadas en violencia doméstica y de género, mientras que los demás se distribuirán en ocho seccionales de las Zonas Operacionales 1 y 2. Un mes más tarde se sumará una segunda tanda de 120 becarios, completando una nómina de 190 jóvenes dedicados a la recepción de denuncias y tareas administrativas. Con este movimiento se pretende liberar a los efectivos policiales de las labores de mostrador para reasignarlos a tareas de patrullaje y prevención. El ministro Negro remarcó que la reestructuración implica introducir tecnología en la gestión diaria y cambiar la forma en que el personal se relaciona con los vecinos que acuden a realizar una consulta o asentar una denuncia.

A esta medida se sumará la implementación de comisarías móviles. Se trata de unidades de presencia flexible que se desplazarán hacia barrios específicos según la demanda de los vecinos o la necesidad táctica del momento, funcionando como un punto de contacto directo en zonas donde no hay una sede policial cercana.

De forma paralela, la Jefatura impulsará proyectos del programa PCOP (Policía Comunitaria Orientada a Problemas) y charlas preventivas en centros educativos, además de coordinar acciones con organizaciones sociales en materia de violencia de género.

En lo relativo al combate directo a la delincuencia, la estrategia prioriza la intervención sobre la infraestructura que sostiene la actividad criminal. Dentro de los ejes operativos presentados se destaca el fortalecimiento de los controles sobre motocicletas, identificadas como el principal medio de transporte utilizado en rapiñas y hurtos. Se intensificarán los operativos de inspección para incautar vehículos irregulares o robados.

Otro punto central será la incautación de armas de fuego y municiones fuera de regla, con el propósito de restar capacidad de disparo a los delincuentes y desarticular los circuitos ilegales de armamento. Asimismo, la Policía mantendrá las intervenciones focalizadas para cerrar puntos de venta de drogas en los barrios y detener a sus responsables.

En materia de movilidad urbana, la estrategia contempla la consolidación de la Unidad de Seguridad en el Transporte. Esta estructura dará carácter permanente al programa Bus Seguro en cada una de las zonas operacionales de la capital, asignando personal exclusivo para la prevención de delitos a bordo de las unidades del transporte colectivo y en las paradas de mayor afluencia.

El último bloque del plan apunta a la gestión de los recursos humanos y las condiciones de trabajo dentro de la fuerza. La estrategia contempla programas de capacitación continua para el personal y el desarrollo de competencias de liderazgo en los mandos medios, con la vista puesta en una conducción más cercana a la tropa.

Junto a la formación profesional, el documento presentado por la Jefatura incorpora un área enfocada en la atención de la salud mental de los policías. El objetivo declarado por el mando es fortalecer los mecanismos de acompañamiento psicológico y prevención del desgaste emocional, entendiendo que el bienestar integral del trabajador repercute de forma directa en la calidad del servicio que se brinda a la comunidad.

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